El monóxido de carbono se convirtió nuevamente en una de las principales amenazas sanitarias del invierno en Argentina. Según el último Boletín Epidemiológico Nacional, hasta la semana epidemiológica 25 de 2026 se notificaron 781 casos de intoxicación en todo el país, de los cuales 12 fueron fatales. La cifra representa un aumento del 7,4% respecto al mismo período del año pasado y mantiene en alerta a las autoridades sanitarias.
El incremento de los casos coincide con la temporada de bajas temperaturas, cuando aumenta el uso de estufas, calefactores, braseros, salamandras y otros artefactos de calefacción que, ante fallas o una ventilación insuficiente, pueden generar concentraciones peligrosas de este gas.
¿Por qué el monóxido de carbono es tan peligroso?
El monóxido de carbono (CO) es un gas altamente tóxico que se produce por la combustión incompleta de materiales como gas natural, leña, carbón, querosén o combustibles líquidos. Su principal peligro radica en que no tiene color, olor ni sabor, por lo que las personas pueden inhalarlo sin advertir su presencia.
Cuando ingresa al organismo, desplaza al oxígeno en la sangre e impide que llegue adecuadamente a órganos vitales como el cerebro y el corazón. En exposiciones prolongadas puede provocar pérdida de conocimiento, daños neurológicos severos e incluso la muerte.
Cuáles son los síntomas de una intoxicación
Los síntomas suelen confundirse con otras enfermedades, especialmente durante el invierno. Entre los más frecuentes se encuentran:
- Dolor de cabeza.
- Mareos.
- Náuseas y vómitos.
- Somnolencia.
- Debilidad o cansancio extremo.
- Confusión.
- Desmayos.
- Pérdida de conocimiento.
Los especialistas advierten que, si varias personas de una vivienda presentan síntomas similares al mismo tiempo, es fundamental sospechar una posible intoxicación por monóxido de carbono y buscar asistencia médica inmediata.
Estufas y cocinas, entre las principales fuentes de riesgo
De acuerdo con el relevamiento nacional, las estufas a gas representan la fuente de exposición más frecuente, seguidas por cocinas, anafes y hornos. También se registran intoxicaciones asociadas al uso de salamandras, hogares a leña e incendios.
La mayoría de los episodios ocurre dentro de viviendas particulares y está relacionada con artefactos defectuosos, falta de mantenimiento o ambientes cerrados sin ventilación adecuada.
Cómo prevenir intoxicaciones por monóxido de carbono
Las autoridades sanitarias insisten en que la prevención es la herramienta más efectiva para evitar accidentes. Entre las principales recomendaciones se destacan:
Mantener los ambientes ventilados
Aunque las temperaturas sean bajas, es importante permitir la circulación de aire mediante ventanas o rejillas de ventilación.
Revisar los artefactos de calefacción
Las estufas, calefones, cocinas y termotanques deben ser controlados periódicamente por personal matriculado para garantizar su correcto funcionamiento.
No utilizar hornallas ni hornos para calefaccionar
Estos dispositivos no fueron diseñados para calefacción continua y pueden generar acumulación de gases peligrosos dentro de la vivienda.
Evitar braseros en espacios cerrados
Los braseros y elementos que utilizan carbón o leña deben emplearse con extrema precaución y nunca en habitaciones sin ventilación.
Controlar la llama de los artefactos
Una llama amarilla o anaranjada puede indicar una combustión deficiente. La llama debe ser siempre azul.
Un riesgo que crece durante el invierno argentino
El Ministerio de Salud de la Nacion continúa monitoreando la evolución de los casos para determinar si la tendencia ascendente observada durante 2026 se mantiene en las próximas semanas. El aumento de las intoxicaciones, sumado al adelantamiento de la temporada de casos detectado este año, refuerza la necesidad de promover medidas de prevención en todos los hogares del país.
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