Los boicots son acciones colectivas organizadas para presionar a un país, grupo o individuo a cambiar una política, detener una acción o cesar una violación de derechos. ‘’Un boicot efectivo no solo necesita que la población apoye la causa, sino que organismos políticos o deportivos también adopten decisiones concretas’’, explicó Joaquín González, analista internacional, en comunicación con La Última Rosca de Radio Up.
De Sudáfrica a Israel: los boicots que marcaron la historia
Históricamente, los boicots han sido de tres tipos principales: económicos, políticos y deportivos. Su éxito depende de la adhesión masiva, la claridad de la demanda y la participación de organismos internacionales. Ejemplos históricos incluyen los boicots al régimen del Apartheid en Sudáfrica, a Rusia por invasión a Ucrania, y decisiones deportivas vinculadas a Israel y Palestina.

Recientemente, España vivió un episodio polémico durante la Vuelta a Madrid. Manifestantes pro palestinos interrumpieron la competencia y el primer ministro Pedro Sánchez planteó la posibilidad de aplicar boicots a Israel, similar a los que se hicieron contra Rusia. González comentó: ‘’esto es un reflejo de cómo la presión social puede llegar a influir en decisiones políticas y deportivas a nivel internacional'’.
Más recientemente, los conflictos en Rusia, Ucrania, Israel y Palestina han generado controversias en organismos como el Comité Olímpico Internacional (COI) y la FIFA. Por ejemplo, Rusia fue sancionada tras la invasión a Ucrania, aunque sus atletas pudieron participar bajo bandera neutral. En cambio, Israel no ha enfrentado sanciones similares, pese a estar en un conflicto activo.

El antecedente más destacado es Sudáfrica durante el Apartheid, vigente entre 1948 y 1994. ‘’El boicot a Sudáfrica fue prolongado y masivo. Solo algunos equipos, como Los Pumas de rugby, rompieron la norma, pero siempre con un contexto político y deportivo muy estudiado’’, recordó González.
El Apartheid institucionalizó la segregación racial en todos los ámbitos de la vida pública, hasta la llegada de Nelson Mandela, quien luego se convirtió en símbolo de la reconciliación y líder democrático del país.
‘’Esto revela un doble estándar: las organizaciones deportivas dicen que política y deporte son independientes, pero la realidad muestra que influyen factores de lobby y geopolítica”, afirmó González.

Los antecedentes recientes muestran cómo la FIFA evita enfrentamientos entre países con tensiones históricas. En muchos casos, los partidos se reubican o incluso se suspenden para evitar conflictos. ‘’Esto no es solo deporte, es un reflejo de la historia y la política internacional’’, explicó González.
El Mundial Sub-20 2023 también estuvo marcado por estas tensiones: originalmente se iba a celebrar en Indonesia, pero se trasladó a Argentina porque el país asiático no quería invitar a Israel.
Los boicots pueden afectar a todos los deportes. Además de fútbol y rugby, se han visto en voley y básquet. Incluso durante la Guerra Fría, Estados Unidos y la URSS se boicotearon mutuamente en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984 y Moscú 1980.
Con la mirada puesta en eventos futuros, como el Mundial 2026 y la participación de selecciones de países en conflicto, los boicots seguirán siendo un tema central en la intersección entre deporte, derechos humanos y política internacional.



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