El economista Darío Ochoa fue categórico al analizar el rumbo económico del país: “El modelo cierra con un país concentrado, con grandes empresas, con un poder aún más concentrado, y se va a reorientar hacia la primarización de la economía argentina”, afirmó. Para él, la exclusión de pymes no es un descuido, sino un objetivo explícito del esquema vigente: “No es que no estén prestando atención: directamente las están dejando de lado”.
Ochoa planteó en los estudios de Radio Up, durante el programa "Realidad mixta", que la recesión actual no es un efecto inesperado sino un componente central de la estrategia oficial. “La recesión no es una consecuencia, es una consecuencia buscada”, señaló, enfatizando que el ajuste operativo se sostiene mediante la licuación de salarios: “Bajamos la inflación, sí, pero con una depresión. Ya ni siquiera podemos hablar de recesión: tenemos una depresión continua”.

Inflación baja, pero con una depresión profunda
Ochoa vinculó el “éxito” inflacionario del Gobierno con una contrapartida severa sobre el aparato productivo. “El hit es bajar la inflación, pero ¿a qué costo? La economía se está desangrando en una recesión que no parece tener repiso”, analizó.
Para él, la política económica opera sobre una lógica contradictoria: “Sos estalinista con los salarios pero liberal con los precios”, lanzó.
Y agregó que esa inconsistencia está dejando huellas en todos los sectores productivos: “Comercial, industrial, construcción, forestal: todos están diciendo que esto está totalmente parado”.

Una economía desestructurada, concentrada y extranjerizada
El economista Dario Ochoa señaló que Argentina arrastra desde hace décadas tres deformaciones estructurales:
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Desestructuración: “Para producir cualquier cosa necesitás importaciones; no podés encadenar un valor completo dentro del país”.
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Concentración: “Existen fuerzas monopólicas muy fuertes, pero para el Gobierno los empresarios y monopolistas son héroes”.
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Extranjerización: “La toma de decisiones de sectores dinámicos como el agro muchas veces ni siquiera pasa por la Argentina”.
Según Ochoa, estas características son terreno fértil para un modelo que privilegia a grandes corporaciones y redefine el mercado interno como un espacio residual destinado a ser absorbido.

La concentración ya se ve en provincias y municipios
El fenómeno no es abstracto: tiene efectos visibles. Ochoa advirtió que la desaparición de comercios locales en ciudades intermedias es la primera fase del proceso:“En Eldorado, cuando un comercio cierra, algunos dicen ‘no cierra, lo compra otra cadena’. No: cerró. Lo que compran es el fondo de comercio. La empresa murió y otra más grande toma el control. Eso es concentración”.
Lo mismo, afirmó, ocurrirá en economías regionales como la yerba mate: “¿Qué va a pasar con los pequeños productores? No se van a extinguir: los van a comprar. Se va a concentrar la tenencia de la tierra y el procesamiento industrial”.

Un modelo financiero-rentístico que se repite
Ochoa vinculó el momento actual con un ciclo que comenzó en 2016: “El pecado original arrancó con Macri y el endeudamiento innecesario de la economía argentina”, sostuvo. Considera que el gobierno actual reedita ese patrón: “Es el segundo tiempo de Macri, pero más rápido y más furioso”.
El actual esquema, dijo, se apoya en un puente financiero para contener el tipo de cambio y en una recesión que disciplina los precios “pisando salarios”.
De cara al futuro, Ochoa no ve margen para un escenario ordenado sin una renegociación profunda: “La salida de esto, por las buenas o por las malas, es una reestructuración de la deuda. Argentina tiene el récord histórico de hacerlo por las malas”.
Un país que corre el riesgo de convertirse en una economía en enclave
El economista alertó que el alineamiento geopolítico del Gobierno puede transformar a Argentina en un país primarizado y subordinado a decisiones externas: “Si exportás crudo sin industrializarlo, si las energéticas deciden desde afuera, te convertís en Paraguay”, dijo.
Y completó: “Yo quiero una economía con industria y clase media. No un país que viva de remesas”. Ochoa cerró su análisis con un diagnóstico duro: “No es falta de atención a las pymes: es parte del plan. El modelo cierra con grandes empresas, concentración y primarización. Si no se cambia el patrón de acumulación, esto solo se va a profundizar”.



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