La actividad industrial volvió a mostrar signos de debilidad en febrero. De acuerdo al último informe de la FIEL, el Índice de Producción Industrial (IPI) registró una caída del 3,9% interanual, acumulando así ocho meses consecutivos de contracción.
Sin embargo, en términos desestacionalizados, el dato dejó un leve respiro: la producción creció 0,5% respecto a enero, encadenando dos meses de mejora mensual. Desde la entidad explicaron que este comportamiento respondió, en parte, a factores puntuales como la menor cantidad de días hábiles y la incidencia de paros, así como a diferencias en la actividad industrial respecto al año anterior.
Desempeño desigual por sectores
El informe evidenció un comportamiento heterogéneo entre los distintos rubros. Entre los sectores con mejor desempeño se destacaron la refinación de petróleo y las industrias metálicas básicas, mientras que alimentos y bebidas lograron sostener su nivel de actividad respecto al mismo mes del año pasado.
Dentro del sector alimenticio, se observó un crecimiento en la producción de leche y en la faena porcina, aunque la faena vacuna cayó por octavo mes consecutivo, en un contexto de recomposición del stock ganadero que limita la oferta y presiona sobre los precios.
Por su parte, los insumos químicos y plásticos continuaron desacelerando su caída, con avances en petroquímicos y agroquímicos, aunque la producción de neumáticos se vio afectada por la paralización de una de las principales empresas del sector.
En contraste, la metalmecánica registró una caída interanual, impulsada por la menor producción de autopartes y bienes durables del hogar.
La industria automotriz, la más golpeada

El sector más afectado volvió a ser el automotriz, que registró la mayor caída de la actividad, con una fuerte contracción en la producción de vehículos. Este retroceso se da en un contexto de menores exportaciones, caída de ventas mayoristas y descenso en los patentamientos.
En el acumulado del primer bimestre, la producción industrial mostró una caída del 3,9% en comparación con el mismo período de 2025, con la industria automotriz liderando las bajas con un desplome del 30,3%.
Otros sectores también mostraron retrocesos importantes, como los minerales no metálicos (-9,6%), los despachos de cigarrillos (-7,1%), el papel y celulosa (-6,3%) y la metalmecánica (-6,2%). En contrapartida, la refinación de petróleo (+7%) y las industrias metálicas básicas (+6,9%) encabezaron los pocos avances.
El análisis por tipo de bienes reflejó un escenario de debilidad generalizada. Los bienes de consumo no durables lograron igualar los niveles del año pasado, aunque con diferencias internas. En tanto, los bienes intermedios cayeron 1,4%, los durables se desplomaron 15,8% y los bienes de capital retrocedieron 18,3%.
Desde FIEL señalaron que, aunque la actividad habría tocado un piso en septiembre de 2025, la recuperación es aún incipiente y de baja intensidad. “Las señales relativas al inicio de una fase de recuperación resultan débiles”, advirtieron.
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Un escenario desafiante hacia adelante
El informe concluyó que la industria enfrenta un escenario complejo, marcado por la debilidad de la demanda interna y mayores niveles de competencia, a lo que se suman factores externos como el impacto del conflicto en Medio Oriente sobre los costos energéticos y logísticos.
En este contexto, la leve mejora mensual no alcanza para revertir la tendencia: la actividad fabril sigue mostrando un avance modesto y con escasa difusión entre los sectores, lo que mantiene la incertidumbre sobre una recuperación sostenida en el corto plazo.
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