Con más de cuatro décadas de trayectoria en el sector asegurador y una extensa experiencia en reaseguro, Carlos Salinas, presidente de GALDAS, realizó un análisis crítico del presente y futuro del mercado argentino, en una entrevista brindada al programa Modo Seguro, emitido por Radio Up.
Durante la conversación, el especialista repasó su recorrido profesional y explicó de manera simple el concepto de reaseguro: “la parte más simple sería decir que es la cobertura de las compañías de seguros. O sea, que las compañías de seguros se cubren con compañías de reaseguros”.
En ese sentido, destacó que el asegurado común no suele interactuar con este nivel del sistema, aunque cumple un rol clave en la estabilidad del mercado: “el asegurado, salvo que tenga un riesgo muy grande, no se interesa por el reaseguro porque sabe que el capital de la compañía es más pequeño que su propio riesgo”.

También planteó una idea que, según afirmó, debería discutirse a nivel regulatorio: “hasta habría que publicarlo a nivel de superintendencia cómo están reaseguradas las compañías con las que operan en el mercado”.
Un mercado “sobresaturado” de compañías
Uno de los ejes centrales del análisis fue la estructura del mercado asegurador argentino. El especialista fue contundente al describirlo como sobredimensionado: “hay 185, 186 compañías actualmente presentando balance para un mercado como el nuestro es muchísimo, es una barbaridad”.
En comparación con otros países de la región, sostuvo que la diferencia es significativa: “si lo comparo con Brasil, que tiene 100 compañías como máximo y 230 millones de habitantes, estamos sobresaturados de oferta”.
Además, explicó que la facilidad para crear aseguradoras contribuye a esta situación: “es muy barato poner una compañía de seguros con un capital de alrededor de un millón de dólares es muy barato tener una compañía”.
Según su mirada, esto deriva en estructuras sin planificación sólida: “acceden a tener una compañía de seguros y después ven cómo operan, es casi sin una estrategia”.

Consultado sobre los resultados recientes del mercado y la brecha técnica negativa informada por organismos oficiales, el especialista advirtió que los números reflejan un problema estructural más profundo: “esa brecha negativa realmente es el número real que tenemos”, sostuvo, aunque aclaró que el sector arrastra distorsiones históricas en sus balances.
De cara al futuro, planteó que el desafío será adaptarse a un nuevo escenario económico: “la única opción que tiene hoy una aseguradora es generar negocios mucho más productivos y acercarse a un break-even”.
Y agregó: “hay que esperar a cómo se configura el nuevo mercado después de la aprobación del nuevo capital”.
El entrevistado también se refirió al rol del seguro frente a eventos catastróficos globales, y fue claro al señalar una problemática central: la falta de contratación: “no me preocupa pagar el siniestro, me preocupa que no tengo cobertura para ese tipo de catástrofes”.
En esa línea, explicó que muchas pérdidas masivas no están aseguradas directamente: “no es que no exista la cobertura, sino que no se contrató”.
Incluso mencionó casos históricos como ejemplo de subestimación del riesgo: “en las Torres Gemelas se pensaba que podía perderse una torre, pero no las dos al mismo tiempo”.
Cultura aseguradora: el gran desafío
Uno de los puntos más reiterados fue la falta de conciencia social sobre la importancia del seguro: “somos hijos del rigor”, afirmó, al explicar que la demanda de coberturas suele aumentar recién después de los eventos adversos.
En ese sentido, remarcó un problema cultural profundo: “la gente asegura el auto porque es obligatorio, pero no asegura la casa donde vive”.
Y agregó: “si no me obligan, no lo aseguro. Pero después la responsabilidad la tengo igual”.
En relación a los proyectos de modernización del sistema y la reciente habilitación de seguros de salud con cobertura prestacional, el especialista expresó fuertes reparos: “no veo cuáles son las bases de la reforma. Vamos a hacer algo que no existe y empezamos de cero”, cuestionó.

También fue crítico con el enfoque prestacional dentro del sistema asegurador: “la esencia del seguro es indemnizatoria. Es un error entrar en lo prestacional”.
Y advirtió sobre los riesgos operativos: “prefiero un seguro indemnizatorio: te doy el dinero y vas al médico, y no una cartilla que puede no estar disponible cuando la necesites”.
A pesar de las críticas, reconoció que el seguro de salud será clave en el futuro del sector: “el seguro de salud es el presente, el mañana y el futuro”.
Sin embargo, planteó la necesidad de repensar su estructura: “estoy pensando en un producto de salud con capitalización, para que nadie pague más por envejecer”.
También se refirió a nuevas tendencias como el crecimiento del mercado de mascotas: “hay muchísimos padres de mascotas, es un fenómeno cada vez más visible”.
El análisis dejó una conclusión central: el problema del mercado asegurador argentino no es solo técnico o económico, sino cultural.
Entre advertencias sobre la sobreoferta de compañías, críticas a las reformas en debate y reflexiones sobre el comportamiento social frente al riesgo, el especialista sintetizó una visión contundente del sector: un sistema con potencial, pero aún condicionado por la falta de conciencia aseguradora y planificación estratégica.



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