La Argentina redujo significativamente su brecha internacional de precios en bienes durables, según un informe de los economistas Marcelo Capello y Gaspar Reyna, del Ieral de la Fundación Mediterránea, que comparó durante los últimos meses los valores locales con los de otros nueve países. El relevamiento muestra que, desde marzo de 2025 hasta agosto de 2026, la diferencia se achicó por una mayor apertura comercial, menores aranceles y cambios tributarios, mientras que alimentos y servicios volvieron a encarecerse en dólares.
El estudio compara los precios de la Argentina con los de Brasil, Chile, México, Estados Unidos, Australia, Corea del Sur, Polonia y China, entre otros mercados, y permite observar una modificación importante en la posición relativa del país.
Cuando comenzaron las mediciones, en marzo de 2025, la Argentina era más cara que los demás mercados en el 96% de los casos analizados.
En la última medición, correspondiente a agosto, esa proporción cayó al 74%.
También se redujo de manera considerable el desvío promedio de los precios argentinos respecto de los otros países. La diferencia pasó del 91% al 40% en el período analizado.
Los bienes durables son los que más se abarataron
La principal mejora aparece en los bienes durables, un segmento que incluye autos, motos, electrodomésticos, indumentaria y calzado.
Aunque estos productos todavía presentan precios superiores a los de numerosos mercados internacionales, la distancia se redujo de forma significativa respecto de poco más de un año atrás.
De acuerdo con el informe, la combinación de una economía más abierta, la eliminación de restricciones cuantitativas a las importaciones, la reducción de aranceles y algunas bajas de impuestos internos habría contribuido a contener los valores.
Los economistas consideran que estos cambios tuvieron, en los bienes analizados, un efecto mayor que el incremento de los precios en dólares derivado de la evolución del tipo de cambio.
Sin embargo, persisten diferencias importantes en productos que, por ser transables, deberían presentar valores relativamente similares entre distintos países.
Entre los factores que todavía inciden sobre los precios finales aparecen los derechos de importación, las restricciones al ingreso de mercadería, el IVA, Ingresos Brutos, las tasas municipales y los impuestos específicos.
Los alimentos volvieron a ser más caros
El comportamiento de los alimentos y bebidas fue diferente al registrado por los bienes durables.
En diciembre de 2025, la Argentina era apenas 2% más cara que el promedio de los países utilizados como referencia.
Sin embargo, esa ventaja se fue perdiendo durante los meses siguientes y la brecha alcanzó el 16% en agosto.
La proporción de alimentos en los que Argentina resulta más costosa también muestra un cambio de tendencia.
En marzo de 2025, el país era más caro que los demás mercados en el 53% de los productos relevados.
La proporción bajó hasta el 39% en diciembre, pero posteriormente comenzó a aumentar y llegó nuevamente al 48%.
El dato prácticamente no se modificó durante los últimos tres meses.
Brasil y China presentan alimentos más baratos
La comparación internacional muestra diferencias marcadas según el país.
Brasil tiene precios inferiores a los argentinos en nueve de los diez alimentos incluidos en el relevamiento.
En el caso de China, los productos resultan más baratos que en Argentina en el 90% de los casos comparados.
Hace un año, los alimentos relevados costaban en promedio 24% más en Argentina que en los otros países.
Esa diferencia se redujo hasta apenas el 2% en diciembre de 2025, pero luego volvió a ampliarse hasta alcanzar el 16%.
Qué alimentos aumentaron más frente al exterior
Entre los productos que explican el reciente encarecimiento relativo aparecen las papas, cuya diferencia frente a otros mercados se ubicó entre 14% y 35%.
También aumentaron su brecha la bebida gaseosa, con una diferencia de entre 3% y 12%, la cerveza, entre 4% y 13%, y el arroz blanco, entre 7% y 17%.
En sentido contrario, los huevos registraron una disminución relativa de sus precios, con una mejora de entre 3% y 7%.
El agua mineral también mostró una reducción relativa, ubicada entre 0% y 5%, frente a los precios observados en los demás países.
El tipo de cambio, una variable clave
La evolución de los precios relativos está vinculada, según el análisis, con el comportamiento del tipo de cambio.
Durante 2025, la depreciación del peso y las reformas económicas contribuyeron a que numerosos productos argentinos se abarataran medidos en dólares.
Este año, el escenario comenzó a modificarse.
Con un tipo de cambio que avanzó por debajo de la inflación, los precios argentinos volvieron a aumentar en términos relativos frente a otros mercados.
Ese fenómeno ayuda a explicar por qué la mejora observada durante buena parte de 2025 no se trasladó de la misma manera a alimentos y servicios.
Los servicios también pierden competitividad
Los servicios presentan una evolución similar a la de los alimentos, aunque la brecha internacional sigue siendo diferente según el rubro y el país de comparación.
En agosto, Argentina resultó más cara que los mercados de referencia en el 38% de los casos analizados, frente al 34% registrado en mayo.
Entre los servicios con precios particularmente elevados aparecen la comida en restaurantes y los planes de telefonía móvil.
En cambio, Argentina mantiene precios relativamente inferiores en gimnasios, educación preescolar, nafta, cappuccino y taxis.
La comparación también varía considerablemente según el país utilizado como referencia.
Frente a Estados Unidos, Australia y Francia, los servicios argentinos continúan siendo relativamente baratos.
La situación cambia al comparar con Brasil y China, donde algunos servicios locales muestran precios más elevados.
Durante el último trimestre, por ejemplo, las expensas y las cuotas escolares registraron aumentos relativos frente a otros países.
Una Argentina con precios más desiguales
El relevamiento refleja así un escenario de precios relativos heterogéneo.
Por un lado, la apertura comercial y la reducción de algunas cargas contribuyeron a achicar la brecha de precios de numerosos bienes durables.
Por otro, el avance de los precios medidos en dólares volvió a impactar sobre alimentos y servicios, que habían mostrado una mejora relativa durante 2025.
El resultado es una Argentina que todavía mantiene productos considerablemente más caros que en otros países, aunque con una diferencia internacional menor en varios segmentos respecto del comienzo de la medición.
La evolución futura dependerá, entre otros factores, del comportamiento del tipo de cambio, la inflación, los impuestos y el proceso de apertura de la economía.
La comparación internacional de precios, en ese sentido, comienza a mostrar un cambio relevante: los bienes que históricamente fueron inaccesibles para los consumidores argentinos redujeron parte de su brecha, mientras que los productos de consumo cotidiano y determinados servicios volvieron a perder competitividad frente al exterior.
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