Un equipo de investigadores de Reino Unido, Estados Unidos e Italia descubrió que el gecko leopardo de la variedad lemon frost podría convertirse en un modelo clave para avanzar en la investigación del cáncer. Este reptil, reconocido por su llamativo color blanco y amarillo, presenta una mutación genética que no solo modifica su apariencia, sino que también provoca que cerca del 80% de los ejemplares desarrolle tumores de piel de manera espontánea.
A diferencia de los modelos tradicionales utilizados en laboratorios, como los ratones, estos geckos desarrollan el cáncer de forma natural y los tumores suelen crecer y propagarse rápidamente. Esta característica despertó el interés de los científicos, quienes buscaron determinar si los mecanismos biológicos detrás de la enfermedad eran comparables con los observados en seres humanos.
Para responder esa pregunta, los especialistas analizaron el ADN de tumores y tejidos sanos de tres ejemplares mediante secuenciación completa del genoma. El objetivo fue identificar las diferencias genéticas responsables del desarrollo del cáncer y comprender cómo evolucionan estos tumores.

Los resultados mostraron que los tumores presentaban una carga mutacional similar a la observada en distintos tipos de cáncer humano. Además, los investigadores detectaron mutaciones compartidas, fusiones entre genes y alteraciones en la cantidad de copias de genes relacionados con el desarrollo tumoral.
Otro de los hallazgos más relevantes fue la alteración en los filamentos de actina, estructuras fundamentales para mantener la forma y el movimiento de las células. Su desorganización podría explicar la capacidad que tienen estos tumores para expandirse con rapidez hacia otros tejidos.

Los científicos consideran que este modelo animal ofrece una oportunidad única para estudiar la progresión natural del cáncer, especialmente la metástasis, uno de los procesos más difíciles de reproducir en modelos experimentales tradicionales.
Si bien el estudio se realizó con un número reducido de ejemplares y los investigadores reconocen que será necesario ampliar la muestra, los resultados representan una base sólida para futuras investigaciones. Los próximos trabajos incluirán un mayor número de geckos y técnicas de secuenciación de células individuales para profundizar en los mecanismos genéticos involucrados.
Especialistas en oncología comparada destacaron que este reptil no reemplazará a los modelos clásicos utilizados en investigación, pero sí podría convertirse en un complemento de gran valor. Al desarrollar tumores de forma espontánea y compartir características genéticas con el cáncer humano, el gecko lemon frost ofrece una nueva herramienta para comprender cómo se origina y se propaga la enfermedad.
El descubrimiento refuerza la importancia de estudiar distintas especies animales para identificar procesos biológicos que puedan contribuir al desarrollo de tratamientos más efectivos y mejorar el conocimiento sobre uno de los mayores desafíos de la medicina moderna.



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