Julio “Chun” Barreto comenzó a delinear cómo será su conducción al frente de Energía de Misiones (EMSA) y dejó abierta la posibilidad de realizar cambios en las áreas jerárquicas de la empresa, aunque aclaró que las decisiones no serán inmediatas. Al mismo tiempo, anticipó un movimiento de fuerte contenido político: buscará al expresidente de la compañía Guillermo Aicheler, histórico adversario suyo en Montecarlo, para escuchar sus consejos y aprovechar su experiencia.
El presidente de EMSA e intendente de Montecarlo en uso de licencia habló en el programa Arriba la radio, por Radio Up, cuando apenas llevaba 24 horas en su nueva función. En ese contexto, explicó que comenzó una ronda de conversaciones con integrantes de la compañía para conocer en profundidad su funcionamiento y evaluar posteriormente la conformación del equipo que lo acompañará.

Barreto: “Podría haber cambios”
Una de las principales incógnitas tras su desembarco en EMSA pasa por la continuidad de las actuales gerencias y los niveles de conducción de la compañía.
Barreto confirmó que todavía no llevó colaboradores externos y remarcó que su primera decisión fue escuchar al personal que ya integra la empresa.
“No traje a nadie por ahora”, afirmó. En sus primeras horas, dijo haber encontrado dentro de EMSA “mucha gente” con experiencia y destacó especialmente el conocimiento acumulado por trabajadores que llevan décadas desempeñándose en la compañía.
“Hay mucha gente con la cual estoy hablando, con cada uno, y los estoy escuchando”, explicó Barreto. Además, sostuvo que cree “en la capacidad de mucha gente que está acá dentro”.
El flamante titular de la empresa consideró que ese capital humano puede convertirse en uno de los puntos fuertes de su gestión. “Veo gente con muchas ganas, con mucha intención de poder participar y aportar. Veo mucha gente comprometida con la empresa”, señaló.
También puso el foco en quienes desarrollaron buena parte de su carrera profesional dentro de EMSA: “Gente de carrera que está hace 20 o 30 años y quiere aportar lo suyo”.
Para Barreto, ese compromiso representa “un extra” para cualquier organización porque implica tener “la camiseta puesta” independientemente de los cargos jerárquicos. Sin embargo, ante la consulta concreta sobre si podrían producirse modificaciones dentro de la estructura, no cerró ninguna puerta. “Sí, sí, podría haber, podría haber”, respondió.
La definición marca que la continuidad de las actuales autoridades intermedias y gerencias no está garantizada, aunque Barreto evitó anticipar nombres o áreas que podrían ser alcanzadas por una eventual reorganización. “Hasta ahora no tomé decisiones de traer a nadie de afuera, pero me voy a tomar mi tiempo para los cambios”, aseguró.

Primero escuchar y después decidir
El método planteado por Barreto para sus primeros días en EMSA tendrá una primera etapa de conocimiento interno. Su intención es conversar con quienes actualmente tienen responsabilidades dentro de la empresa antes de resolver modificaciones.
La postura también marca una diferencia respecto de un desembarco acompañado inmediatamente por un equipo propio procedente de Montecarlo. Al menos en sus primeras 24 horas, Barreto aseguró que esa opción no se concretó.
La evaluación de los recursos humanos disponibles aparece así como uno de los primeros movimientos de la nueva conducción. El presidente de EMSA pretende identificar capacidades y experiencia dentro de la propia estructura antes de conformar definitivamente el esquema con el que avanzará durante su gestión.
El gesto político hacia Guillermo Aicheler
Pero una de las definiciones más significativas de la entrevista llegó cuando surgió el nombre de Guillermo Aicheler, también oriundo de Montecarlo y expresidente de EMSA.
La relación entre ambos tiene una particularidad: durante años estuvieron ubicados en espacios políticos diferentes y Barreto lo definió directamente como un adversario político. Sin embargo, destacó que esa competencia nunca deterioró el vínculo personal ni el respeto mutuo. “Un gran hombre”, respondió inmediatamente al ser consultado sobre Aicheler.
“Siempre fue mi adversario político. Él fue viceintendente en una gestión en Montecarlo, pero un adversario muy respetuoso, con el que siempre tuve una excelente relación”, recordó.
La declaración adquiere relevancia en un escenario político donde las diferencias partidarias suelen trasladarse al terreno personal. Barreto utilizó precisamente su relación con Aicheler para reivindicar otra forma de convivencia. “Uno quisiera tener siempre este tipo de relación política con todos”, expresó, y agregó: “Que uno pueda participar en espacios diferentes no significa que no haya un mismo respeto”.
“Lo voy a ver para algún consejo”
Barreto fue incluso más lejos y adelantó que buscará personalmente al exfuncionario para escuchar su experiencia al frente de la empresa energética. “Lo voy a ver para algún consejo, sugerencias”, anticipó.
El actual presidente de EMSA explicó que pretende aprovechar el conocimiento de quienes anteriormente tuvieron la responsabilidad de conducir la compañía, independientemente de las diferencias políticas que hayan existido. “No voy a desaprovechar jamás a alguien que ha pasado por acá para que también me pueda dar su mirada y me pueda ayudar en la gestión”, afirmó sobre Aicheler.
La decisión representa además un gesto particular en la política de Montecarlo. Barreto y Aicheler transitaron durante años por veredas políticas distintas, pero el nuevo titular de EMSA dejó en claro que esa historia no será un impedimento para recurrir a su experiencia.
Una conducción todavía en proceso de definición
Las declaraciones muestran que el nuevo organigrama político y técnico de EMSA todavía no está cerrado. Barreto comenzó su gestión sin desembarcar con un grupo numeroso de colaboradores propios y decidió abrir inicialmente una instancia de diálogo con quienes ya forman parte de la estructura.
La posibilidad de cambios, sin embargo, quedó explícitamente planteada. El interrogante de los próximos días será hasta dónde llegará esa reorganización y qué áreas conservarán sus actuales responsables. Barreto evitó apresurar definiciones y estableció una secuencia: primero conocer a las personas y su trabajo; posteriormente, tomar decisiones.
En paralelo, la búsqueda de asesoramiento en un antiguo adversario político como Guillermo Aicheler agrega una señal sobre el perfil que Barreto pretende imprimirle a esta primera etapa: recuperar experiencias anteriores y separar las diferencias partidarias de las necesidades de gestión.



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