La Dirección de Defensa al Consumidor de Misiones activó controles preventivos luego de una alerta nacional por la presencia de niveles elevados de benceno en juguetes tipo “Squishy”, productos blandos y maleables que se volvieron populares por su capacidad de ser apretados como elemento antiestrés.
El titular del organismo provincial, Alejandro Garzón Maceda, dialogó con Radio Up y explicó que la advertencia no apunta a un modelo específico, sino a la totalidad de este tipo de juguetes que cumplen con esa característica de fabricación.
Según detalló el funcionario, los análisis realizados a nivel nacional determinaron que estos productos contienen una concentración de benceno por encima de los parámetros establecidos. “Estos productos están hechos con benceno. Estos productos tienen, por lo que se determinó, un porcentaje de benceno cuatro veces más grande que el permitido por la normativa vigente de la Argentina”, indicó.
Además del componente químico detectado, Garzón Maceda remarcó que muchos de estos artículos tampoco cumplen con los requisitos obligatorios de información al consumidor. “No tienen las indicaciones y la cartelería indicativa que están obligados por las resoluciones y los decretos que según la actividad, el 274/19 que es el tema de lealtad comercial y la resolución 313 del 25 que establece las normativas para, entre otros muchos productos, juguetes”, explicó.
Controles e inspecciones en comercios de Misiones

A partir de la alerta emitida, Defensa al Consumidor provincial llevará adelante inspecciones para detectar la presencia de estos productos en el mercado local y, en caso de corresponder, proceder al retiro preventivo.
“Por lo que se determinó a nivel nacional tras una denuncia, ya se está en alerta para que los consumidores tengan presente al momento de comprar, tanto acá como en Paraguay, porque estos productos también los tenemos del otro lado con mucho menos control”, sostuvo.
En ese sentido, adelantó: “Vamos a hacer inspecciones en la provincia, verificar la existencia y en su caso, incautación de productos que no reúnan los requisitos que establecen la normativa para ser puesto a disposición”.
El funcionario aclaró que hasta el momento no hubo reclamos particulares de consumidores, ya que la medida responde a una acción preventiva y no a denuncias puntuales.
“Esto es preventivo. Un consumidor que va y compra no tiene por qué saber que si el producto tiene o no tiene exceso de benceno. Eso se hace en función de un análisis previo puesto en el mercado”, explicó.
En esa línea, remarcó la importancia de los controles estatales antes de que un producto llegue a las manos de los consumidores. “Quien habilita la puesta en el mercado es la República Argentina, la Nación, a través de las inspecciones que se hace cuando se quiere traer un producto, se chequea que ese producto reúna”, señaló.
El riesgo del contacto con la piel

Garzón Maceda destacó que el peligro no está vinculado a la ingesta del juguete, sino al contacto prolongado con la sustancia química presente en el material.
“Esto produce una infección o una contaminación con benceno, que un producto que no se chupa, no se traga, no se come, simplemente por el contacto. Contacto con la piel, jugar con la mano, se produce la contaminación”, explicó.
El titular de Defensa al Consumidor planteó que justamente ese tipo de situaciones son difíciles de identificar para las familias. “Un consumidor que compró este producto va a pensar que el chico está enfermo porque apretó el juguetito. Ni te quiero preguntar si el médico le va a preguntar si tocó el juguetito”, expresó.
Por eso insistió en que la prevención es clave: “La previa es lo importante acá, no es que el consumidor venga a hacer la denuncia”.
La importancia del etiquetado y el origen del producto
Ante esta situación, el funcionario recomendó prestar atención a la información disponible en los envases antes de comprar juguetes u otros artículos importados.
“Lo que tiene que hacer cualquier consumidor que compra productos extranjeros, juguetes, comidas, lo que fuera, es chequear que en el envoltorio del producto tiene identificado las precauciones, qué producto es, quién lo fabricó y quién lo importó en castellano”, explicó.
Según indicó, contar con esa información genera una primera garantía sobre los controles realizados. “Si tiene esa etiqueta, tiene una presunción que ese producto ha pasado por ciertos controles y alguien lo ha chequeado y ha dicho: esto se puede vender”.
Y agregó: “Esto es básico, es como ir al supermercado a comprar un producto y no mirar la etiqueta. No está etiquetado, no sabe quién lo fabricó, dónde lo fabricó, cuándo vence y está poniendo en riesgo tu salud”.
Compras por internet y falta de controles

Garzón Maceda también se refirió al crecimiento de las compras mediante plataformas internacionales y advirtió sobre las dificultades para controlar esos productos antes de que lleguen al consumidor.
“No hay control porque vos traés vía una plataforma externa. Si vos me dejás comprar por Mercado, ahí podemos aplicar un seguimiento y un control de si vos no me vendás o no me levantes productos que no pueden ser vendidos en el país”, explicó.
Sin embargo, señaló que con plataformas extranjeras la situación es diferente: “Con aplicaciones externas que vienen adentro de una encomienda cerrada que no se abre para mirar qué es lo que trae, le llega al consumidor directamente. No hay manera de controlar eso”.
En ese contexto, advirtió: “Podés comprar cualquier porquería y ahí quedás completamente expuesto”.
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Un producto usado también por adolescentes
El titular de Defensa al Consumidor remarcó que estos juguetes dejaron de ser exclusivamente un artículo infantil y que actualmente también son utilizados por adolescentes como elemento antiestrés.
“Lo más peligroso es que un padre va y se lo compra a un niño, pero los adolescentes van y compran ellos porque estos juguetitos de apretar los compran los adolescentes entre 10 y 16, 20 años porque es un tranquilizante”, señaló.
Y comparó: “Antes eran las pelotitas antiestrés, ahora son esto”.
Por esa razón, advirtió sobre la exposición constante que pueden generar estos productos si no cuentan con controles adecuados: “Vos tenés un adolescente, un chico, un joven que está con esto en la mano permanentemente y esto si no tiene el control de calidad es un riesgo para la salud de esa persona”.
Finalmente, llamó a reforzar los cuidados tanto desde el Estado como desde los consumidores. “El Estado, la provincia a través de los organismos cuida, pero también nos tenemos que cuidar nosotros un poco. Tenemos que ponerle un poquito de nuestra voluntad a esto”, concluyó.
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