La agricultura familiar en Misiones enfrenta un escenario complejo que combina crisis climática, tensiones económicas y transformaciones sociales. En ese marco, el subsecretario de Desarrollo Productivo, Romario Dohmann, dejó una definición que atraviesa todo el debate: “El cambio climático no es una cuestión del futuro, es del presente”. A partir de esa premisa, se abre una discusión profunda sobre cómo garantizar la subsistencia de la chacra, sostener la producción y evitar el éxodo rural.
Desde su experiencia —incluyendo su participación en conferencias internacionales sobre clima— Dohmann plantea una mirada que articula lo global con lo local, poniendo el foco en la resiliencia productiva y en la necesidad de políticas públicas que acompañen a los pequeños productores.

El impacto del cambio climático en la chacra: producción bajo presión
Las chacras misioneras son hoy uno de los espacios donde más claramente se perciben los efectos del cambio climático. Tormentas más intensas, granizadas, sequías prolongadas y temperaturas fuera de temporada forman parte de una nueva normalidad.
“Los que más sufren son los más vulnerables”, señaló Dohmann, en referencia a los pequeños productores que ven afectadas sus plantaciones y estructuras productivas. La recuperación, además, no es inmediata: los ciclos naturales obligan a esperar años para volver a niveles productivos normales.
Un caso emblemático es el de la yerba mate, donde plantaciones dañadas por granizo pueden tardar hasta dos temporadas en recuperarse, evidenciando la fragilidad del sistema ante eventos extremos.
“Nadie se salva solo”: el desafío colectivo frente a la crisis ambiental
Otra de las frases que marcó la entrevista fue: “Nadie se salva solo, no hay planeta B”. Con esa definición, el funcionario subrayó que la problemática climática no reconoce fronteras y requiere respuestas colectivas.
La adaptación, en este sentido, se convierte en una estrategia central. Desde el Estado provincial se busca fortalecer herramientas que permitan a los productores resistir y adaptarse a los cambios, con una mirada cada vez más enfocada en la sustentabilidad.
Agroecología: producción sustentable con certificación y seguimiento
Dentro de esas estrategias, la agroecología ocupa un lugar central. A través de un sistema de certificación participativa, se promueve un modelo productivo que no solo elimina el uso de agroquímicos, sino que también incorpora prácticas de cuidado del suelo, el agua y la biodiversidad.
Este esquema incluye visitas periódicas a las chacras, donde grupos de productores y técnicos realizan un seguimiento continuo. Actualmente, el sistema alcanza alrededor de 700 hectáreas en Misiones, consolidando una red de producción sustentable con respaldo institucional.
El objetivo no es solo mejorar la producción, sino también garantizar la trazabilidad y ofrecer al consumidor alimentos de calidad, con un sello que respalde su origen.

Producción para autoconsumo: una dimensión clave de la agricultura familiar
Uno de los aspectos menos visibles de la agricultura familiar es que gran parte de la producción no llega al mercado. Según explicó Dohmann, solo un porcentaje muy reducido se comercializa en ferias o mercados concentradores.
La mayoría de los productores trabaja para el autoconsumo, lo que fortalece la soberanía alimentaria, pero limita las posibilidades de generar ingresos.
Este dato rompe con el imaginario urbano y plantea la necesidad de repensar las políticas públicas en términos de comercialización, agregado de valor y acceso a nuevos mercados.
Juventud rural: entre el arraigo y las nuevas oportunidades
El recambio generacional es otro de los grandes desafíos. Muchos productores mayores buscan transmitir sus conocimientos, pero no siempre logran que las nuevas generaciones permanezcan en el campo.
Sin embargo, emerge una tendencia interesante: el retorno de jóvenes a la ruralidad, especialmente después de la pandemia. Este fenómeno abre nuevas posibilidades, aunque también plantea tensiones entre saberes tradicionales y nuevas formas de producción.
“El diálogo intergeneracional es clave”, sostuvo Dohmann, al tiempo que remarcó la importancia de integrar tecnología, innovación y formación para fortalecer el arraigo rural.
Tecnología y capacitación: herramientas para un nuevo productor
La incorporación de tecnología se vuelve cada vez más relevante. Desde la venta a través de redes sociales hasta el acceso a internet en zonas rurales, los productores encuentran nuevas formas de comercializar y comunicarse.
En ese contexto, programas como las escuelas de campo incluyen no solo contenidos productivos, sino también formación en temas como ciberseguridad, ante el աճente riesgo de estafas digitales.
Agua y suelo: los recursos estratégicos en riesgo
El acceso al agua aparece como uno de los principales desafíos estructurales. A pesar de ser una provincia con abundantes recursos hídricos, las sequías recientes obligan a desarrollar nuevas estrategias de captación y almacenamiento.
Entre ellas se destacan la protección de vertientes, la recolección de agua de lluvia y la construcción de reservorios.
En paralelo, el cuidado del suelo se vuelve fundamental. Las lluvias intensas generan erosión y pérdida de nutrientes, comprometiendo la productividad a largo plazo. “El suelo es uno de los recursos más frágiles que tenemos”, advirtió el funcionario.
Diversificación productiva e innovación: nuevas formas de sostener la chacra
La diversificación aparece como una de las claves para sostener la actividad. Desde la producción de alimentos innovadores hasta el uso de redes sociales para mostrar el día a día en la chacra, los productores exploran nuevas estrategias.
Ejemplos como la elaboración de fermentos o productos derivados muestran cómo la combinación de saberes tradicionales e innovación puede abrir nuevos mercados.
El turismo rural se consolida como una alternativa en crecimiento. Con más de 70 chacras abiertas al público, Misiones ofrece experiencias que combinan producción, cultura y naturaleza.
El enfoque de turismo regenerativo propone una participación activa del visitante, generando un vínculo directo con el mundo rural y aportando nuevas fuentes de ingreso para los productores.

“El cambio climático es hoy” y redefine el futuro de la chacra
La frase que resume la entrevista —“El cambio climático no es del futuro, es del presente”— marca el punto de partida para pensar el futuro de la agricultura familiar en Misiones.
La sustentabilidad, la innovación, el trabajo colectivo y el fortalecimiento del arraigo rural aparecen como ejes centrales para garantizar que la chacra no solo subsista, sino que se proyecte hacia el futuro.
El INYM rechazó fijar un precio de referencia para la hoja verde y crece la incertidumbre en el sector yerbaterohttps://t.co/vGuNDwZjwl pic.twitter.com/12765Ja0RU
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