En un movimiento que Nación argumenta estratégico para contener la suba de precios, el Gobierno oficializó la prórroga de beneficios fiscales para la importación de alimentos y medicamentos. La medida, que tendrá vigencia hasta el próximo 30 de junio, fue instrumentada a través de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA).
Según se detalló en el Boletín Oficial, la normativa establece la exclusión del cobro del impuesto a las Ganancias y del IVA para el ingreso de mercaderías específicas. Esta decisión impacta directamente en cuatro rubros que el Ejecutivo considera sensibles para el bolsillo de los ciudadanos: alimentos de la canasta básica, bienes de primera necesidad, medicamentos e insumos destinados a las pymes.
De acuerdo con información obtenida por la Agencia Noticias Argentinas, el beneficio no es irrestricto. Para acceder a estas exenciones, los operadores comerciales deberán cumplir con un requisito fundamental: presentar el Certificado MiPyme vigente al momento de realizar la operación aduanera. De esta forma, el Estado busca que el alivio fiscal llegue principalmente a las pequeñas y medianas empresas.
La lógica detrás de esta política económica es la apertura comercial como herramienta de control de precios. El Gobierno sostiene que, al facilitar la entrada de productos del exterior, la mayor competencia obligará a los formadores de precios locales a moderar sus pretensiones, ayudando así a bajar el costo de los productos claves de consumo masivo.

La postura del sectores industrial sobre alimentos exentos de Ganancias e IVA
A pesar del optimismo oficial, la medida de liberar de impuestos a quienes comprar e ingresar alimentos, remedios e insumos para Pymes no está exenta de controversias. Diversos sectores de la industria nacional manifestaron críticas, advirtiendo que incentivar las compras al exterior puede generar un perjuicio directo a la producción local. El debate se centra en si las empresas argentinas pueden competir en igualdad de condiciones frente a los productos importados que ahora gozan de beneficios tributarios.
En términos de balanza comercial, los números muestran un dinamismo creciente. Durante los primeros once meses del año, las exportaciones alcanzaron la cifra de US$ 70.235 millones. Este valor representa un crecimiento significativo en comparación con los US$ 60.775 millones registrados en el mismo periodo del año 2024, lo que otorga un margen de maniobra mayor para flexibilizar las importaciones.

Complementariamente, la ARCA avanzó en un proceso de modernización administrativa para agilizar el comercio. Se implementó un nuevo esquema que simplifica trámites y digitaliza procedimientos, como la transición de formularios impresos a sistemas online. Esta reforma busca reducir la burocracia y los costos operativos asociados al paso por la Aduana.
La simplificación de trámites también alcanza a los ciudadanos particulares. La normativa vigente beneficia a personas que compran productos, ya sean nuevos o usados, para consumo personal. Este punto es clave, ya que permite el ingreso de mercadería sin fines comerciales ni industriales de manera mucho más ágil y transparente bajo el nuevo sistema digital.
Expertos en comercio exterior señalan que esta prórroga es solo una pieza de un rompecabezas más grande. Entre los factores que están incentivando las importaciones, destacan la liberalización paulatina del mercado cambiario y la eliminación sistemática de las trabas al comercio exterior que rigieron en años anteriores.
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