“La única manera de mejorar el consumo y salir adelante es que todos cobremos más”. Con esa sentencia, el empresario y ex presidente de la CCIP, Carlos María Beigbeder, resumió su diagnóstico económico en el programa “Arriba la radio”, por Radio Up, donde insistió en que el mercado interno en Posadas está frenado por una razón simple: no hay poder de compra.
Beigbeder sostuvo que la reactivación no va a llegar sólo por la baja de la inflación si no se corrige el ingreso real. “Si querés reactivar la economía hay que empezar a reajustar sueldos para arriba”, planteó. Y añadió una advertencia: “Si eso genera un poquito de inflación… pero así como estamos no se va a reactivar”.

Carrito, alquiler y sueldos: la cuenta no cierra
Para ilustrar el deterioro del consumo cotidiano, Beigbeder puso un ejemplo concreto: “Llenar un carrito de supermercado… arriba de 300 o 400 mil pesos”. Y lo comparó con niveles salariales actuales: “Un sueldo de comercio ronda un millón… no te podés delirar el 40% en un carrito de supermercado”.
En paralelo, describió la situación del sector público y el peso del alquiler: “En el sector público están entre 600 y 700 mil… y un alquiler seminormal está entre 300 y 400 mil: se te va la mitad del ingreso”. Con ese esquema, dijo, la vida cotidiana queda atrapada entre lo básico y lo impostergable, sin margen para el consumo que mueve al comercio.
En ese marco, reforzó su idea central: “La única manera de llenar el supermercado es que cobre más plata”. Y sumó un dato que, según explicó, agrava el cuadro: el círculo de la economía local. “Si tu patrón no puede pagarte más porque no tiene auspiciantes… es un problema”, señaló, al graficar cómo la caída de la demanda impacta también en los ingresos de empresas y medios, y vuelve más difícil recomponer salarios.

Inversión local: “¿Abrirías un supermercado hoy? No”
Beigbeder también fue consultado por el clima para invertir, y respondió con crudeza. Ante ejemplos concretos, fue directo: “¿Abrirías un supermercado hoy? No. ¿Una fábrica de zapatos? No”. Para el empresario, no se trata de falta de voluntad sino de falta de mercado: “La falta de consumo es porque no te alcanza la plata, no porque estés negado a comprar”.
Incluso relativizó el efecto de mecanismos de financiamiento si no se resuelve el ingreso: cuotas o planes pueden ordenar una compra, pero no inventan poder adquisitivo. En su lectura, la prioridad es recomponer el bolsillo, porque sin eso el consumo “no vuelve”.

Baja inflación, nuevos desafíos y un cambio de época
Beigbeder introdujo un argumento que suele dividir aguas: la transición hacia un escenario de inflación baja expone ineficiencias y obliga a cambiar hábitos empresariales. “El cambio de gobierno fue tan rápido en política económica que no estábamos preparados”, afirmó.
Y explicó por qué: “La inflación… soluciona un montón de errores. Sin inflación tenés que ser meticuloso, eficiente… y te juega en contra”. Es decir: con precios subiendo de manera constante, ciertas fallas se “tapan”; con inflación más baja, cada costo pesa y el margen se reduce. En ese marco, insistió en que sin salarios acompañando, el ajuste se traslada a consumo y actividad.
Por último, Beigbeder cerró con una frase que resume su crítica al relato de la “inflación controlada” como solución suficiente: “La inflación baja… pero si no te aumentan el sueldo, estamos en problema”. Para el ex titular de la CCIP, el debate de fondo en Posadas no pasa por si el consumo “elige” gastar o no, sino por una realidad más áspera: muchas familias dejaron de comprar porque la cuenta básica ya no les da.



//



