Ángel Dalmau, uno de los principales impulsores del handball en Oberá, repasó en Arriba la Radio por Radio Up el proceso de más de una década que permitió consolidar al deporte en la ciudad y llevar a jóvenes jugadores a competir en instancias nacionales.
Delfina Chaubet, Martín Ito y Máximo Rodríguez son algunos de los protagonistas de esta nueva generación. Mientras Delfina fue convocada a una concentración de la Selección Argentina, los varones vienen de una experiencia nacional en beach handball y ya sueñan con llegar a representar al país.

Más de una década formando jugadores en Oberá
El proyecto encabezado por Ángel Dalmau comenzó hace aproximadamente 13 años en un colegio y, con el paso del tiempo, se transformó en una estructura que permitió que varios jóvenes alcanzaran competencias de nivel nacional e internacional. “Empezó hace 13 años en un colegio y bueno, y ahí continuamos”, explicó Dalmau.
El entrenador destacó que los cuatro jóvenes que actualmente están alcanzando niveles nacionales e internacionales surgieron del mismo establecimiento educativo y remarcó que el crecimiento no fue producto de un esfuerzo individual. “Estamos satisfechos con lo que han logrado los chicos y lo que estamos logrando todos con la comisión, con los padres, con el municipio y ahora también con la provincia, con el ministerio”, señaló.
Ese trabajo colectivo permitió que el handball obereño pasara de una experiencia escolar a convertirse en un espacio de formación deportiva con resultados concretos. Dalmau también recordó el recorrido competitivo de sus equipos y destacó los campeonatos nacionales obtenidos durante los últimos años. “Estamos logrando campeonatos nacionales con un trabajo muy, muy arduo que están haciendo los chicos”, afirmó.

Delfina Chaubet y el sueño de vestir la camiseta argentina
Entre los nombres que aparecen con fuerza en esta nueva camada está Delfina Chaubet, quien comenzó a jugar al handball desde pequeña y actualmente atraviesa uno de los momentos más importantes de su carrera: fue convocada a una concentración de la Selección Argentina.
La jugadora contó que su vínculo con el deporte comenzó alrededor de los ocho años, cuando lo conoció en las clases de Educación Física. “Me gustó en Educación Física en el colegio y después me fui especializando más en las tardes con Angelita”, relató.

A la hora de explicar qué significa esta convocatoria, Delfina no dudó: “Estoy muy feliz, siempre fue mi sueño estar en Argentina y es una noticia muy hermosa”.
La joven también dejó en claro que entiende que el crecimiento deportivo depende del trabajo cotidiano. En ese sentido, coincidió con la mirada de Dalmau y sostuvo que el esfuerzo y la dedicación son determinantes. “Muchas personas me consideran muy buena, pero para mí no tanto. Todos podemos llegar con esfuerzo y dedicación”, expresó.
Su objetivo, además, no termina con la convocatoria nacional. Delfina sueña con dar el siguiente paso y poder integrar un equipo fuera de Misiones. “Mi sueño es la Selección Argentina y formar parte de que me llamen de algún equipo de allá también sería uno de mis sueños”, sostuvo.

Martín Ito y Máximo Rodríguez, experiencia nacional y nuevos desafíos
La historia también tiene como protagonistas a Martín Ito y Máximo Rodríguez, quienes vienen desarrollándose tanto en el handball indoor como en el beach handball.
Ambos participaron de una concentración en Buenos Aires, una experiencia que les permitió medirse con jugadores de diferentes provincias y compartir cancha con deportistas de un nivel superior.
Martín destacó especialmente la posibilidad de conocer a otros jugadores y competir contra representantes de distintos puntos del país. “Fue una muy linda experiencia, conocer muchísimos chicos, el predio donde nos quedamos que fue muy lindo todo, más por conocer chicos de otra provincia y poder medirse contra otros chicos que son de la más alta calidad del beach handball”, contó.

Máximo coincidió y agregó un detalle que grafica la dimensión de aquella experiencia: “Tuvimos el privilegio de jugar contra la Selección Argentina que jugó el año pasado al Mundial”.
Para el jugador, ese contacto con deportistas de alto nivel fue mucho más que un partido. “Fue una experiencia súper hermosa”, resumió.
Los objetivos de ambos son ambiciosos. Máximo sueña con alcanzar la camiseta argentina y disputar un Mundial. “La esperanza que tengo es poder llegar a la Selección e ir al Mundial también”, afirmó.
Martín comparte prácticamente el mismo objetivo: “Llegar a la Selección y poder ir a algún Mundial o algún Panamericano o algún Sur-Centro. Eso sería mi sueño”.

La clave de Dalmau: las ganas antes que cualquier otra cosa
Para Ángel Dalmau, la formación de un jugador no comienza necesariamente con el talento. El entrenador considera que existe un elemento todavía más importante: las ganas. “El criterio más importante es que tengan ganas. Todos tienen la misma posibilidad”, explicó.
Según el entrenador, las diferencias aparecen con el compromiso que cada jugador demuestra durante el proceso. “Uno se destaca justamente por las ganas que le ponen, por el interés que le ponen al entrenamiento”, remarcó.
Y allí aparece uno de los grandes desafíos de la formación juvenil: sostener el compromiso mientras los jóvenes atraviesan una etapa de la vida llena de otras actividades, intereses y responsabilidades. “Ellos se dedican y bueno, ahora tienen los resultados, pero es más que nada las ganas que pone cada uno”, afirmó.
Dalmau puso como ejemplo a los propios jugadores que participaron de la concentración en Buenos Aires, quienes tuvieron que resignar otras actividades para aprovechar una oportunidad deportiva. “Martín y Maxi están viniendo de una concentración en Buenos Aires, donde tuvieron que dejar un montón de cosas para estar ahí donde están”, explicó.
En el caso de Delfina, el desafío es todavía mayor por su convocatoria nacional. “Delfina está citada ahora a una concentración a la Selección Argentina”, destacó.
Y detrás de cada deportista, el entrenador ubica también a las familias. “Si no hay un sacrificio permanente de los chicos principalmente y después de las familias que están atrás constantemente, no se va a lograr absolutamente nada”, sostuvo.

Una infraestructura que permite soñar
Uno de los problemas habituales para el desarrollo de deportes que no cuentan con la estructura del fútbol es la falta de espacios y elementos adecuados. Sin embargo, Dalmau destacó que Oberá logró avanzar significativamente en ese aspecto. “Tenemos una infraestructura privilegiada, tenemos un complejo increíblemente instalado donde podemos practicar el deporte en su totalidad”, señaló.
El crecimiento también alcanzó al beach handball. Según explicó, Oberá cuenta con un espacio específico para esta modalidad. “Somos los únicos que tenemos un estadio de arena donde los chicos practican”, destacó.
La disponibilidad de una cancha propia modificó además la rutina de entrenamiento. Antes, el grupo debía trasladarse regularmente hasta Posadas para realizar determinadas prácticas. “Años anteriores viajábamos todos los sábados a Posadas, con un esfuerzo increíble de todos, a entrenar, por ejemplo, en beach, en El Brete”, recordó.
La construcción de una cancha en Oberá permitió cambiar esa dinámica. “Eso nos da la posibilidad de entrenar, si queremos, todos los días en nuestra propia cancha. Eso también hace que ellos puedan crecer”, explicó.

Rifas, pastelitos y pollo para sostener el crecimiento
La infraestructura es importante, pero el desarrollo competitivo también requiere recursos. Dalmau explicó que el equipo tiene por delante competencias importantes y que las familias deben colaborar para afrontar los gastos. “Tenemos dos torneos importantes ahora en septiembre y octubre”, contó.
Para financiar los viajes y la participación, la comunidad del handball se organiza con diferentes iniciativas. “Los chicos, los padres, haciendo rifa, vendiendo pastelitos, pollo, todo para poder solventar”, relató.
Si bien destacó el acompañamiento institucional, también aclaró que el apoyo recibido no siempre alcanza para cubrir todas las necesidades. “Tanto el municipio como el ministerio nos dan una ayuda increíble, pero realmente para estar en los niveles que están los chicos, no llega. Entonces tenemos que colaborar entre todos”, afirmó.
Ese esfuerzo colectivo aparece como uno de los pilares del proyecto que Dalmau sostiene desde hace más de una década.

Más competencia para seguir creciendo
Uno de los principales desafíos que identifica el entrenador no está relacionado solamente con la infraestructura, sino con la cantidad de partidos y torneos disponibles para los jugadores misioneros.
Dalmau remarcó que sus deportistas pueden competir en dos modalidades, indoor y beach, pero necesitan enfrentarse con mayor frecuencia a rivales de otros lugares para continuar evolucionando. “Necesitamos mayor cantidad de competencia para poder llegar a un nivel deseado por todos”, sostuvo.
Como ejemplo, recordó que Martín y Máximo fueron terceros a nivel nacional en los Juegos Evita, pese a no contar con una competencia interna demasiado amplia. “El año pasado salieron terceros a nivel nacional en los Evita sin tener mucha competencia acá en Misiones”, señaló.
Por eso, el entrenador considera positivo que sus jugadores sean invitados por clubes de otras provincias. “Cuando hay algún torneo o ellos son invitados por otros clubes a participar, nosotros los cedemos porque eso es lo que les hace al crecimiento profesional de cada uno de ellos”, explicó.
Y fue contundente al sintetizar la necesidad: “Necesitamos competencia para poder crecer en esto”.

Estudio, entrenamiento y sacrificio: la fórmula de Dalmau
Más allá de los resultados deportivos, Dalmau tiene una concepción clara sobre el rol que debe cumplir como formador. Para él, el handball no puede estar separado de la educación ni de la formación personal. El entrenador resumió su filosofía en tres pilares: “Primero, es el estudio. Segundo, es el entrenamiento y en ese entrenamiento todo lo que tenga que ver con el sacrificio”.
Pero inmediatamente aclaró que el objetivo no es que los chicos dejen de disfrutar de su edad. “Sin dejar que ellos disfruten de su vida, de su edad”, explicó.
La meta final, según Dalmau, va mucho más allá de formar buenos jugadores. “Primero que sean buenas personas a partir del estudio, de la preparación y después el resto viene solo”, afirmó.
Y agregó una frase que sintetiza buena parte de su filosofía: “El resto viene solo con un pequeño sacrificio”.
Los propios jugadores confirmaron que el estudio forma parte de las exigencias familiares. Delfina aseguró que no se lleva materias y que suele aprobar siempre, mientras que Máximo ya piensa cómo compatibilizar el entrenamiento con el cursillo de ingreso a Kinesiología. Martín, por su parte, explicó que en su casa existe una condición clara: “Si no me va bien el estudio, no puedo. No hay deporte”.
Una familia del handball que sigue creciendo
A sus años de trayectoria, Dalmau asegura que continúa ligado al deporte por una razón que excede cualquier obligación. “Esto ya es una pasión, olvidate”, afirmó cuando le preguntaron por qué continúa trabajando pese a estar jubilado.
Su compromiso se mantiene intacto. Incluso el día de la entrevista tenía previsto entrenar con los más pequeños. “Hoy vamos a entrenar con los más chiquitos a las 9 de la mañana, vamos a entrenar en beach”, contó.

La planificación también contempla que los jóvenes puedan disfrutar de otras actividades. Por eso, decidió liberar la tarde para que pudieran participar del desfile y de la fiesta de las colectividades. Para Dalmau, detrás de cada logro existe una estructura humana. “Agradezco mucho a los padres, que también son un pilar fundamental”, expresó.
Y mientras sus jugadores comienzan a proyectarse hacia la Selección Argentina, otros integrantes de la familia del handball también continúan creciendo lejos de Misiones. Tal es el caso de Tommy, hermano de Delfina, quien actualmente se encuentra en Córdoba, donde estudia, entrena y juega para un equipo.
La conclusión de Dalmau resume el espíritu del proyecto que comenzó hace más de una década: “La familia del handball se está agrandando”. Y detrás de esa familia aparecen jóvenes que ya no solamente sueñan con jugar al handball: sueñan con representar a la Argentina.




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