Un informe técnico del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) encendió alertas sobre controversias y cuestionamientos metodológicos en el INDEC desde la asunción del presidente Javier Milei, con foco en indicadores centrales como inflación, pobreza, salarios, actividad económica y turismo. El documento, publicado en diciembre de 2025, analiza cambios metodológicos recientes y su impacto en la lectura de la realidad económica y social del país.
El trabajo advierte que varias mejoras estadísticas anunciadas por el organismo no se aplican de manera retroactiva, lo que genera problemas de comparabilidad histórica y abre un debate sobre la confiabilidad de los datos difundidos en un contexto de fuertes transformaciones macroeconómicas.

Salarios no registrados: una mejora estadística que distorsiona la comparación
Uno de los ejes centrales del informe es la evolución del salario del empleo no registrado, que según datos oficiales del INDEC habría crecido 27,2% en términos reales entre la asunción de Milei y mayo de 2025. CEPA señala que este comportamiento se explica, en gran medida, por cambios metodológicos en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), que incorporó nuevas preguntas para captar ingresos no laborales antes subregistrados, como la Tarjeta Alimentar, pensiones no contributivas y programas sociales.
El informe remarca que estas modificaciones no implican una mejora real de los ingresos, sino una mejor captación estadística, y que el INDEC no explicitó el impacto de estos cambios sobre las series históricas, lo que afecta la comparación con otros indicadores salariales y con el empleo registrado.

Inflación: una canasta desactualizada y ponderadores cuestionados
Otro punto crítico es la medición del Índice de Precios al Consumidor (IPC). CEPA sostiene que el INDEC continúa utilizando una estructura de ponderadores basada en patrones de consumo obsoletos, derivados de encuestas de gastos de los hogares de 2004/2005, ajustadas de forma “híbrida” hasta 2016, pese a contar con datos más recientes de la ENGHo 2017/2018.
Según el informe, si se aplicaran los ponderadores de la ENGHo 2017/2018, la inflación acumulada entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025 sería 38,7 puntos porcentuales más alta que la registrada oficialmente. En números concretos, la inflación acumulada pasaría de 249,5% a 288,2%, con diferencias concentradas en febrero y abril de 2024, meses de fuertes aumentos en tarifas y transporte.
CEPA subraya que esta postergación metodológica no puede interpretarse como una omisión técnica, sino como una decisión con impacto directo en los guarismos inflacionarios difundidos.

Pobreza: subestimación del gasto en servicios y cambios en ingresos
El informe también cuestiona la medición de la incidencia de la pobreza, al señalar que la Canasta Básica Total (CBT) subestima el peso actual de los servicios y el transporte en el gasto de los hogares. En la metodología vigente, la Canasta Básica Alimentaria representa el 45% de la CBT, un valor muy superior al observado en encuestas anteriores, lo que reduce artificialmente la línea de pobreza.
A esto se suma el efecto de los cambios en la EPH, que elevan los ingresos medidos sin que exista una mejora real, provocando que más hogares aparezcan estadísticamente por encima de la línea de pobreza, aun cuando su situación material no haya cambiado de forma significativa.

Turismo y actividad económica: menos datos y señales distorsionadas
CEPA también advierte sobre el desfinanciamiento de estadísticas clave, como la Encuesta de Turismo Internacional y la Encuesta de Ocupación Hotelera, tras la decisión de la Secretaría de Turismo de no renovar convenios con el INDEC. El recorte ocurre en un contexto de caída del turismo receptivo, aumento del turismo emisivo y pérdida de empresas y empleo en el sector.
En cuanto a la actividad económica, el informe cuestiona los ajustes extraordinarios del EMAE en 2025, señalando que el crecimiento informado se explica en gran medida por el peso de Intermediación Financiera y de Impuestos netos de subsidios, componentes que pueden inflar el indicador sin reflejar una mejora genuina de la economía real. Al excluir esos rubros, el nivel de actividad de septiembre de 2025 se ubicaría prácticamente en los valores de noviembre de 2023.

Un debate abierto sobre la confiabilidad de los datos oficiales
El informe de CEPA concluye que los cambios metodológicos introducidos por el INDEC, sumados a la falta de actualización retroactiva y a recortes en la producción estadística, plantean serios interrogantes sobre la lectura de la evolución económica y social durante la actual gestión.
La discusión, advierte el documento, no es solo técnica, sino también política, ya que los indicadores oficiales influyen directamente en el debate público y en la evaluación del rumbo económico del país



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