Una propuesta presentada durante el Congreso Argentino de Gerontología y Geriatría impulsa la posibilidad de que los adultos mayores que ingresen a residencias geriátricas puedan continuar conviviendo con sus mascotas. El proyecto apunta a extender a distintas jurisdicciones del país una modalidad que ya cuenta con antecedentes en la Ciudad de Buenos Aires y que busca fortalecer el bienestar integral de las personas mayores.
La iniciativa es promovida por el Sindicato de Trabajadores Caninos y plantea que los residentes de hogares geriátricos no deban separarse de sus perros o gatos al momento de ingresar a estos establecimientos. Sus impulsores sostienen que la convivencia con animales constituye un factor clave para preservar los vínculos afectivos y mejorar la calidad de vida durante la vejez.
La convivencia con mascotas como herramienta para el bienestar de los adultos mayores
Según los fundamentos presentados en el encuentro especializado, la propuesta surge a partir de estudios que destacan los beneficios físicos, emocionales y sociales que genera la interacción cotidiana con animales de compañía. Entre los principales efectos positivos se mencionan la reducción del estrés, una menor dependencia de determinados medicamentos y el fortalecimiento de los procesos de socialización.
Los promotores del proyecto consideran que las mascotas forman parte del núcleo afectivo de muchas personas mayores, por lo que su separación puede generar consecuencias emocionales significativas. En ese sentido, la iniciativa busca reconocer la importancia de las denominadas familias multiespecie dentro de las políticas de cuidado y acompañamiento para la tercera edad.
Impacto positivo en residencias geriátricas y equipos de trabajo
Los resultados expuestos durante el Congreso Argentino de Gerontología y Geriatría también muestran efectos favorables en el funcionamiento de las instituciones. Un informe presentado en el evento indicó que una amplia mayoría de los trabajadores de la salud y de asistencia que se desempeñan en estos espacios respalda la incorporación de animales en las residencias.
De acuerdo con los datos difundidos, la presencia de mascotas contribuye a reducir tensiones, mejorar la convivencia cotidiana y generar un clima laboral más positivo para quienes trabajan en el cuidado de los adultos mayores. Además, se destacó que este tipo de programas puede favorecer la adopción responsable de animales provenientes de refugios.

Proponen una política pública para garantizar la implementación
Para que la medida pueda extenderse a geriátricos públicos y privados sin representar una carga económica adicional para las instituciones, los impulsores del proyecto plantean la necesidad de convertirla en una política pública. La propuesta contempla la participación de distintos organismos estatales para coordinar recursos y servicios vinculados al cuidado animal.
Entre las acciones previstas se encuentra la contratación de profesionales especializados, como paseadores, adiestradores y personal capacitado en bienestar animal, con el objetivo de asegurar una convivencia segura y adecuada tanto para los residentes como para las mascotas. De esta manera, la iniciativa busca consolidar un modelo de atención centrado en el bienestar integral de las personas mayores y en la preservación de sus vínculos afectivos más importantes
Adultos mayores y mascotas: hacia un modelo de cuidado más personalizado
En Argentina, el crecimiento de los hogares multiespecie también ha generado nuevas demandas en materia de derechos y cuidados. Cada vez más familias consideran a los perros y gatos como integrantes de su entorno cotidiano, por lo que la posibilidad de conservar ese vínculo durante la vejez se presenta como un desafío para los sistemas de atención gerontológica. La iniciativa busca adaptar las residencias a esta nueva realidad social, promoviendo modelos más inclusivos y centrados en las necesidades emocionales de los residentes.
Especialistas del ámbito de la gerontología sostienen que las políticas de envejecimiento activo deben contemplar no solo aspectos sanitarios y asistenciales, sino también factores relacionados con el bienestar afectivo y la autonomía personal. En ese marco, la convivencia con mascotas aparece como una herramienta complementaria para favorecer la participación social, estimular rutinas diarias y fortalecer el sentido de pertenencia de los adultos mayores dentro de las instituciones donde residen



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