El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) avanza en un ambicioso proyecto para modernizar el sistema de medición de la pobreza, un cambio que busca adaptar los indicadores a los nuevos patrones de consumo y a las condiciones socioeconómicas actuales del país.
Entre los ajustes más relevantes se encuentra la revisión de las canastas básicas que determinan las líneas de pobreza e indigencia. En ese sentido, el organismo prevé actualizar tanto la Canasta Básica Alimentaria (CBA) —que mide el acceso a los alimentos necesarios para cubrir los requerimientos calóricos— como la Canasta Básica Total (CBT), que incorpora además bienes y servicios esenciales.
Actualmente, estas mediciones se basan en parámetros diseñados hace más de dos décadas, por lo que el cambio representa una revisión estructural sin precedentes.
Nuevos criterios y actualizaciones del INDEC
De acuerdo con fuentes del INDEC, la CBA podría redefinirse para cubrir un promedio de 1.600 kilocalorías diarias por persona, en línea con estándares internacionales más recientes, frente a las 1.750 kilocalorías que se utilizan hoy.
A su vez, la CBT incorporará ítems que hasta ahora no estaban plenamente contemplados, como el alquiler de vivienda, un gasto que tiene un impacto cada vez mayor en los ingresos familiares.
Además, el organismo trabaja en una renovación de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), el instrumento que permite medir los niveles de ingreso y empleo en 31 aglomerados urbanos del país. Con los cambios propuestos, se busca ampliar la cobertura y la frecuencia de los relevamientos, lo que aportará mayor precisión a los datos oficiales.

Según los últimos informes del INDEC, una familia tipo necesita actualmente $527.736 para no ser considerada indigente, y $1.176.852 para superar la línea de pobreza. Sin embargo, al incorporar los costos de alquiler, esas cifras podrían duplicarse.
Por ejemplo, en la Ciudad de Buenos Aires, un departamento de dos ambientes cuesta en promedio u$s 792, lo que equivale a $1.168.200 al tipo de cambio oficial, valor que elevaría de forma sustancial el costo de la canasta total.
Este ajuste metodológico podría modificar de manera notable los índices de pobreza que se publican cada semestre y ofrecer una radiografía más realista del poder adquisitivo de los hogares argentinos.
Aunque el INDEC todavía no confirmó una fecha exacta, se espera que las nuevas metodologías comiencen a implementarse a partir de 2026, coincidiendo con la actualización del Índice de Precios al Consumidor (IPC) prevista para febrero de ese año.
Con esta reforma, el organismo busca alinear sus estadísticas con los estándares internacionales, mejorar la precisión de las mediciones y brindar un panorama más fiel de la situación social y económica del país.



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