El Banco Central de la República Argentina (BCRA) se prepara para sumar rápidamente u$s 1000 millones en reservas mediante una estrategia basada en la emisión de nueva deuda local, suscripta directamente en dólares. Esta medida busca fortalecer las reservas ante vencimientos importantes y mejorar la posición frente al Fondo Monetario Internacional (FMI).
El gabinete económico, encabezado por el ministro Luis Caputo, espera que el Indec informe una inflación en mayo inferior al 2%, lo que abriría margen para continuar reduciendo la tasa de interés y facilitar así la colocación de deuda.
La Secretaría de Finanzas, bajo la conducción de Pablo Quirno, planifica repetir la experiencia del reciente Bonte 2030, un bono en pesos con suscripción en dólares que permitió captar fondos en el mercado local, dado que los mercados internacionales permanecen cerrados y se prevé que esta situación continúe hasta las elecciones.
Leé más: Argentina: Cayeron las ventas pymes tras cinco meses de alza
El objetivo es contar con mayor liquidez para afrontar el pago de u$s 4500 millones el 9 de julio, correspondientes a capital e intereses de los bonos Bonares y Globales, además de mejorar la posición ante la próxima revisión con el FMI, que fue postergada para el mes siguiente.
El mercado ya mostró un retorno positivo para los inversores que adquirieron el Bonte 2030, que paga una tasa nominal anual del 25,8%, superior a la tasa esperada inicialmente. A pesar de la suba del tipo de cambio, la valorización del bono generó una ganancia del 6% en dólares para los tenedores.
Esta estrategia permite al Gobierno obtener divisas a un tipo de cambio atractivo sin dolarizar la deuda, fortaleciendo las reservas necesarias para cumplir con las metas pactadas con el FMI.
En el contexto actual, el carry trade continúa siendo atractivo: los títulos CER lideran las ganancias del año con un retorno promedio del 15,7% en moneda dura, seguidos por el Bote 26 y las Lecap, que ofrecen rentabilidades similares a un plazo fijo tradicional pero con cobertura cambiaria.
Aunque los bonos Globales mejoraron un 10,4% en moneda dura desde la salida del cepo, el mercado aún mantiene cierta cautela. La postergación de la meta con el FMI y la calma en el ritmo de acumulación de divisas del BCRA moderan el entusiasmo, con un riesgo país en 688 puntos, por encima del mínimo alcanzado en enero.



//



