En el marco del Día Mundial de la Prevención del Suicidio, el sacerdote reflexionó sobre el documento elaborado por Cáritas Nacional y planteó la necesidad de reconstruir los vínculos familiares y comunitarios como parte de una estrategia de prevención.
En comunicación con “La Última Rosca”, emitido por Radio Up, señaló que Cáritas advierte sobre una situación que definió como una “crisis silenciosa” que se volvió “más que ruidosa y evidente” frente al aumento de los suicidios en el país: “Desde Cáritas vemos que una forma de prevenir el tema del suicidio que está golpeando sobre todo a los más jóvenes, que hoy es la primer causa de muerte violenta en la Argentina, particularmente los jóvenes, es volver a recrear vínculos que se han roto”, sostuvo.

La soledad y la pérdida de los vínculos
El sacerdote relacionó la problemática con distintas situaciones sociales y familiares que pueden profundizar las experiencias de soledad, abandono y falta de contención: “Vemos muchísimos jóvenes, adultos que tienen una experiencia de vivir con una sensación de abandono muy grande, desvalorizados, no amados, no tenidos en cuenta”, explicó.
En ese sentido, mencionó las crisis familiares, las dificultades socioeconómicas y lo que consideró una crisis cultural marcada por el individualismo: “Todo eso genera sensaciones de abandono, de soledad, nadie me cuida, no le importo a nadie, mis problemas no interesan”, afirmó.
Para el sacerdote, el desafío consiste en recuperar espacios donde las personas puedan sentirse acompañadas y escuchadas: “Eso sólo va a ser posible acompañar reconstruyendo vínculos que vemos que desde muchos sectores se están destruyendo, los vínculos comunitarios, familiares, los espacios de contención, espacios de escucha”, expresó.

Escuela, clubes e iglesias como espacios de prevención
Durante la entrevista también hizo referencia a la importancia de los espacios comunitarios para acompañar a niños, adolescentes y adultos.
Al hablar de una estrategia preventiva vinculada históricamente al abordaje de las adicciones, mencionó las denominadas “13 positivas”, vinculadas al colegio, el club y la capilla como ámbitos de pertenencia y contención: “El club como ambiente de contención, deporte, vínculos, amistad, escucha”, explicó. Sobre la escuela, destacó su importancia como “espacio también de encuentro, de comunidad, entre los chicos, los docentes, la comunidad educativa”.
En cuanto a la Iglesia, señaló que estos espacios pueden ofrecer acompañamiento y escucha: “La experiencia religiosa fortalece la esperanza, fortalece la experiencia de saberse valorado, querido, por un Dios que no abandona, por una comunidad que acompaña”, sostuvo.

La importancia de escuchar
El sacerdote destacó que Cáritas Diocesana trabaja mediante talleres en distintas comunidades para brindar herramientas sobre cómo acompañar situaciones vinculadas con las adicciones, el suicidio y la angustia: “Estamos haciendo talleres en las distintas comunidades para ir dando algunos criterios, bueno, de cómo acompañar, cómo escuchar, cómo tratar este tipo de temáticas”, explicó.
En ese marco, remarcó que muchas de las herramientas tienen que ver con recuperar algo básico: la capacidad de escuchar al otro: “Sentarse a escuchar, que la otra persona se sienta valorada, querida, que es importante, que su vida es única, irrepetible, original, y tiene una dignidad absoluta que nada ni nadie le puede quitar”, afirmó.
Y agregó: “A veces el solo hecho de escuchar ya genera puertas que se abren y posibilidades de ir sanando situaciones difíciles”.
“No dejemos que nos roben la esperanza”
Otro de los ejes de la entrevista fue la pérdida de la esperanza y su relación con las situaciones de angustia: “Cuando se pierde la esperanza y ya no hay futuro, no hay expectativa de algo mejor y todo se transforma en negro, en angustiante, y aparecen las ideaciones suicidas”, expresó.
Por eso, insistió en la necesidad de recuperar espacios que permitan encontrar sentido y proyectar un futuro: “No dejemos que nos roben la esperanza y para eso hay que generar ambientes adecuados que permitan a una persona descubrir el sentido de la vida a partir de valores más profundos, que la vida vale la pena, que su vida tiene dignidad, que su historia vale la pena”, sostuvo.
Dónde pedir ayuda y ser escuchado
Hacia el final de la entrevista, el sacerdote fue consultado sobre qué puede hacer una persona que atraviesa una situación de angustia y necesita ser escuchada.
En primer lugar, recomendó recurrir a los vínculos cercanos y a la familia. También señaló que, dentro de la Iglesia, es posible acercarse a una parroquia o a un equipo de Cáritas: “Si alguien tiene un problema, se puede acercar a su parroquia, pedir a hablar con el sacerdote del lugar, acercarse al equipo de Cáritas, participar de una celebración religiosa, encontrarse con otras personas”, explicó.
Además, remarcó que pedir ayuda también puede comenzar por hablar con alguien de confianza: “Si alguien está con problemas, que se acerque con tranquilidad a la parroquia más cercana, y si no, que hable con un amigo, con una amiga, que hable con alguien de confianza, con alguien que le inspira cercanía”, afirmó.
Y dejó un mensaje central: “El tema es animarse a hablar y no guardarse los problemas”.



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