La crisis económica ya no afecta solamente al bolsillo: también atraviesa las emociones, los vínculos y la manera en la que las personas se relacionan cotidianamente, en una entrevista en el programa La Última Rosca, la psicóloga social Valeria Bertolo reflexionó sobre el cansancio social, la sensación de exclusión y el impacto psicológico que genera vivir en un contexto de incertidumbre constante.
La crisis ya no es solo económica: el impacto emocional que atraviesa a la sociedad
Durante su paso por los estudios de Radio Up, Bertolo explicó que muchas personas sienten que, pese a trabajar igual o más que años atrás, ya no logran sostener la misma calidad de vida: “Nuestra estabilidad y también nuestras rutinas se ven modificadas”, sostuvo al describir cómo la crisis obliga a cambiar hábitos cotidianos, desde las salidas hasta las actividades recreativas o el sostenimiento de gastos básicos.

“¿Cómo una persona no va a responder emocionalmente de manera negativa ante este cansancio?”, planteó, al remarcar que el desgaste social hoy se percibe en la calle, en los vínculos y en la convivencia diaria.
La especialista aseguró que el malestar no surge únicamente de situaciones individuales, sino también de un clima colectivo atravesado por mensajes negativos y constantes estímulos de angustia: “Cuando constantemente circulan mensajes que son de baja estima o que tienen impacto negativo, desde lo colectivo solemos contagiarnos un poco. Lo grupal siempre modifica la forma de pensar, sentir y actuar del sujeto”, afirmó.

En ese sentido, advirtió sobre el efecto que producen las noticias permanentes, las redes sociales y el exceso de tiempo frente a las pantallas: “Si yo veo que hay noticias que me afectan mucho más y hacen que mi estabilidad emocional se vea alterada, voy a tratar de disminuirlas”, señaló, y recomendó incorporar actividades recreativas, deporte y espacios de desconexión.
Bertolo también profundizó en cómo muchas personas terminan naturalizando estados de agotamiento emocional o irritabilidad permanente. Allí retomó conceptos del psiquiatra y psicoanalista Enrique Pichon-Rivière y de Ana Quiroga para explicar la importancia de cuestionar aquello que se vive como “normal”.

“Tenemos que hacer una crítica a nuestra vida cotidiana y empezar a desnaturalizar eso que se nos dio naturalizado”, expresó. Y agregó: “Empezar a preguntarnos si ese pensamiento realmente es mío o es un pensamiento que se me ha dado”.
Otro de los puntos centrales de la entrevista estuvo vinculado a la soledad y al sentimiento de exclusión social, especialmente en personas atravesadas por dificultades económicas o crisis personales. Según Bertolo, ese vacío emocional puede derivar en consumos problemáticos y conductas adictivas.

“Para silenciar ese dolor, usualmente la persona entra en algún tipo de consumo”, alertó. Además, explicó que cuando alguien siente que no encuentra un lugar dentro de la sociedad, buscará pertenecer a algún espacio porque “somos seres gregarios”.
En ese marco, destacó el valor que tienen los espacios deportivos, recreativos y comunitarios para reconstruir vínculos y generar contención emocional: “El gimnasio, los espacios deportivos o compartir un mate empiezan a generar conexión con otros”, señaló.
Sobre el cierre de la entrevista, Bertolo dejó una reflexión orientada a recuperar la conexión humana en tiempos de hiperconectividad digital: “A través de la pantalla uno se individualiza y pierde esto de conectarse con un otro”, sostuvo.
Como práctica personal para atravesar momentos de estrés, contó qué actividades la ayudan a reencontrarse consigo misma y con sus vínculos: “Me gusta agarrar una mantita, ir al solcito, libro, mate y conectar”.



//



