Este domingo, en Colombia se puso en marcha la segunda vuelta presidencial para definir quién asumirá la conducción del país en el período 2026-2030, con la apertura simultánea de más de 13.000 centros de votación distribuidos en todo el territorio. La elección, que enfrenta a los candidatos Abelardo de la Espriella y Iván Cepeda Castro, involucra a más de 41 millones de ciudadanos habilitados dentro y fuera del país, en una jornada que comenzó a las 08:00 (hora local) y concluirá a las 16:00.
El proceso electoral se desarrolla bajo un fuerte esquema de seguridad coordinado por el Gobierno, con la participación de aproximadamente 400.000 integrantes de las Fuerzas Armadas, en el marco del denominado Plan Democracia, destinado a resguardar el desarrollo de los comicios antes, durante y después de la votación.
Las autoridades reforzaron la vigilancia en regiones consideradas críticas como Cauca, Catatumbo, Nariño, Valle del Cauca, Chocó y Bolívar, además de la ciudad de Bogotá. Según el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, se desplegó inteligencia militar adicional para garantizar condiciones de normalidad en zonas sensibles.
A la fiscalización interna se suma un dispositivo internacional y ciudadano de observación: alrededor de 2.600 integrantes de la Misión de Observación Electoral (MOE), junto con 1.500 delegados extranjeros de 26 misiones técnicas, monitorean el desarrollo de la jornada. Asimismo, se registraron cerca de 400.000 testigos electorales acreditados por las campañas, distribuidos en las más de 122.000 mesas de votación habilitadas en el país, según informó el registrador nacional Hernán Penagos.
La expectativa oficial es igualar o superar la participación de la primera vuelta, cuando cerca de 23,9 millones de personas acudieron a las urnas, marcando uno de los niveles de concurrencia más altos de los últimos años en el país.
En el plano político, la contienda enfrenta dos proyectos antagónicos. Por un lado, Abelardo de la Espriella, quien lideró la primera vuelta con más de 10,3 millones de votos, propone endurecer la política de seguridad, fortalecer la relación con Estados Unidos y recomponer vínculos con Israel como estrategia contra el narcotráfico y las organizaciones criminales.
En la vereda opuesta, Iván Cepeda Castro, con cerca de 9,6 millones de sufragios, impulsa la continuidad de las reformas del gobierno de Gustavo Petro, priorizando el diálogo como vía de paz, la protección ambiental y la implementación de un sistema nacional anticorrupción.
El desenlace de esta jornada definirá no solo la presidencia, sino también el rumbo institucional y económico de Colombia en los próximos cuatro años, en un contexto marcado por alta polarización y expectativas de cambio.



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