La seguidilla de siniestros que sacudió las rutas misioneras entre el viernes y el sábado volvió a instalar el mismo patrón que se repite jornada tras jornada: los motociclistas siguen siendo el vehículo más expuesto. El primer episodio ocurrió alrededor de las 20 horas sobre la ruta nacional 12, a la altura de Garuhapé, donde una camioneta Nissan Frontier impactó contra una Corven Energy. Pese al choque, tanto el conductor del rodado mayor como el motociclista terminaron ilesos, con daños únicamente materiales.
A las pocas horas, otro accidente se registró en Leandro N. Alem, cuando una Honda Wave 110 cc se despistó en la ruta provincial 4. La acompañante, de 41 años, resultó herida y debió ser trasladada al hospital local, mientras que el conductor, de 49, no sufrió lesiones.

La madrugada continuó con un nuevo despiste en El Soberbio, específicamente en el paraje San Ignacio, donde un motociclista de 34 años que circulaba en una Honda Tornado 250 cc perdió el control del vehículo y terminó con heridas que motivaron la intervención de la UR-VIII.
El hecho más delicado de este encadenamiento ocurrió cerca de las 6:30 en Oberá, sobre la intersección de la avenida Andresito y la ruta nacional 14. Allí, una Honda CB 125 cc chocó de frente contra un guardarraíl tras un despiste. Tanto el conductor como su acompañante, ambos de 36 años, resultaron lesionados; este último sufrió heridas de gravedad y tuvo que ser derivado al hospital para una atención más compleja.

Las autoridades policiales y equipos de peritaje trabajaron en cada uno de los escenarios para determinar con precisión las causas, pero el denominador común no pasa desapercibido: en menos de un día, cuatro motociclistas estuvieron involucrados en accidentes que podrían haber terminado en tragedia. Un recordatorio urgente sobre la necesidad de reforzar la seguridad vial y la responsabilidad al circular.



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