Un equipo de investigadores de la Universidad Federal de Pelotas, en Brasil, desarrolló un innovador sensor capaz de detectar alteraciones asociadas a la enfermedad de Parkinson a partir de una sola lágrima. La tecnología representa un importante avance hacia métodos de diagnóstico más tempranos, precisos y no invasivos para una de las enfermedades neurodegenerativas más frecuentes del mundo.
El dispositivo funciona mediante la medición de los niveles de dopamina presentes en el fluido lagrimal, un biomarcador clave en el desarrollo del Parkinson. Para ello, utiliza una superficie de grafeno modificada con níquel y urea, obtenida mediante una técnica de láser que permite crear una estructura altamente sensible para identificar concentraciones muy bajas de esta sustancia.

Durante las pruebas de laboratorio, el sensor demostró una elevada precisión para detectar dopamina incluso en presencia de proteínas, sales y otros compuestos habituales de las lágrimas. Además, logró mantener resultados consistentes en mediciones repetidas, lo que refuerza su potencial como herramienta de monitoreo clínico.
Actualmente, el diagnóstico del Parkinson se basa principalmente en la evaluación de síntomas motores, como temblores, rigidez muscular y lentitud de movimientos, que suelen manifestarse cuando ya existe un deterioro importante de las neuronas encargadas de producir dopamina. Contar con un método capaz de identificar alteraciones químicas antes de la aparición de esos síntomas podría mejorar significativamente las posibilidades de iniciar tratamientos en etapas más tempranas.
Otro de los aspectos destacados del desarrollo es que el sensor no requiere enzimas biológicas para su funcionamiento, lo que simplifica su fabricación, reduce costos y mejora su estabilidad. Estas características también abren la puerta a la creación de dispositivos portátiles para realizar controles periódicos de manera sencilla y rápida.

Si bien los resultados obtenidos son alentadores, los investigadores aclararon que el sensor aún se encuentra en una fase experimental. Hasta el momento fue evaluado con lágrimas sintéticas, por lo que el siguiente paso será validar su eficacia en muestras de pacientes para comprobar su desempeño en condiciones reales.
El estudio, publicado en la revista científica ACS Omega, marca un paso importante en la búsqueda de nuevas herramientas para el diagnóstico precoz del Parkinson y plantea un futuro en el que una simple lágrima podría aportar información clave para detectar la enfermedad antes de que aparezcan sus primeros síntomas.



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