La producción de yerba mate en Misiones atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años. Mientras se acerca una nueva zafra, crece la preocupación por el precio que reciben los productores de hoja verde, que hoy se ubica entre 180 y 200 pesos por kilogramo, un valor que desde el sector productivo consideran insuficiente para sostener la actividad.
En una entrevista concedida a Radio Up, el subsecretario de Asuntos Yerbateros de la provincia, Ricardo Maciel, confirmó que el Gobierno provincial convocó a las principales empresas molineras para analizar la situación, aunque reconoció que no existe predisposición de la industria para mejorar el precio pagado al productor.
Una reunión con las principales empresas del sector
El encuentro se realizó el 10 de marzo y reunió a las compañías que concentran alrededor del 80% del negocio yerbatero en Argentina. Entre los participantes estuvieron firmas y entidades representativas del sector como Establecimiento Las Marías, Piporé, la Cámara de Molineros de Yerba Mate, la cooperativa Fedecoop y otras industrias relevantes de la cadena productiva.
Según explicó Maciel, el objetivo principal fue transmitir la preocupación del sector productivo, que viene atravesando dos zafras consecutivas con precios desregulados, situación que generó una fuerte caída en los ingresos de los productores.
“Los montos que se están pagando son muy bajos y hay una competencia permanente hacia la baja”, advirtió el funcionario, quien sostuvo que el diálogo buscó conocer cuál será la postura de la industria de cara a la zafra que comenzará en abril.

El rol debilitado del INYM
Durante años, las discusiones sobre precios se desarrollaron en el ámbito del Instituto Nacional de la Yerba Mate, organismo creado justamente para regular el mercado y fijar valores de referencia para la materia prima.
Sin embargo, Maciel reconoció que actualmente el instituto atraviesa dificultades institucionales que limitan su funcionamiento pleno. Ante ese escenario, el Gobierno de Misiones decidió volver a convocar al sector desde el Ministerio del Agro, intentando generar consensos mínimos.
“Antes el espacio natural de discusión era el INYM, donde estaban representados todos los sectores. Hoy el instituto está con dificultades y por eso la provincia retomó estas reuniones”, explicó.
Un precio que el sector productivo considera insuficiente
Uno de los puntos centrales del debate es el valor que reciben los productores por la hoja verde.
Para Maciel, considerar que 180 o 200 pesos por kilo es un precio de mercado resulta incorrecto, ya que el mercado está dominado por los propios compradores.
“Detrás del mercado están ellos mismos, los que compran. Por eso también queremos identificar quién paga en cada zona y establecer un piso para evitar diferencias tan grandes”, señaló.
La provincia busca avanzar hacia un precio referencial que permita ordenar la actividad y evitar la caída permanente del valor de la materia prima.
La discusión sobre el precio al consumidor
Otro de los puntos de tensión surge del discurso nacional que celebra la baja del precio del paquete de yerba mate en góndola.
Maciel cuestionó particularmente las declaraciones del economista Federico Sturzenegger, quien destacó públicamente la reducción del precio al consumidor como un logro económico.
Para el funcionario misionero, esa visión ignora la realidad del sector productivo.
“Es como ponerse feliz frente a las cenizas de una actividad regional. Garantizar un precio más bajo al consumidor no puede hacerse a expensas del productor”, sostuvo.
Según explicó, la industria suele trasladar la presión de costos hacia abajo en la cadena, afectando directamente al eslabón más débil: el productor.

Producción, consumo y el debate sobre el supuesto sobrestock
En medio del debate, surgieron versiones sobre un supuesto sobrestock de yerba mate en los molinos, argumento que algunos utilizan para justificar el bajo precio de la hoja verde.
Maciel relativizó esa hipótesis y explicó los números del sector. En 2025 se cosecharon 890 millones de kilos de hoja verde, equivalentes a unos 317 millones de kilos de yerba canchada.
Al sumar mercado interno y exportaciones, el consumo alcanzó aproximadamente 348 millones de kilos, lo que implica incluso un déficit cercano a los 30 millones de kilos.
El funcionario reconoció que existe un arrastre de stock proveniente de 2024, año en que la producción fue mayor, además del impacto de importaciones realizadas durante los primeros meses de ese período. No obstante, aclaró que ese factor no explica por sí solo la caída del precio al productor.
Un cambio en la lógica del mercado
El subsecretario también señaló que la desregulación del precio cambió el comportamiento de la industria.
En el sistema anterior, cuando los precios se revisaban cada seis meses, los molinos compraban rápidamente la producción porque sabían que la materia prima se revalorizaría.
Hoy ocurre lo contrario: muchas empresas dejan la yerba en depósitos de secaderos y cooperativas, trasladando los costos financieros y logísticos a esos actores y retirando el producto solo cuando lo necesitan.
Ese mecanismo, explicó Maciel, genera una presión adicional sobre los precios, ya que las ofertas actuales incluso resultan menores que las de meses anteriores.
Riesgos para la calidad del producto
Otro de los riesgos que preocupa al sector es que la caída del precio derive en prácticas irregulares dentro del mercado, algo que ya ocurrió en el pasado.
Maciel recordó la crisis de principios de los 2000, cuando la baja rentabilidad impulsó la aparición de yerba adulterada o de mala calidad, un fenómeno que dañó la reputación del producto.
“Cuando la competencia hacia abajo ya no da más, aparecen las irregularidades. Es algo que ya vivimos en 2001 y 2002”, advirtió.
Exportaciones en crecimiento, pero sin impacto en el productor
Paradójicamente, mientras los productores enfrentan dificultades económicas, el sector registra un crecimiento sostenido de las exportaciones de yerba mate.
Ese avance se explica, según Maciel, por estudios científicos desarrollados por universidades y organismos como el CONICET, que ayudaron a difundir las propiedades nutricionales y funcionales de la yerba mate.
Gracias a esa valorización, el producto logró posicionarse en nuevos mercados internacionales y en segmentos de mayor poder adquisitivo.
Sin embargo, el funcionario remarcó que ese crecimiento todavía no se traduce en mejores ingresos para los productores.

El impacto en el pequeño productor misionero
En Misiones, la yerba mate es el corazón de la economía rural. La provincia concentra entre el 70% y el 80% de la producción de hoja verde del país, mientras que la vecina Corrientes participa con cerca del 15%.
La estructura productiva misionera está compuesta mayoritariamente por pequeños agricultores, que trabajan chacras de cinco o diez hectáreas y combinan la yerba con otras actividades agrícolas.
“Cuando el productor siente que la yerba no anda, la chacra deja de funcionar”, resumió Maciel.
Por esa razón, el funcionario insistió en la necesidad de fortalecer el sistema cooperativo, que permite a los pequeños productores mejorar su capacidad de negociación y avanzar en la industrialización.
Passalacqua promocionó a Misiones en Perú: “El turismo derrama calidad de vida”https://t.co/TQzRA97riy pic.twitter.com/pgBoePEWnH
— Radio Up 95.5 (@radioup955) March 11, 2026



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