El gobernador de Idaho, Brad Little, firmó el 1 de abril la Ley 380 de la Cámara de Representantes. La norma autoriza la pena de muerte para personas condenadas por conducta lasciva agravada contra menores de 12 años. Además, establece penas más severas para otros delitos sexuales cometidos contra niños.
La nueva legislación convierte al fusilamiento en el método principal de ejecución en el estado. Idaho se transforma así en el único estado del país con esta modalidad como opción principal para aplicar la pena capital. El gobernador agradeció a los legisladores que impulsaron el proyecto y afirmó que la medida refuerza la postura del estado contra el crimen.
Según el texto de la ley, jueces y jurados pueden imponer la pena de muerte en casos que cumplan con agravantes específicos definidos por la normativa. El enfoque apunta a castigar con mayor dureza los delitos sexuales más graves cometidos contra menores. La normativa ya entró en vigencia.
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El fiscal general del estado advirtió que la ley podría generar gastos adicionales a nivel estatal o local. Los costos dependerán del alcance de los litigios relacionados con la aplicación de la pena capital. No se especificaron cifras concretas en el informe oficial.



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