La Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM) redujo a la mitad las becas de almuerzo y eliminó el servicio de cena desde 2024, según explicó su decano, Horacio Simes, quien vinculó la decisión con la falta de actualización de los recursos para el funcionamiento universitario. Desde entonces, la unidad académica no logró recuperar las prestaciones y necesita al menos $7 millones adicionales por mes para restablecer el esquema anterior.
Simes explicó que la facultad comenzó a recortar servicios cuando la falta de recursos empezó a afectar las partidas destinadas al funcionamiento. “En 2024 eliminamos la cena que ofrecíamos y redujimos al 50% las becas de almuerzo”, señaló, y agregó que también ajustaron fondos para congresos, becas, fotocopias, combustible y otras actividades.
El decano indicó que Económicas antes ofrecía almuerzo y cena para unos 700 estudiantes diarios, con entre 1.200 y 1.500 raciones en total dentro de la facultad. Actualmente, el comedor brinda un único servicio y registra entre 300 y 350 estudiantes inscriptos.
El comedor mantiene una demanda que la facultad no logra ampliar
Simes señaló que la situación presupuestaria impidió recuperar las prestaciones que la comunidad estudiantil necesita. “Para sostener al menos el comedor necesitamos entre un 50% y un 60% más de los recursos disponibles, y hoy trabajamos con un presupuesto que queda muy por debajo de lo requerido”, afirmó.
La facultad mantiene contacto cotidiano con los estudiantes y sus familias, y según el decano, esas conversaciones muestran el peso que tienen los servicios de bienestar en los hogares. “El comedor es un servicio esencial para muchas familias, igual que el albergue, por el costo de los alquileres”, sostuvo Simes.
En ese contexto, la UNaM afronta también un escenario de menor disponibilidad para programas especiales, inversiones y otros gastos vinculados con la actividad académica. Simes señaló que la situación económica obliga a revisar de manera permanente el funcionamiento y a priorizar los recursos disponibles.
El decano también se refirió al paro docente y señaló que la adhesión en Económicas ronda el 50%, aunque aclaró que cada trabajador decide si participa de la medida. La facultad mantiene sus puertas abiertas y organiza el cursado de acuerdo con las decisiones de cada docente.
La matrícula crece, aunque también aparecen casos de deserción
Respecto de la trayectoria de los estudiantes, Simes indicó que la facultad detectó algunos casos de abandono, aunque la matrícula general muestra un crecimiento. “Tenemos algunos alejamientos de estudiantes que no regresaron este año, volvieron a sus ciudades de origen o iniciaron otra etapa laboral o educativa”, explicó.
Sin embargo, el aumento de la cantidad de alumnos responde a la ampliación de la oferta académica y al traslado de estudiantes desde instituciones privadas hacia la universidad pública. Entre las propuestas con mayor demanda mencionó la Licenciatura en Marketing, la Tecnicatura en Administración Jurídica y Gestión Judicial y un ciclo de complementación curricular.
Simes destacó que la migración desde universidades privadas también contribuyó al crecimiento de la matrícula. Al mismo tiempo, señaló que algunos casos de deserción aparecen con demora en los registros, porque un estudiante puede interrumpir un cuatrimestre y luego retomar sus estudios.
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La facultad enfrenta así una doble realidad: más estudiantes buscan acceder a la universidad pública, mientras persisten dificultades para sostener servicios que forman parte del acompañamiento académico. Para Simes, la recuperación de los recursos resulta necesaria para fortalecer esas prestaciones y responder a las necesidades de una comunidad educativa que continúa creciendo.



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