La búsqueda de tratamientos eficaces contra el Alzheimer podría haber encontrado una nueva vía para superar uno de los principales obstáculos de la neurología moderna: lograr que los medicamentos lleguen al cerebro. Durante la Alzheimer’s Association International Conference (AAIC), el mayor congreso mundial sobre demencia realizado en Londres, especialistas presentaron una innovadora plataforma tecnológica que utiliza un receptor proteico como puerta de entrada al sistema nervioso central.
El avance fue expuesto por Ryan Watts, cofundador y director ejecutivo de la empresa biotecnológica estadounidense Denali Therapeutics, quien explicó cómo esta estrategia busca resolver una limitación histórica que afecta a gran parte de los tratamientos experimentales para enfermedades neurodegenerativas.
La barrera hematoencefálica, el gran desafío para los tratamientos del Alzheimer
Uno de los principales problemas en el desarrollo de medicamentos para el Alzheimer es la denominada barrera hematoencefálica, una estructura biológica que protege al cerebro al regular qué sustancias pueden pasar desde la sangre hacia el sistema nervioso.
Aunque esta barrera cumple una función esencial para evitar el ingreso de toxinas y agentes nocivos, también impide que numerosos fármacos alcancen concentraciones terapéuticas suficientes en el cerebro. Según los datos presentados por Watts, más del 95% de los medicamentos candidatos para enfermedades neurológicas fracasan debido a esta limitación.
El neurólogo Alejandro Andersson (M.N. 65.836), director médico del Instituto de Neurología Buenos Aires (INBA), destacó que este problema representa uno de los mayores desafíos clínicos actuales.
Cómo funciona la nueva tecnología para transportar medicamentos al cerebro
La propuesta desarrollada por Denali Therapeutics se basa en el receptor de transferrina, una proteína presente en las células que conforman la barrera hematoencefálica.
Este receptor actúa como una especie de mecanismo de transporte natural que permite introducir determinadas sustancias desde la sangre hacia el cerebro. La plataforma tecnológica aprovecha esa función biológica para trasladar anticuerpos, enzimas y terapias genéticas al sistema nervioso central.
Según Andersson, el receptor funciona como una “llave de acceso” capaz de facilitar el ingreso de tratamientos que hasta ahora encontraban enormes dificultades para atravesar la barrera protectora cerebral.

Nuevas estrategias para combatir la proteína beta-amiloide y la proteína tau
La tecnología ya mostró resultados iniciales en el tratamiento del síndrome de Hunter, una enfermedad metabólica poco frecuente. Ahora, los investigadores buscan trasladar esa experiencia al abordaje del Alzheimer mediante dos estrategias complementarias.
Por un lado, trabajan con un anticuerpo dirigido contra la proteína beta-amiloide, considerada uno de los principales desencadenantes de la enfermedad. Por otro, desarrollan un oligonucleótido destinado a reducir la producción de proteína tau, cuya acumulación está asociada con la progresión del deterioro cognitivo.
Ambas proteínas desempeñan un papel central en el proceso neurodegenerativo que caracteriza al Alzheimer, enfermedad que provoca la muerte progresiva de neuronas y la reducción del volumen cerebral.
Alzheimer: avances prometedores, pero sin una cura definitiva
Durante su exposición, Watts identificó tres grandes obstáculos que históricamente han dificultado el desarrollo de tratamientos eficaces para enfermedades neurodegenerativas: la complejidad biológica de estas patologías, la detección tardía del daño cerebral y la dificultad para que los medicamentos alcancen el cerebro.
Mientras que los avances recientes en biomarcadores y análisis de sangre están mejorando el diagnóstico precoz del Alzheimer, la nueva plataforma apunta a resolver el tercer desafío.
Sin embargo, los especialistas advirtieron que aún es prematuro hablar de una solución definitiva. Andersson remarcó que todavía será necesario demostrar que estos tratamientos pueden ralentizar de manera significativa el deterioro cognitivo y funcional de los pacientes.
Actualmente, los fármacos aprobados más recientes, como lecanemab y donanemab, han mostrado una capacidad limitada para retrasar la progresión de la enfermedad en personas con Alzheimer temprano, aunque no logran detener ni revertir el proceso neurodegenerativo.
Una nueva etapa en la investigación sobre el Alzheimer
La presentación realizada en Londres abre una nueva línea de investigación en el tratamiento de la demencia más frecuente del mundo. Si bien los ensayos clínicos aún deben confirmar su eficacia, la posibilidad de transportar medicamentos de manera más eficiente al cerebro representa uno de los avances más relevantes de los últimos años en neurología.
Para la comunidad científica, superar la barrera hematoencefálica podría convertirse en un punto de inflexión no solo para el Alzheimer, sino también para otras enfermedades neurodegenerativas que hoy carecen de tratamientos curativos.
Qué es el método Wim Hof y por qué millones de personas lo utilizan para reducir el estrés https://t.co/jMF4bASV8z pic.twitter.com/QYxb58zuzR
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