Argentina inició el proceso de renovación de su fusil de dotación militar con la adquisición de los primeros 700 fusiles ARAD 7, luego de que el Ministerio de Defensa firmara un acuerdo con la empresa israelí Israel Weapon Industries (IWI). La operación, concretada el 28 de junio mediante un convenio de cooperación entre Estados, contempla una inversión inicial cercana a 1,73 millones de dólares e incluye accesorios y 167 dispositivos de fogueo. La incorporación comenzará en las próximas semanas y forma parte del plan de modernización de capacidades militares del país.
El contrato establece un período de ejecución de tres años, durante el cual la Argentina podrá ampliar la compra hasta alcanzar un monto total de 12 millones de dólares. Dentro de ese esquema está prevista la incorporación de distintas variantes del sistema, como el ARAD 7 calibre 7,62 mm y el ARAD 5 calibre 5,56 mm, de acuerdo con las necesidades operativas del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea.
La renovación del armamento está incluida dentro de los programas financiados por el Fondo Nacional de la Defensa (FONDEF) y vinculados al Plan de Capacidades Militares (PLANCAMIL), cuyo objetivo es recuperar y actualizar equipamiento considerado necesario para las Fuerzas Armadas.

El reemplazo del FAL no será inmediato. La llegada de los primeros fusiles marcará una etapa inicial de evaluación y adaptación, en la que las fuerzas realizarán pruebas operativas, controles de funcionamiento y análisis sobre su incorporación al esquema de entrenamiento y uso habitual. La sustitución completa del material existente demandará varios años.
El histórico Fusil Automático Liviano (FAL) comenzó a ser utilizado por las Fuerzas Armadas argentinas en la década de 1960 y se convirtió en uno de los sistemas de armas más reconocidos del país. Diseñado originalmente por la firma belga FN Herstal, tuvo participación en distintos despliegues militares, incluida la Guerra de Malvinas.
La decisión de avanzar con el ARAD surgió luego de un proceso de evaluación iniciado durante 2024, cuando organismos militares analizaron diferentes alternativas disponibles en el mercado internacional. En ese período, equipos argentinos realizaron pruebas técnicas y visitas a fabricantes, hasta que el modelo desarrollado por IWI quedó seleccionado como una de las opciones más adecuadas para las necesidades operativas.
Además del reemplazo del fusil principal, el programa contempla una actualización más amplia del armamento individual, con futuras incorporaciones de otros elementos como pistolas, ametralladoras, lanzagranadas, sistemas ópticos y municiones.
Con esta operación, Argentina inicia una nueva etapa en la modernización de su equipamiento militar, aunque el FAL continuará formando parte del arsenal nacional durante el período de transición hasta que los nuevos sistemas alcancen una distribución más amplia.



//



