Norma López desarrolla en Posadas un emprendimiento familiar de productos libres de gluten certificados, que nació tras su diagnóstico de celiaquía hace varios años y busca generar ingresos para su familia y ofrecer alimentos más accesibles a otras personas celíacas.
López contó que el emprendimiento surgió a partir de una experiencia personal que marcó un antes y un después en su vida. “Toda la vida tuve muchas patologías ligadas a la celiaquía”, explicó la emprendedora en diálogo con Radio Up.
Tras recibir el diagnóstico y comenzar una alimentación adecuada, su estado de salud mejoró considerablemente. A partir de ese proceso, decidió comenzar a elaborar alimentos destinados a quienes deben llevar una dieta libre de gluten.
“Después, a partir del diagnóstico y con una dieta acorde a la celiaquía, mejoré y comencé a trabajar”, señaló.
Con el paso de los años, el proyecto se convirtió en una salida económica para su familia, pero también en una forma de acompañar a otras personas que atraviesan las dificultades propias de la celiaquía.

“Es una salida de ingresos económicos y también una ayuda para los celíacos que encuentren productos más accesibles”, sostuvo López.
El emprendimiento se caracteriza por la elaboración de productos libres de gluten certificados por el Ministerio de Salud Pública, una condición que permite brindar mayor seguridad a quienes necesitan evitar estrictamente el consumo de gluten.
Actualmente, Norma trabaja junto a su familia y comercializa sus productos en distintos puntos de Posadas. Cuenta con un espacio en el Mercado Concentrador Zonal y también distribuye sus elaboraciones a diferentes dietéticas.
“Tenemos un box del Mercado Concentrador Zonal y vendemos también a varias dietéticas que se arriesgan a vender los productos artesanales certificados”, explicó.
La emprendedora destacó que la demanda de alimentos aptos para personas celíacas continúa creciendo. Si bien actualmente existe una mayor variedad de productos disponibles en supermercados y comercios, el costo de los alimentos sin gluten sigue siendo una de las principales dificultades.
“Cada vez hay más celíacos. Tenemos muchas opciones en los mercados, hay mucha variedad, pero sabemos que el costo es alto”, señaló.
En ese contexto, López busca que sus productos sean una alternativa para quienes necesitan alimentarse sin gluten sin afrontar precios tan elevados.
Su experiencia también la llevó a involucrarse en la enseñanza de cocina para celíacos. Como profesora de cocina, transmite conocimientos para que las personas puedan elaborar sus propios alimentos y aprendan a manipular correctamente los productos libres de gluten.
“El celíaco que aprende a cuidarse, a cocinar, es feliz”, afirmó.
Para López, aprender sobre alimentación y adquirir herramientas para cocinar representa una parte fundamental del proceso de adaptación después del diagnóstico.
“Al conocer, informarse y entrar en la cocina y manipular productos libres de gluten, recupera la salud y es feliz”, expresó.
La emprendedora también observó que el interés por la alimentación sin gluten excede actualmente al universo de las personas diagnosticadas con celiaquía. Según explicó, cada vez más personas buscan reducir el consumo de gluten como parte de una alimentación que consideran más saludable.
“Hoy en día mucha gente trata de cuidarse dejando el gluten en sí. Entonces trata de comer más saludable y también trata de comer comida sin gluten”, comentó.
Además de comercializar sus productos, Norma utiliza las redes sociales para difundir su trabajo y acercar información a potenciales clientes. Su emprendimiento puede encontrarse en Facebook e Instagram, donde comparte sus elaboraciones y propuestas.
El contacto permanente con personas celíacas también tuvo un impacto personal en su vida. La emprendedora sostuvo que muchos de quienes conoció durante estos años terminaron convirtiéndose en una fuente de fortaleza para continuar con el proyecto.
“Muchos celíacos cambiaron también mi vida porque me dieron mucha fortaleza”, manifestó.
Frente a quienes reciben recientemente el diagnóstico y atraviesan un momento de desánimo, López transmite un mensaje basado en su propia experiencia.
“Una vez que comienza a caminar, es calidad de vida, recupera la salud y es una vida feliz”, afirmó.
Con casi dos décadas de trayectoria, el emprendimiento se consolidó no solamente como una actividad económica familiar, sino también como un espacio de acompañamiento para quienes necesitan modificar sus hábitos alimentarios.
“Para mí, este emprendimiento es todo”, resumió Norma.
Su deseo es que el proyecto pueda continuar en el futuro y que sus hijos puedan darle continuidad, manteniendo el objetivo de acercar productos sin gluten accesibles a la comunidad celíaca de Posadas.
“Por más que no labore después del día de mañana, que queden mis hijos laburando, pueda acercarme a los celíacos”, concluyó.
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