Granja Tres Arroyos, una de las empresas más relevantes de la industria avícola argentina, atraviesa una severa crisis financiera que ya impacta en su red de productores integrados, principalmente en Entre Ríos. En el último trimestre relevado, la firma registró 224 cheques rechazados por un monto superior a los $7.000 millones, en un contexto de tensión comercial, problemas de liquidez e incertidumbre en la cadena productiva.
Desde el sector productivo expresaron preocupación por la reducción de la actividad y las dificultades operativas en las granjas. Ricardo Unrein, referente de la Cámara Argentina de Productores Integrados de Pollos (CAPIT), señaló que la situación “se veía venir” y describió un escenario de fuerte deterioro. Según indicó, la empresa redujo la frecuencia de entrega de pollitos y, en paralelo, se registran demoras y restricciones en la provisión de alimento balanceado y gas para calefacción.

Productores integrados advirtieron que el racionamiento de insumos afecta directamente el engorde de las aves y compromete la rentabilidad de las granjas. También alertaron sobre atrasos en los pagos, con crianzas aún sin cobrar. “Hay mucha preocupación e incertidumbre”, resumieron desde el sector.
Fuentes de la compañía reconocieron que Granja Tres Arroyos enfrenta una situación financiera delicada y confirmaron el ingreso en un Proceso Preventivo de Crisis. Atribuyeron el cuadro a la caída de producción y ventas tras el cierre de mercados de exportación por la gripe aviar, lo que derivó en estrés financiero y dificultades en la cadena de pagos.
La empresa aseguró que trabaja en la normalización del abastecimiento y descartó la existencia de un plan de despidos masivos. Según indicaron, la reestructuración contempla ajustes en la estructura y acuerdos de retiros voluntarios. Además, afirmaron que se trata de una situación de corto plazo que no pondría en riesgo la continuidad operativa.
En paralelo, informes comerciales reflejan el deterioro financiero reciente. Los rechazos de cheques se concentraron en los últimos meses, con valores mayormente consignados como “sin fondos”. A pesar de este escenario, la firma mantiene situación crediticia normal en la Central de Deudores del BCRA, aunque con indicadores de riesgo intermedio.

Otro factor de preocupación es la existencia de atrasos en obligaciones fiscales y previsionales, con registros de incumplimientos en aportes patronales y contribuciones sociales. Mientras tanto, productores gestionan ante autoridades provinciales medidas excepcionales que les permitan integrarse a otras empresas y sostener la actividad.
La incertidumbre domina el panorama de una compañía que concentra una porción significativa de la faena avícola nacional, en un contexto que mantiene en alerta a toda la cadena productiva.
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La inflación mayorista se desaceleró al 1,7% en enero y acumuló 26,4% interanual https://t.co/zzRlTSprOJ
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