El oficialismo convirtió en ley este martes la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional, luego de que el Senado aprobara el proyecto con una mayoría holgada. La iniciativa, promovida por la administración de Javier Milei, fue respaldada por bloques aliados y dialoguistas, consolidando así un nuevo hito político para la Casa Rosada.
El resultado final reflejó un escenario favorable para el oficialismo: 42 votos a favor, 28 en contra y dos abstenciones —de los senadores Natalia Gadano y José Carambia—. De esta manera, la Cámara alta convalidó las modificaciones introducidas previamente en Diputados, entre ellas la eliminación del polémico artículo 44, que proponía reducir hasta un 50% el salario a trabajadores con licencias por accidentes o enfermedades graves.
Tras la votación, la jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, celebró el resultado junto a su bancada y destacó el trabajo de negociación que permitió alcanzar los consensos necesarios.
Qué establece la nueva ley
La norma aprobada incluye cambios significativos en el régimen laboral argentino. Entre los puntos más debatidos se encuentran:
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Modificaciones en el sistema de indemnizaciones.
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Creación del Fondo de Asistencia Laboral para cubrir eventuales despidos.
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Supresión de la ultraactividad de los convenios colectivos.
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Restricciones en las tutelas sindicales.
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Limitaciones al derecho a huelga.
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Derogación de estatutos profesionales.
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Medidas vinculadas al financiamiento del INCAA.
Desde el oficialismo, el senador chaqueño Juan Cruz Godoy defendió el proyecto al señalar que la ley es resultado de “un profundo proceso democrático” y sostuvo que apunta a reducir la litigiosidad y brindar previsibilidad tanto a empleadores como a trabajadores.
Además, destacó la incorporación del RIMI (Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones), complementario al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), con el objetivo de fortalecer a las pymes, responsables de más del 70% del empleo en el país.
La oposición habló de “flexibilización” y anticipó judicialización
Desde el bloque Justicialista, las críticas fueron contundentes. El senador Mariano Recalde calificó la iniciativa como una “ley monstruosa” y cuestionó el tratamiento exprés en el recinto. A su vez, advirtió que la norma podría ser judicializada por presuntas inconstitucionalidades.
En la misma línea se expresaron legisladores como Jorge Capitanich, quien alertó que la reforma podría “precarizar el empleo” y aumentar la desocupación, y José Mayans, que calificó el proyecto como “abiertamente inconstitucional” y anticipó conflicto judicial.
También hubo cuestionamientos de senadores como Marcelo Lewandowski, Daniel Bensusán, Florencia López y Cristina López, quienes sostuvieron que la reforma implica un retroceso en materia de derechos laborales.
El respaldo de bloques aliados
Desde el PRO y otros sectores dialoguistas defendieron la necesidad de actualizar la legislación laboral. La senadora Victoria Huala valoró la eliminación del artículo 44 y afirmó que la reforma apunta a respaldar a las pymes y generar empleo formal. En tanto, Andrea Cristina sostuvo que la iniciativa busca hacer a la Argentina “más competitiva y previsible”.
En su discurso de cierre, Patricia Bullrich aseguró que la reforma enviará “señales claras” a los mercados y remarcó que el objetivo es combatir la informalidad y generar condiciones para el crecimiento económico tras más de una década de estancamiento.
Un nuevo capítulo en la gestión Milei
Con la sanción definitiva de la reforma laboral, el Gobierno de Javier Milei suma una de las leyes estructurales más ambiciosas de su gestión. Mientras el oficialismo celebra un avance clave en su agenda de transformación económica, la oposición anticipa una fuerte disputa en el terreno judicial y sindical.
El impacto real de la norma comenzará a medirse en los próximos meses, cuando las nuevas reglas entren plenamente en vigencia y se evalúe su efecto sobre el empleo, la inversión y el mercado laboral argentino.



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