Cada 17 de junio, la Argentina conmemora el Día Nacional del Tarefero, una fecha que busca reconocer a los hombres y mujeres que realizan una de las tareas más sacrificadas de la economía regional: la cosecha de la yerba mate. Sin embargo, detrás del homenaje y del reconocimiento institucional, la jornada también invita a reflexionar sobre la realidad de un sector que continúa enfrentando desafíos históricos vinculados a la precarización laboral, los bajos ingresos y la vulnerabilidad social.
La fecha fue establecida por la Ley Nacional 27.104, promulgada en 2015, en memoria de los ocho trabajadores rurales que fallecieron el 17 de junio de 2013 cuando el camión en el que eran transportados volcó sobre la ruta provincial 220, en Aristóbulo del Valle. Entre las víctimas había menores de edad, un dato que expuso ante todo el país las condiciones laborales y de transporte que durante décadas caracterizaron a una parte importante de la actividad tarefera en Misiones.
Los protagonistas invisibles de la economía yerbatera
Los tareferos representan el primer eslabón de una cadena productiva que mueve millones de pesos cada año y que tiene a Misiones como principal provincia productora del país.
La palabra “tarefero” deriva del portugués “tarefa”, que significa tarea. Desde principios del siglo XX identifica a quienes integran las cuadrillas encargadas de cosechar manualmente la yerba mate. Se trata de una labor físicamente exigente que comienza antes del amanecer y se desarrolla durante extensas jornadas, muchas veces en condiciones climáticas adversas.
Su trabajo no se limita únicamente al corte de las ramas. También realizan la poda de producción y limpieza de los yerbales, el quiebre y requiebre del material cosechado, el armado de los tradicionales raídos, el pesaje y la carga de la materia prima que luego será trasladada a los secaderos.
Cada paquete de yerba mate que llega a la mesa de los argentinos tiene detrás el esfuerzo de miles de trabajadores que cumplen una tarea esencial para sostener una de las economías regionales más importantes del país.

Una realidad que sigue marcada por viejas deudas
Aunque el Día Nacional del Tarefero nació como un reconocimiento a estos trabajadores, la fecha también permite observar una realidad que mantiene muchos de los problemas que históricamente caracterizaron al sector.
La historia de los tareferos está estrechamente vinculada a la figura del antiguo mensú, símbolo de la explotación laboral en los yerbales y obrajes del nordeste argentino durante gran parte del siglo XX. Si bien las condiciones han mejorado en comparación con aquellas épocas, persisten dificultades relacionadas con la informalidad laboral, los bajos salarios, la estacionalidad del empleo y la dependencia de programas de asistencia durante los períodos sin cosecha.
La actividad continúa siendo una de las más exigentes del ámbito rural argentino. Los trabajadores deben trasladar cargas pesadas, desempeñarse en terrenos irregulares y soportar temperaturas extremas, tanto durante los meses más fríos como en jornadas de intenso calor y humedad.
La crisis yerbatera y su impacto sobre los trabajadores
Este Día Nacional del Tarefero encuentra al sector atravesando uno de los momentos más complejos de los últimos años.
La crisis que afecta a la cadena yerbatera, profundizada por los conflictos en torno al precio de la hoja verde y la caída de la rentabilidad de numerosos productores, terminó repercutiendo directamente sobre los trabajadores rurales.
Durante los últimos meses, dirigentes sindicales y referentes productivos advirtieron sobre una disminución de las oportunidades laborales y un creciente éxodo de tareferos hacia Brasil, donde muchos encuentran mejores condiciones salariales y mayor continuidad laboral.
La situación resulta paradójica. Mientras la yerba mate argentina amplía mercados internacionales y consolida su presencia en el exterior, miles de trabajadores continúan enfrentando dificultades para garantizar ingresos suficientes para sus familias.
La problemática no es nueva, pero la coyuntura actual volvió a poner en evidencia la fragilidad de uno de los sectores más importantes de la economía misionera.

Más de 11.000 trabajadores registrados
Con el objetivo de generar herramientas que permitan diseñar políticas públicas específicas para el sector, el Gobierno de Misiones implementó el Sistema de Información de Tareferos de Misiones (SITAMI), una plataforma destinada a registrar y realizar el seguimiento de la actividad.
Los datos oficiales indican que más de 11.000 trabajadores participan cada año en la cosecha de yerba mate en la provincia.
La información recopilada permite planificar programas de asistencia y fortalecer mecanismos de control laboral, especialmente en una actividad donde históricamente existieron elevados niveles de informalidad.
La interzafra: el desafío que se repite cada año
Uno de los principales problemas que enfrentan los tareferos es la estacionalidad de su trabajo.
La cosecha se desarrolla principalmente entre abril y noviembre, aunque en algunas zonas también existen cosechas de verano. Cuando finaliza la zafra, miles de familias quedan sin ingresos estables.
Para afrontar esta situación, el Gobierno provincial implementa el Programa Interzafra Misiones, destinado a brindar asistencia económica durante los meses de inactividad.
Sin embargo, la dependencia de este tipo de herramientas refleja una problemática estructural que todavía no encuentra una solución definitiva: la dificultad de garantizar empleo e ingresos permanentes para los trabajadores rurales vinculados a la producción yerbatera.

Un homenaje que también interpela
El Día Nacional del Tarefero trasciende el reconocimiento simbólico. Constituye una oportunidad para visibilizar el aporte de quienes sostienen con su esfuerzo diario una de las principales actividades económicas de Misiones y, al mismo tiempo, para reflexionar sobre las condiciones laborales que aún requieren mejoras.
La tragedia de Aristóbulo del Valle impulsó una ley y generó conciencia pública sobre la realidad de estos trabajadores. Trece años después, el homenaje mantiene plena vigencia porque las demandas por mejores condiciones laborales, salarios dignos, formalización del empleo y seguridad en el trabajo continúan siendo parte de la agenda pendiente.
Mientras la yerba mate sigue consolidándose como uno de los productos más representativos de la identidad argentina, los tareferos continúan siendo el rostro menos visible pero más indispensable de toda la cadena productiva. Reconocer su labor implica también asumir el desafío de construir condiciones más justas para quienes, desde la madrugada y en los yerbales, hacen posible que el mate llegue cada día a millones de hogares.
Misiones busca sumar nuevamente al Banco Nación a los beneficios de los Programas Ahorahttps://t.co/myVO3eFIRH pic.twitter.com/xD3PLSQpcj
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