El Pentágono de los Estados Unidos avanzó este jueves en la elaboración de distintas alternativas de intervención militar contra Irán, en lo que funcionarios estadounidenses describieron como la posibilidad de un “golpe final” en el conflicto. Las opciones contemplan desde bombardeos masivos hasta el despliegue de fuerzas terrestres, según reveló el medio Axios tras consultar fuentes cercanas a la planificación.
Entre las operaciones evaluadas figuran acciones directas sobre enclaves estratégicos del Golfo Pérsico. Una de ellas apunta a la isla de Jarg, principal centro de exportación de petróleo iraní, mientras que otras incluyen la toma o bloqueo de Larak y Abu Musa, territorios clave para el control del estrecho de Ormuz, paso vital para el comercio energético global.
Otra alternativa bajo análisis consiste en interceptar o incautar buques que transportan petróleo iraní, lo que implicaría un impacto directo sobre la economía del país. Estas definiciones se discutieron en la antesala del vencimiento del plazo de cinco días que Trump dió a Teherán para frenar los ataques estadounidenses contra infraestructura energética.
Ultimátum y negociaciones en paralelo

En medio de la escalada, Trump volvió a presionar públicamente a Irán para que retome las conversaciones. “Más les vale ponerse serios pronto, antes de que sea demasiado tarde”, advirtió el mandatario, dejando en claro que una negativa podría derivar en una ofensiva más amplia.
En paralelo, el ministro de Exteriores de Pakistán, Ishaq Dar, confirmó que su país actuaba como canal de diálogo indirecto entre Washington y Teherán. Según detalló, Estados Unidos presentó una propuesta de 15 puntos para poner fin al conflicto, que estaba siendo evaluada por las autoridades iraníes.
El esquema diplomático incluye además la participación de países como Turquía y Egipto, que respaldarían los esfuerzos para acercar posiciones. Sin embargo, desde Teherán consideraron “excesiva” la iniciativa estadounidense y plantearon una contrapropuesta que incluía, entre otros puntos, el reconocimiento de su soberanía sobre el estrecho de Ormuz.
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Presión militar y redefinición de recursos

Mientras continúan las gestiones diplomáticas, el Pentágono también evalúa reconfigurar su despliegue militar global. Según informó The Washington Post, existe la posibilidad de desviar armamento originalmente destinado a Ucrania hacia Oriente Medio, debido al alto consumo de municiones críticas en la campaña contra Irán.
El debate refleja los desafíos estratégicos de Estados Unidos para sostener múltiples frentes simultáneos, en un conflicto que, de escalar, podría tener impacto directo en el mercado energético internacional y la seguridad regional.
Por el momento, Trump no tomó una decisión definitiva sobre la intensificación de las operaciones, aunque desde su entorno dejaron trascender que la vía militar sigue sobre la mesa si las negociaciones no prosperan.
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