El sector maderero misionero atraviesa un comienzo de año complicado, con ventas bajas y costos que no cesan de aumentar. Así lo describió Enrique Bongers, presidente de la Asociación de Madereros, Aserraderos y Afines del Alto Paraná (AMAYADAP), en diálogo con Radio UP. El dirigente explicó que vienen de un fin de año con muy poco mercado interno durante noviembre y diciembre.
Usualmente los meses de diciembre, enero y febrero son flacos en la actividad, ya que muchas empresas realizan sus paradas anuales por vacaciones y mantenimiento. Sin embargo, Bongers señaló que desde la última semana de febrero el mercado interno comenzó a moverse levemente. "Los corralones aparentemente están con poco stock de madera, después de tantos meses que venían estoqueados", explicó.
Ventas y financiamiento
A pesar de esta leve recuperación, el dirigente aclaró que no se da en todos los casos ni en todas las zonas. Algunos socios de la cámara comentaron que marzo arrancó mejor, aunque la capacidad ociosa sigue siendo muy alta. "Tenemos la posibilidad de producir mucho más", afirmó Bongers.
El problema central radica en los precios y las condiciones de pago. "Las listas que manejamos actualmente tienen más de un año el mismo precio, con promociones y cheques a 30, 60, 90 y hasta 150 días", detalló. Esta situación afecta financieramente a las empresas, ya que empieza a girar la rueda comercial pero con plazos que complican la liquidez.
El panorama de financiamiento es escueto para las micro y pequeñas empresas. "Realmente no existe el financiamiento para la micropyme o pyme, salvo algunas líneas bancarias para prefinanciación de exportaciones", indicó Bongers. Las tasas aún no se han acomodado y las líneas disponibles no son buenas.
Cadenas de pagos y cheques
Sobre la cadena de pagos, el presidente de AMAYADAP aclaró que no tienen indicios de muchos cheques rebotados. La mayoría de los clientes del mercado interno son habituales y dentro de todo no hay problemas como los que afectaron al sector yerbatero meses atrás.
Sin embargo, lo que complica sobremanera son los plazos extendidos y el costo que implican. Bongers puso como ejemplo a las cooperativas de luz: "Si esos cheques los llevo a la cooperativa, algunas están cobrando hasta un 10% de pago a cheque diferido a 30 días". Esto afecta directamente la rentabilidad de las empresas.
Los proveedores, por su parte, no aceptan cheques a más de 30 o 45 días. "Tenés que sostener la actividad hasta que tus cheques sean más cercanos a la fecha de cobro para poder pagar a un proveedor de rollos o a la cooperativa sin perder demasiado", explicó.
El problema energético
Uno de los puntos más críticos que abordó Bongers fue la energía. La industria maderera es eléctricamente dependiente y consume mucha potencia. "Hemos tenido aumentos del 328% solamente en el año 2024 de potencia energética", reveló.
Los industriales pagan no solo el consumo de energía, sino también un ítem llamado potencia, que es un cargo fijo que asegura tener la energía disponible. Ese cargo tuvo un aumento del 329% en 2024 y otro 158% en 2025, con perspectivas de que sigan incrementándose.
A esto se suman los aumentos del kilowatt de energía, similares a los que afectan a los domiciliarios. "Todos esos aumentos que estamos teniendo hace uno o dos años no los estamos pudiendo repasar a los precios. El industrial se está absorbiendo esos aumentos como puede", lamentó Bongers.
Disparidad con otras provincias
El dirigente también puso el foco en la disparidad de costos energéticos entre provincias. "Misiones tiene más cara la energía que Corrientes, Formosa y Entre Ríos", comparó. Colegas de esas provincias les pasan sus facturas industriales y hay una diferencia significativa en ítems y cargos que aplican las cooperativas.
Otro punto de desigualdad es el costo del pago a cheque diferido. "Emsa nos comentó que Kamesa le cobra un 6,5% cuando toma cheques de pago diferido, y a nosotros las cooperativas nos cobran un 10% mensual", ejemplificó Bongers.
La calidad del servicio también preocupa. "En mi fábrica se corta todos los días. Tenemos horarios que se cortan todos los días y eso es pérdida de producción, pérdida de rentabilidad, que está absorbiendo el mismo industrial", denunció.
Mercado internacional y competitividad
El mercado internacional de madera no está muy demandante actualmente, con precios medios a bajos. Los grandes aserraderos están exportando a Centroamérica o Asia, pero con madera con poca remanufactura y poco valor agregado. "Tienen la posibilidad de tener bosques propios y eso no les presiona tanto en la parte financiera", analizó Bongers.
El contexto de guerra también influye en la demanda. Pero para ser competitivos, el dirigente enumeró tres factores clave: energía competitiva, mejora impositiva y logística eficiente.
"La parte impositiva no se ha tocado nada. Se habla, se habla, pero ni en nación ni en provincia hemos tenido mejorías", criticó. En lo laboral, esperan que la nueva ley pueda traer alguna mejora.
La logística como asignatura pendiente
Sobre la logística, Bongers fue contundente: "Seguimos atados al puerto de Buenos Aires, teniendo un río y puertos que podrían estar operativos". Destacó la iniciativa del puerto de Posadas, pero reclamó más frecuencias y la habilitación del puerto de Eldorado.
"Las barcazas podrían dejar sus contenedores acá, cargar en Eldorado, cargar en Posadas, cargar en Corrientes y seguir. Ser más eficientes y no depender solamente de puertos de Rosario y Buenos Aires", propuso.
Actualmente, la capacidad del puerto de Posadas está bastante plena, pero la poca frecuencia hace que muchas veces sea más rápido mandar la mercadería por camiones al puerto de Buenos Aires para no perder la fecha de embarque. "Los clientes del exterior dicen: compro en Argentina aunque sea un poco más caro, porque me llega más rápido", explicó.
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Bongers defendió la necesidad de una logística diferencial por río que beneficie no solo en costos al exportador, sino también en menos camiones en ruta, menos accidentes, menos mantenimiento de rutas y menos emisión de CO2.
Hoy la gran mayoría de la producción se sigue moviendo por camiones. El puerto de Posadas opera alrededor de 120 a 160 contenedores cada 20 y pico de días, una cifra que consideró baja. "Acá tenemos industrias que podrían estar enviando 100 contenedores tranquilamente por mes", concluyó.



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