El Gobierno nacional postergó hasta el 1° de octubre de 2026 la aplicación de los aumentos pendientes en los impuestos que gravan a las naftas y el gasoil, cuya entrada en vigencia estaba prevista originalmente para el 1° de septiembre.
La decisión fue formalizada mediante el Decreto 829/2026, publicado este lunes en el Boletín Oficial, y alcanza a los tributos que inciden sobre el precio de los combustibles comercializados en las estaciones de servicio.
De esta manera, durante septiembre no se aplicará el tramo de actualización impositiva contemplado en el nuevo cronograma. El impacto sobre los precios finales dependerá, además, de la evolución de otros componentes que intervienen en la estructura de costos de las petroleras.
Qué impuestos se postergaron
La medida comprende el Impuesto sobre los Combustibles Líquidos (ICL) y el Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC) aplicables a la nafta sin plomo, la nafta virgen y el gasoil.
Los incrementos tributarios que fueron nuevamente diferidos corresponden a actualizaciones que quedaron pendientes de los períodos correspondientes a 2024, 2025 y el primer y segundo trimestre de 2026.
El Poder Ejecutivo había establecido que esas actualizaciones comenzarían a trasladarse al esquema impositivo a partir del 1° de septiembre. Sin embargo, el nuevo decreto desplazó esa fecha hasta el 1° de octubre.
Qué puede pasar con el precio de la nafta y el gasoil
La postergación implica que durante septiembre los combustibles no recibirán el impacto de estos aumentos impositivos específicos. Sin embargo, la medida no establece un congelamiento de los precios en los surtidores.
Las empresas petroleras mantienen la posibilidad de modificar los valores de venta en función de otros factores que forman parte de sus costos, como el precio de los biocombustibles, los costos operativos, la evolución del tipo de cambio y las condiciones del mercado.
Por este motivo, la postergación tributaria no significa necesariamente que los precios de la nafta y el gasoil permanecerán sin cambios durante todo septiembre.
El argumento del Gobierno nacional
Según los fundamentos de la medida, el Ejecutivo decidió volver a diferir la actualización con el objetivo de continuar estimulando el crecimiento económico en el marco de una política fiscal sostenible.
El Gobierno busca así administrar el impacto que tendría sobre los consumidores la actualización acumulada de los impuestos a los combustibles, trasladando su aplicación al comienzo de octubre
La decisión de postergar la actualización tributaria se produce en un contexto en el que el precio de los combustibles tiene incidencia directa sobre el costo del transporte y de distintas actividades económicas. Por ese motivo, cualquier modificación en los impuestos aplicados a las naftas y el gasoil puede generar efectos indirectos sobre otros precios, especialmente a través de los costos logísticos y de distribución.
El nuevo esquema también permite al Gobierno diferir parte del impacto de las actualizaciones acumuladas de los últimos períodos, que quedaron pendientes de aplicación. La decisión establece así un nuevo plazo para la entrada en vigencia de esos incrementos, aunque el efecto final sobre los consumidores dependerá de la evolución de los precios de las petroleras y del resto de las variables que determinan el valor de los combustibles en los surtidores
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