uvas
(Colaboración de Joaquin Macaya) Las celebraciones de fin de año traen consigo costumbres que se repiten de generación en generación y que forman parte de la identidad cultural de muchas familias. Entre reuniones familiares, encuentros con seres queridos y rituales cargados de simbolismo, una de las tradiciones más arraigadas es la ingesta de 12 uvas para recibir el nuevo año, un hábito que atraviesa décadas y fronteras.
Sin embargo, esta práctica, tan extendida como significativa, requiere precauciones específicas para evitar situaciones de riesgo, especialmente en niños pequeños, personas mayores de 65 años y personas con disfagia, un trastorno que dificulta la deglución normal de alimentos sólidos y líquidos.

Riesgo de atragantamiento: un dato que no debe ignorarse
Según datos de la Asociación Española de Pediatría (AEP), la asfixia por atragantamiento se ha convertido en uno de los principales factores de mortalidad en niños de entre 1 y 5 años. Esto se debe a que, en esa etapa de la vida, las habilidades motoras y de masticación aún se encuentran en pleno desarrollo, lo que incrementa el riesgo frente a determinados alimentos.
Durante las fiestas de fin de año, este peligro se ve reforzado por el mayor consumo de productos que pueden obstruir las vías respiratorias, como uvas, frutos secos, turrones o caramelos, alimentos habituales en mesas familiares y celebraciones.

Niños y uvas: cuándo y cómo ofrecerlas
Desde la Asociación Española de Pediatría advierten que no es recomendable ofrecer uvas enteras a niños menores de 4 o 5 años, edad a partir de la cual el riesgo de atragantamiento comienza a disminuir. Hasta entonces, se sugiere buscar alternativas que permitan incluir a los niños en la celebración sin exponerlos a situaciones peligrosas.
No obstante, algunos reemplazos habituales tampoco son aconsejables. Frutos secos o caramelos rellenos, por ejemplo, también representan un alto riesgo de obstrucción de las vías respiratorias y pueden derivar en urgencias médicas.

Los cuatro consejos para evitar atragantamientos
Con el objetivo de reducir riesgos durante las celebraciones, la Asociación Española de Pediatría difundió una serie de recomendaciones clave para el consumo de uvas:
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Cortar las uvas en cuatro partes, de manera longitudinal.
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Retirar la cáscara y las semillas antes de ofrecerlas.
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Supervisar siempre a los niños mientras comen, sin distracciones.
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Asegurar que el niño esté tranquilo y sentado, evitando juegos o movimientos bruscos durante la ingesta.
Estas pautas también son válidas para personas mayores o para quienes padecen disfagia, un grupo especialmente vulnerable frente a episodios de atragantamiento.
Fiestas seguras para un cierre de año tranquilo
La prevención cobra un valor central durante las fiestas de fin de año, cuando el clima de celebración puede llevar a descuidar aspectos básicos de la seguridad alimentaria. Aplicar estas recomendaciones permite disfrutar de las tradiciones sin riesgos innecesarios y garantizar un cierre de año en un entorno de tranquilidad.
De este modo, siguiendo las indicaciones de la Asociación Española de Pediatría, el ritual de las 12 uvas puede mantenerse como un momento de unión familiar y alegría compartida, dando la bienvenida al 2026 con entusiasmo, cuidado y responsabilidad.



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