El Instituto de Previsión Social (IPS) y la Fundación Socialmentik sellaron este lunes un acuerdo que permitirá a los afiliados acceder a evaluaciones diferenciales para el diagnóstico del autismo, realizadas por un equipo interdisciplinario de especialistas. La propuesta, diseñada desde una mirada neuroafirmativa, busca acortar los tiempos de espera y evitar los diagnósticos erróneos o tardíos que enfrentan muchas familias.
Lisandro Benmaor, presidente del organismo, explicó en Radio UP la importancia de esta iniciativa. “El convenio apunta a hacer diagnósticos precoces y certeros. Es la gran clave para un abordaje integral y profesional y que los resultados en los tratamientos y todas las terapias pertinentes tengan resultados óptimos”, sostuvo el funcionario, que también es pediatra.
Benmaor destacó la problemática actual que enfrentan las personas con sospecha de autismo y sus familias. “Son condiciones que llevan mucho tiempo el diagnóstico y hay muchos subdiagnósticos, diagnósticos erróneos. Por lo general cada familia hace una serie de consultas a diferentes profesionales hasta que por ahí se llega al diagnóstico de certeza”, señaló.
Con este nuevo convenio, el panorama cambia radicalmente. “Ahora con Socialmentik contamos con especialistas, profesionales expertos, entonces se resumen muchos pasos. Eso hace un resultado final de un diagnóstico de certeza y un abordaje multidisciplinario por expertos”, agregó Benmaor.
La importancia de la detección temprana y el diagnóstico certero
María Pérez, licenciada en psicopedagogía (MP 142) e integrante de la fundación, explicó los criterios que utilizan para la detección. “Para poder detectar el autismo tenemos que cumplir ciertos criterios clínicos que están manualizados por el manual de diagnóstico clínico”, señaló.
La profesional diferenció entre los síntomas más evidentes y aquellos más sutiles que suelen pasar desapercibidos. “Hay características más comunes como el contacto visual, las dificultades sociales, las dificultades del lenguaje. Pero hay otras más sutiles como dificultades de interacción social en la iniciación, retraimiento social, y muchas veces en esos casos los diagnósticos llegan a ser más tardíos”.
Pérez destacó la importancia de la detección temprana. “Los signos tempranos aparecen desde el año, año y medio, dos años. No hablamos de un diagnóstico cerrado sino de una posibilidad diagnóstica donde es importante la estimulación temprana”.
Otro fenómeno que mencionó la especialista es el aumento de consultas en la población adulta. “Gracias a las redes sociales y a la información que hay, las propias personas dentro del espectro autista empiezan a contar cuál es su realidad. En los últimos años registramos una cantidad de demanda en aumento, de diagnósticos en jóvenes y adultos”.
Mayor incidencia, no moda: las claves de un fenómeno mundial
Viviana Obermann, licenciada en psicopedagogía (MP 188) e integrante de la Fundación, salió al cruce de una idea muy extendida. “No está de moda el autismo, sino que hay mayor detección”, afirmó con contundencia. La especialista enumeró las causas de este incremento, “hay más instrumentos, como internet, donde los padres pueden buscar información. También hay una gran incidencia en la población, hay multifactores genéticos que están influyendo”.
Obermann aportó cifras impactantes a nivel mundial. “Cada 32 personas una es autista. Esto es un crecimiento abismal comparado a 10 años atrás, donde pensábamos que cada 1.000 personas o cada 500 personas una era autista”, explicó. Esto significa que “dentro de cada salón de clase hay una o dos personas dentro del espectro autista”.
La profesional destacó el pronóstico favorable cuando se interviene tempranamente. “El autismo tiene una gran remisión de síntomas. No se cura, no es una enfermedad, es una condición que atraviesa el neurodesarrollo. Si tiene estimulación específica y temprana, las mejorías sintomáticas son notables”, aseguró.
El rol de la sociedad y la familia en el acompañamiento
Obermann también se refirió a cómo debemos acompañar como sociedad a las personas con autismo. “No debemos estigmatizar ni burlarnos”, enfatizó. La especialista llamó a ser sensibles con las familias, que atraviesan “situaciones de mucho estrés, de mucho cansancio frente a lo que implica ir a las terapias”.
“Todo es un desafío”, resumió Obermann. Por eso propuso un cambio de paradigma, “ser empáticos, preguntarles a las familias ¿cómo te puedo ayudar? ¿Cómo le puedo tratar a tu hijo? ¿Qué es lo que le molesta?”.
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La profesional concluyó con una reflexión profunda sobre la convivencia. “Pasamos de un paradigma de inclusión o de integración a convivir. Todos somos facilitadores para poder convivir, no le estamos haciendo un favor a las personas con autismo aceptándonos, todo lo contrario”.



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