Las bajas temperaturas previstas para estos días obligan a reforzar las medidas de prevención, especialmente entre las personas mayores, una población que puede presentar mayores dificultades para regular la temperatura corporal y, por lo tanto, ser más vulnerable frente al frío.
Desde la Dirección de Gerontología del Ministerio de Salud Pública recuerdan que la prevención y el acompañamiento cotidiano son fundamentales para atravesar el invierno de manera segura y saludable.
El frío no representa solamente una sensación de incomodidad. En las personas mayores, la exposición prolongada a temperaturas bajas puede favorecer complicaciones respiratorias, disminuir las defensas del organismo y aumentar el riesgo de hipotermia. Esta situación puede ser todavía más delicada cuando existen enfermedades crónicas, patologías respiratorias o cardíacas, diabetes o dificultades para movilizarse.
Cómo proteger a las personas mayores del frío
Uno de los principales cuidados consiste en mantener una temperatura adecuada dentro del hogar, procurando evitar ambientes excesivamente fríos y las corrientes de aire.
También es importante utilizar ropa abrigada, preferentemente en varias capas, y prestar especial atención a las zonas del cuerpo más expuestas a la pérdida de calor, como la cabeza, el cuello, las manos y los pies.
El acompañamiento de familiares, vecinos o personas cuidadoras adquiere especial importancia cuando se trata de adultos mayores que viven solos o tienen dificultades para desplazarse. Verificar que cuenten con calefacción adecuada, abrigo, alimentos y medicamentos puede contribuir a prevenir situaciones de riesgo.
Vacunación: una herramienta clave durante el invierno
La prevención también incluye mantener actualizado el esquema de vacunación.
Desde la Dirección de Gerontología destacan la importancia de contar con la vacuna antigripal, que ayuda a prevenir las formas graves y las internaciones provocadas por el virus de la gripe o influenza.
También resulta fundamental la vacuna contra el neumococo, que contribuye a prevenir infecciones invasivas severas provocadas por esta bacteria, entre ellas neumonía, meningitis y septicemia.
La vacunación constituye, de esta manera, una herramienta central para reducir el impacto de enfermedades que pueden presentar mayor gravedad en las personas mayores.
Alimentación e hidratación durante los días fríos
La alimentación y la hidratación también forman parte de los cuidados necesarios durante las jornadas de bajas temperaturas.
Se recomienda sostener una alimentación variada y nutritiva, incorporando comidas calientes y evitando saltear las comidas. Una alimentación adecuada contribuye a mantener el organismo en mejores condiciones frente al frío.
La hidratación tampoco debe descuidarse. Aunque durante los días fríos la sensación de sed puede disminuir, es importante continuar tomando agua a lo largo del día.
Por este motivo, no se debe esperar a tener sed para hidratarse, especialmente en el caso de personas mayores.

Controles médicos y atención ante síntomas de alarma
Otro de los aspectos fundamentales es mantener los controles médicos al día, particularmente en aquellas personas que presentan enfermedades crónicas, patologías respiratorias o cardíacas y diabetes.
Durante el invierno, cualquier modificación en el estado general de salud debe ser observada con atención. La aparición de determinados síntomas puede requerir una consulta médica inmediata.
Entre las señales de alarma se encuentran:
- Dificultad para respirar.
- Dolor en el pecho.
- Confusión.
- Somnolencia inusual.
- Debilidad marcada.
- Temperatura corporal anormal.
Ante cualquiera de estos síntomas, se recomienda buscar atención médica inmediata.
El acompañamiento es parte de la prevención
Las jornadas de frío requieren especial atención sobre las personas mayores, particularmente aquellas que viven solas, tienen enfermedades crónicas o presentan dificultades para movilizarse.
Mantener un ambiente adecuado, garantizar abrigo, alimentación e hidratación, sostener los controles médicos y contar con las vacunas correspondientes son medidas sencillas que pueden reducir los riesgos asociados a las bajas temperaturas.
Desde la Dirección de Gerontología del Ministerio de Salud Pública remarcan que la prevención y el acompañamiento cotidiano son fundamentales para que las personas mayores puedan atravesar el invierno de manera segura y saludable.
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