La ciudad de Eldorado atraviesa una situación crítica en materia de infraestructura urbana y, ante la falta de respuestas concretas del Ejecutivo municipal, el Concejo Deliberante decidió avanzar con una medida excepcional: la declaración de emergencia vial. La iniciativa fue presentada por el concejal Daniel González y aprobada por una amplia mayoría: seis de siete concejales acompañaron el proyecto, reconociendo que el deterioro de las calles ya afecta de manera directa la vida cotidiana de los vecinos en casi todos los barrios.
En una entrevista con Radio Up, González explicó que la emergencia no es una buena noticia, porque siempre está asociada a una crisis, pero se convirtió en la única herramienta política concreta para obligar al Ejecutivo municipal a planificar y ejecutar un plan serio de reparación de calles, con plazos, prioridades y un uso específico de recursos.

Casi 190 pedidos formales de arreglo de calles en dos años
El concejal contextualizó la gravedad del problema con un dato contundente: en los últimos dos años de gestión, en el Concejo Deliberante se presentaron más de 180 proyectos de pedido de arreglo de calles, a los que se sumaron entre cuatro y cinco más en la última sesión. Es decir, hoy hay cerca de 190 calles formalmente reclamadas para ser intervenidas. “Es una barbaridad, un despropósito total en dos años de gestión”, graficó González, al remarcar que estos pedidos no surgen por detalles menores, sino porque los caminos están realmente intransitables.
Los reclamos llegan de distintos modos: muchos concejales elevan proyectos cuando recorren los barrios y constatan personalmente el estado de las calles, pero una parte importante de las demandas proviene directamente de los vecinos, que envían mensajes, fotos y ubicaciones pidiendo que se gestione el arreglo. Cuando en el Concejo se aprueba una resolución de este tipo, es porque el cuadro es realmente crítico: no se trata de un simple bache, sino de caminos cerrados, sectores muy dañados o tramos en los que el tránsito se vuelve casi imposible, sobre todo cuando llueve.
Un plan de obras que nunca llegó
Según detalló González, la preocupación por la situación vial no es nueva. Desde el inicio de la actual gestión, el bloque ya le había solicitado al entonces secretario de Obras Públicas que presentara un plan o programa integral para solucionar el problema estructural del estado de las calles en la ciudad. Sin embargo, ese esquema nunca llegó. El funcionario fue reemplazado, la gestión avanzó sin una estrategia clara y, mientras tanto, el malestar comunitario se profundizó. “La gente sigue reclamando y finalmente tomamos la decisión”, subrayó el edil sobre el paso político que significó la declaración de emergencia.
Qué obliga la emergencia vial al Ejecutivo municipal
La ordenanza aprobada establece que el Departamento Ejecutivo deberá, de manera obligatoria, elaborar y presentar un plan de arreglo de calles, con una planificación concreta que detalle cómo se abordará la problemática. Ese esquema deberá incluir un cronograma, el orden de prioridades y la modalidad de ejecución de las obras. Además, el Ejecutivo estará obligado a informar periódicamente al Concejo sobre lo que se va haciendo, qué calles se intervinieron y cuál es el avance real del plan.
La emergencia vial, como toda declaración de este tipo, también tiene una dimensión presupuestaria. La normativa apunta a que el municipio le dé prioridad política y financiera al acondicionamiento de las calles, habilitando la posibilidad de reorientar recursos, reforzar partidas o acelerar contrataciones y trabajos específicos para atender esta demanda. Para González, se trata de poner al tema en el centro de la agenda municipal, porque “lo mínimo que el municipio tiene que hacer es arreglar las calles”.
Lejos de ser un problema localizado, el mal estado de las calles se extiende a lo largo y ancho de Eldorado. El concejal adelantó que elaboró un plano de la ciudad con todas las calles marcadas en rojo, que fue exhibido en la sesión para dimensionar el alcance de la crisis. Ese mapa permite ver que hay reclamos desde el área céntrica hasta los barrios más alejados, abarcando desde el casco urbano hasta las zonas cercanas al kilómetro 18, tanto hacia el norte como hacia el sur. “Cuando uno tiene a la vista el plano con las calles marcadas se da cuenta de que es toda la ciudad”, describió, al recalcar que la situación es “realmente de emergencia”.

Transporte público, remises y servicios esenciales, también afectados
El impacto del deterioro vial se siente en múltiples niveles. Por un lado, condiciona la vida diaria de los vecinos, que tienen serias dificultades para entrar y salir de sus barrios, especialmente los días de lluvia, cuando algunas arterias se vuelven prácticamente intransitables y el tránsito particular se arriesga a quedar varado. Por otro lado, la situación se relaciona directamente con otro de los grandes problemas de Eldorado: el transporte público.
Según relató González, hay recorridos de colectivos que ya no ingresan a ciertos barrios debido al mal estado de las calles. Las empresas avisan que cambiarán el recorrido o que directamente no entrarán a determinadas zonas porque, literalmente, “si entra, no sale”. Lo mismo ocurre con algunos remises, cuyos choferes se niegan a ir a ciertos sectores por el riesgo de romper los vehículos o quedar empantanados. A esto se suma la dificultad de acceso para ambulancias, móviles policiales y otros servicios esenciales, lo que convierte el problema vial en una cuestión de seguridad y de salud pública, no solo de comodidad.
Una ciudad atravesada por múltiples urgencias
En la entrevista, González también enmarcó la cuestión vial dentro de un cuadro más amplio de dificultades locales. Recordó que Eldorado viene arrastrando problemas graves de transporte público y también una situación muy complicada en materia de inseguridad, que deriva en una agenda de reclamos múltiples por parte de la ciudadanía. En ese mapa de urgencias, el estado de las calles aparece como un factor que agrava y multiplica otros conflictos, ya que limita la respuesta del Estado, el acceso a los servicios y la conexión entre los barrios y el centro.

Herramienta de excepción para garantizar lo básico
A pesar de que la declaración de emergencia vial implica reconocer un fracaso en la gestión ordinaria del mantenimiento de calles, el concejal la defendió como una herramienta necesaria para exigir respuestas y transparentar el uso de los recursos. Desde ahora, el Ejecutivo deberá no solo diseñar un plan, sino también rendir cuentas sobre su aplicación, en un contexto en el que la ciudadanía ya no tolera paliativos ni soluciones parciales.
Con la emergencia vial ya declarada y el compromiso formal del Ejecutivo de presentar un plan de intervención, la discusión en Eldorado entra ahora en una nueva etapa, centrada en el control ciudadano y el seguimiento institucional de las obras. El desafío inmediato será transformar la herramienta legal en mejoras concretas sobre el terreno, con prioridades claras, criterios transparentes y resultados verificables en los distintos barrios de la ciudad. En ese marco, la respuesta que brinde el municipio en los próximos meses será clave para determinar si la declaración de emergencia se traduce efectivamente en calles más transitables, mejor conectividad y mayor seguridad para los vecinos de Eldorado.
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— Radio Up 95.5 (@radioup955) November 20, 2025



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