La misión parroquial “Noches de Misericordia”, coordinada por María Isabel Cañete en la Inmaculada Concepción de Posadas, prepara y entrega bandejas de alimentos caliente todos los sábados desde las 19, con el apoyo de vecinos, grupos parroquiales y colaboradores, para acompañar a familiares de pacientes internados en hospitales pediátricos, de agudos y neonatales, ante las dificultades económicas que atraviesan muchas familias y con el objetivo de brindar alimento, contención, escucha y oración.
“La misericordia se tiene que transformar en solidaridad”, sostuvo Cañete en diálogo con Radio Up, al explicar el sentido de una iniciativa que ya lleva aproximadamente dos años y medio de trabajo comunitario.
Desde la cocina de la Virgen María, ubicada en la parroquia Inmaculada Concepción, un grupo de voluntarios se reúne cada sábado para preparar las comidas que luego son trasladadas a los hospitales de Posadas.
La propuesta busca atender especialmente a quienes permanecen durante largas jornadas junto a familiares internados y que, en muchos casos, llegan desde distintos puntos de Misiones e incluso desde otras provincias.
Una bandeja de comida y un abrazo
Cañete remarcó que el objetivo de “Noches de Misericordia” va mucho más allá de entregar alimentos.
“Junto con la comida va nuestro brazo, nuestro abrazo, nuestra mano de que no están solos”, explicó durante la entrevista.
La coordinadora señaló que detrás de cada entrega existe también una comunidad que acompaña mediante la oración y busca transmitir fortaleza a quienes atraviesan una situación de enfermedad dentro de sus familias.
“Cuando hay un enfermo en la familia, toda la familia está enferma”, expresó Cañete.
Según relató, algunos familiares permanecen durante semanas junto a pacientes internados en terapia intensiva, por lo que una comida caliente, una palabra de aliento o simplemente alguien dispuesto a escuchar pueden representar un importante acompañamiento.
Un espacio de escucha
La misión también cuenta con personas dedicadas específicamente a la escucha. Mientras algunos voluntarios se ocupan de entregar los alimentos, otros conversan con las familias para conocer cómo están atravesando la situación y permitirles expresar sus preocupaciones.
“Tratamos de que ellos se expresen cómo se sienten, cómo están”, explicó Cañete.
Además, desde la parroquia ofrecen a estas familias la posibilidad de incorporarlas a las oraciones de las misas dominicales.
De esta manera, la iniciativa combina asistencia alimentaria con una dimensión de acompañamiento espiritual y humano.
La misión se sostiene con solidaridad
El funcionamiento de la cocina depende principalmente de las donaciones y del trabajo voluntario.
Cañete explicó que existen distintas formas de colaborar con la misión.
Una de ellas consiste en acercar alimentos y elementos necesarios para cocinar. Otra posibilidad es participar directamente de las jornadas de preparación de las comidas.
“Pueden decir: ‘Bueno, este sábado, en vez de quedarme en casa, voy a colaborar con el Señor llevando un poquito de amor con cada bandejita de comida que entregamos’”, expresó.
La tercera alternativa es realizar una donación económica, incluso por montos pequeños.
“Así sea 100 pesos que ponga, se va sumando como un granito de arena y se transforma en todo un mar de arena”, señaló la coordinadora.
Una cocina abierta a la comunidad
La propuesta también busca convertirse en un espacio de encuentro y contención para quienes participan.
“Tomamos un mate mientras cocinamos, la pasamos bien porque es un lugar de afecto, de contención”, contó Cañete.
La voluntaria destacó que quienes participan llegan con sus propias preocupaciones y encuentran en la cocina un espacio para compartir, conversar y rezar.
La iniciativa reúne a personas de diferentes edades y procedencias.
Entre los colaboradores hay adultos mayores, familias, jóvenes y grupos parroquiales que se suman a las tareas de cada sábado.
Cada vez más necesidades
La situación económica también se refleja en las historias que encuentran los voluntarios al acercarse a los hospitales.
Cañete contó que algunas personas deben permanecer durante períodos prolongados junto a sus familiares y que no siempre cuentan con recursos suficientes para alimentarse adecuadamente.
“Hay gente que viene a quedarse y come una galletita, pasa con una chipita, si es que le alcanza para eso”, relató.
En algunos casos, aseguró, las familias les manifestaron que la comida recibida representaba “la primer comida del día”.
Para la coordinadora, estas situaciones evidencian la necesidad de sostener y ampliar las redes de solidaridad.
“Lo peor es no hacer nada, quedarse congelado viendo la situación”, afirmó.
Buscan ampliar la asistencia
Desde “Noches de Misericordia” consideran que sería positivo poder extender la entrega de alimentos a otros días de la semana.
Cañete explicó que no todos los acompañantes de pacientes internados reciben alimentación en los hospitales y que la situación puede ser especialmente compleja para quienes deben trasladarse desde barrios alejados o permanecen durante períodos extensos junto a sus familiares.
“Sería hermoso poder extender en otros días de la semana”, sostuvo.
Sin embargo, para avanzar con esa posibilidad necesitan incrementar la cantidad de personas que colaboran y los recursos disponibles.
También reciben a personas en situación de calle
La demanda de alimentos, según relató Cañete, no se limita exclusivamente a las familias que acompañan a pacientes hospitalizados.
Personas en situación de calle también comenzaron a acercarse a la parroquia al conocer la existencia de la cocina solidaria.
“Sabemos de esta situación y por eso creo que nuestro esfuerzo cada vez va a ser un poquito más para poder cubrir una partecita, aunque más no sea, de esta necesidad”, manifestó.
La coordinadora consideró que el crecimiento de las necesidades sociales requiere profundizar las redes comunitarias de ayuda.
Alimentos frescos para cada jornada
Uno de los objetivos de la cocina es preparar las comidas con productos frescos para cada jornada.
Cañete destacó especialmente el trabajo de Cacho, el cocinero que participa junto con su familia todos los sábados.
También mencionó a otros colaboradores que concurren regularmente para ayudar con la preparación de los alimentos.
La tarea se sostiene gracias a una red de personas que aportan tiempo, alimentos, dinero y trabajo.
La participación de grupos parroquiales
La misión también recibe el acompañamiento de distintas organizaciones y grupos vinculados con la comunidad religiosa.
Entre ellos se encuentran catequesis, el grupo juvenil, scouts, Acción Católica y la capilla Virgen del Rosario, además de otros voluntarios que se incorporan a las actividades.
Para Cañete, esa participación permite que la misión sea verdaderamente comunitaria y que cada persona pueda aportar desde sus propias posibilidades.
Cómo colaborar con “Noches de Misericordia”
Las personas que quieran realizar donaciones de alimentos o elementos para cocinar pueden acercarlos de martes a viernes, por la mañana o por la tarde, durante el horario de secretaría parroquial, a nombre de “Noches de Misericordia”.
También pueden acercarse para participar como voluntarios durante las jornadas de cocina de los sábados.
Otra alternativa es realizar un aporte económico a través de Mercado Pago, destinado a la compra de los productos que necesitan para preparar las comidas.
Cañete invitó a quienes colaboran económicamente a convertirse en “bienhechores” de la misión mediante aportes periódicos.
“Lo que pretendemos en algún momento es que la gente pueda decir: ‘Bueno, yo todos los meses me comprometo a donar algo’”, explicó.
La coordinadora remarcó que esos aportes permiten adquirir productos como verduras frescas, necesarias para elaborar las comidas de cada sábado.
“Esta es una cocina abierta”
Al finalizar, Cañete dejó un mensaje para quienes quieren ayudar pero no cuentan con tiempo para participar presencialmente.
“Estamos acá. Esta es una cocina abierta”, afirmó.
La misión busca que cada persona pueda encontrar una manera de formar parte, ya sea mediante alimentos, trabajo voluntario o una contribución económica.
“No importa si no pueden venir a cocinar, no importa si no pueden traer una mercadería”, sostuvo.
Para “Noches de Misericordia”, cada colaboración representa una forma concreta de acompañar a quienes atraviesan momentos difíciles y de convertir la solidaridad en una acción cotidiana.
Ver esta publicación en Instagram







