Seis meses después del fallecimiento de Beatriz Sarlo, una de las ensayistas más influyentes de la Argentina, su legado atraviesa un inesperado conflicto que nada tiene que ver con su obra: su herencia está en disputa. En el centro del escándalo se encuentra Melanio Alberto Meza López, el encargado del edificio donde Sarlo vivía, quien presentó un testamento ológrafo supuestamente escrito por la propia autora, en el que no solo le deja a su gata Nini, sino también su departamento en el barrio porteño de Caballito.
La herencia de Beatriz Sarlo en disputa
La autenticidad del documento será evaluada mediante peritajes caligráficos, ya que el manuscrito fechado el 2 de agosto de 2024 incluye la firma de Sarlo y los números de DNI tanto de ella como de Meza López. Un texto previo, del 9 de junio, ya lo mencionaba como responsable del cuidado del animal.

Pero la controversia estalló cuando el segundo testamento usó la ambigua frase “quedás a cargo del departamento”, que ahora deberá ser interpretada legalmente: ¿implica eso un legado formal o solo una expresión de deseo?
El juez civil Carlos Hugo Goggi es quien deberá resolver esa incógnita. Mientras tanto, decidió excluir al esposo de Sarlo, el editor Alberto Sato Kotani —con quien estaba casada desde 1966— del proceso sucesorio, argumentando falta de vínculo jurídico.

Sato apeló la decisión y cuenta con el respaldo del círculo más cercano a Sarlo, entre ellos la investigadora Sylvia Saítta y los intelectuales Adrián Gorelik y Hugo Vezzetti.
Este grupo tenía previsto crear una fundación cultural con los fondos provenientes de la venta del patrimonio de Sarlo, incluidos su departamento y una oficina en la calle Talcahuano. La aparición del testamento y la exclusión de Sato complican ese plan.
En el peor escenario para ambas partes, si se invalida el testamento y no se reconoce herencia por parte de Sato ni existen herederos colaterales, el patrimonio podría quedar en manos del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Mientras tanto, Nini —la gata de Sarlo— sigue siendo otra pieza clave de esta historia que mezcla afectos, intereses y una trama digna de novela judicial.
«El Encargado»
Porque el portero del edificio de Beatriz Sarlo, que falleció en 2024, se presentó con un testamento de puño y letra de la intelectual donde le cedía su departamento a él: será sometido a pericias caligráficas. pic.twitter.com/AjhIznj9Np
— Tendencias en Argentina (@porqueTTarg) June 24, 2025



//



