El petróleo volvió a subir con fuerza este jueves ante el temor de los mercados a nuevas interrupciones en el suministro energético vinculadas con la tensión entre Estados Unidos e Irán, en un escenario que también suma restricciones a la producción estadounidense por el inicio de la temporada de tormentas y huracanes. El Brent avanzó 4,58% hasta los US$104,79 por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) trepó 4,53% y llegó a US$92,28.
El repunte se produce después de varias semanas de movimientos alcistas. Antes de la ofensiva estadounidense e israelí contra Teherán, el 28 de febrero, el Brent se ubicaba alrededor de US$73 por barril. Ese nivel fue recuperado tras el acuerdo de paz entre los países involucrados, aunque posteriormente el precio volvió a avanzar debido a nuevos desencuentros.
La evolución del crudo también está condicionada por las rutas de transporte energético. Los mercados observan con preocupación la posibilidad de que Irán vuelva a afectar el tránsito fluvial, debido a su influencia sobre zonas estratégicas para la circulación internacional de petróleo.
A esta situación se suma la reducción temporal de parte de la producción estadounidense por las condiciones climáticas. Varias operaciones offshore fueron suspendidas en el Golfo de México, región que concentra cerca del 15% de la producción anual de petróleo de Estados Unidos.
Durante septiembre, el suministro internacional había mostrado una recuperación y en algunas jornadas alcanzó niveles similares a los registrados antes de la guerra en Medio Oriente, incluso sin que el estrecho de Ormuz recuperara completamente su flujo habitual. Sin embargo, el incremento del tránsito volvió a generar preocupación entre los operadores ante la posibilidad de nuevas restricciones.
El escenario también modifica las expectativas económicas que habían comenzado a instalarse en los mercados. La recuperación del abastecimiento petrolero había alimentado la posibilidad de una menor presión sobre la inflación y, con ello, de una menor necesidad de nuevas subas en las tasas de interés. El nuevo avance del crudo vuelve a poner esas perspectivas bajo presión.







