Lo que a simple vista parece un residuo más de la industria yerbatera podría convertirse en una herramienta valiosa para la producción sustentable. Esa es la premisa que guía la investigación que desarrolla Lorena Barbaro, del INTA Cerro Azul, quien estudia la utilización de biocarbón elaborado a partir de palitos de yerba mate como componente para sustratos destinados a la producción de plantas.
La especialista dialogó con Radio Up y explicó que su trabajo se centra en la búsqueda y evaluación de distintos materiales que permitan formular sustratos adecuados para diferentes sistemas de cultivo. En ese camino apareció una alternativa que gana interés a nivel internacional.
“Uno de los componentes que se está empezando a evaluar a nivel mundial es el biocarbón o también llamado biochar en inglés”, señaló.
Aunque suele confundirse con el carbón vegetal utilizado para cocinar, Barbaro aclaró que existen diferencias fundamentales entre ambos productos. “La diferencia que tiene con el carbón vegetal es que el material que se utiliza para pirolizar es un residuo orgánico”, explicó.

Mientras que el carbón tradicional se obtiene a partir de madera destinada a la combustión, el biocarbón se produce utilizando residuos provenientes de actividades forestales, agrícolas o agroindustriales. El proceso empleado es la pirólisis, que consiste en someter esos materiales a altas temperaturas y sin presencia de oxígeno.
“Es el mismo método que se usa también para hacer el carbón vegetal, pero la materia prima es diferente”, precisó.
Sin embargo, la diferencia no radica únicamente en el origen del material. Según explicó la investigadora, también cambia el objetivo final del producto.
“Por acá lo que yo quiero es secuestrar el carbono. En cambio, si uso el carbón para calefaccionar o para quemar, ya liberé el carbono”, remarcó.
La captura de carbono es justamente una de las características que despiertan mayor interés científico en torno al biocarbón, ya que permite inmovilizar durante largos períodos parte del carbono contenido originalmente en los residuos orgánicos.

Barbaro lleva entre dos y tres años trabajando en este proyecto. Durante ese tiempo debió identificar un sistema de producción que resultara accesible y adecuado para la escala de trabajo requerida.
“Primero buscar cuál sería el método, porque para hacer pirólisis hay diferentes tipos de hornos, calidades y precios. Entonces traté de buscar uno que sea de bajo costo y que la escala sea adecuada para lo que yo necesito”, relató.
Finalmente optó por un sistema conocido como Kon-Tiki, un horno con forma de cono invertido que permite realizar el proceso de manera eficiente mediante capas sucesivas de biomasa.
Una vez definido el método, restaba seleccionar la materia prima. Allí aparecieron los palitos de yerba mate descartados durante los procesos industriales.
“Evalué justamente los palitos de yerba, que son los de descarte, ya sea del secadero o del molino, como para poder hacer esta pirólisis”, explicó.
La elección no fue casual. Según detalló, el tamaño y las características físicas del material resultaban especialmente adecuados para el uso que pretende darle posteriormente.
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“Elegí ese material por las características que me dan, por el tamaño de la partícula, porque yo también lo voy a usar como sustrato. Los palitos me venían muy bien para usarlo como componente de sustrato”, sostuvo.
Además del beneficio ambiental asociado al secuestro de carbono, la investigadora destacó que el biocarbón podría aportar mejoras significativas en la producción vegetal.
“El biocarbón tiene poritos muy chiquitos que se generan después de la pirólisis. En esos microporos se pueden alojar microorganismos y también nutrientes”, explicó.
Esa característica permite que el material contribuya a mejorar tanto las propiedades físicas como químicas de los sustratos.
“No solamente sirve desde el punto de vista físico para retener agua o aportar oxígeno dando aireación en la mezcla, sino que también me retiene nutrientes”, indicó.
Esa capacidad abre además la posibilidad de reducir la dependencia de insumos externos en algunos sistemas productivos. “Se puede hasta disminuir el uso del fertilizante”, concluyó Barbaro.
Fuerte repercusión: dejó su cargo la titular de Silicon Misiones tras viajar al Mundialhttps://t.co/6ZgFZdOke7 pic.twitter.com/hme3c3J8Td
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