En el programa La Última Rosca, emitido por Radio Up, el abogado penalista y docente de la UBA Pablo Martinic se refirió al proyecto de reforma del Código Penal que busca endurecer las penas por falsas denuncias e incorporar nuevos agravantes, como los casos vinculados a violencia de género, menores de edad e integridad sexual.
“En realidad en la ley se incorporan tres conceptos adicionales a la falsa denuncia, dentro de ellos está lo que es la violencia de género, las denuncias contra los menores de edad y contra la integridad sexual”, explicó.
Falsa denuncia en Argentina: aseguran que las condenas no superan el 0,80%
Al comenzar su análisis, puso el foco en la baja incidencia del delito en el sistema judicial: “Si bien no hay estadísticas oficiales en Argentina, podemos decir que estas denuncias no llegan a ser el 1% de la que se radican en la justicia y que las sentencias por falsa denuncia son el 0,80% de las que se inician”.
En ese sentido, advirtió: “Estamos hablando o que se ha magnificado un delito que tiene muy baja incidencia a nivel judicial”. Luego, aclaró el concepto jurídico de falsa denuncia y marcó diferencias con la idea social instalada: “La falsa denuncia es quien hace una denuncia sabiendo que la denuncia es falsa”, y agregó: “es el que da un hecho que no existió o que las circunstancias del hecho no son para nada como él las explica”.

Como ejemplo, mencionó casos frecuentes: “Donde se dan las mayores falsas denuncias es en lo que son los delitos de, por ejemplo, el autorobo de vehículos”, el que se acerca a la comisaría y dice me robaron el vehículo eso no existió nunca y la persona que denunció eso está falseando”, detalló.
Más adelante, se refirió a la complejidad que introduce la reforma al incorporar agravantes en contextos sensibles: “El problema que tenemos con los delitos que intenta ahora esta reforma complejizar es cuando nos dice si la falsa denuncia ante la autoridad fuera en contexto de delitos de violencia de género”.
Desde su experiencia, señaló: “Tengo muchos casos que aparecen por denuncias que se suceden en los procesos de divorcio, donde se involucran denuncias de alto contenido punitivo”.
No obstante, remarcó un punto clave: “Si la mujer conoce de que está declarando algo que es plenamente falso, va a quedar incursa en este delito porque es una acción delictiva” y aclaró el límite legal: “Todos tenemos derecho a denunciar lo que consideramos que es un delito. El problema es cuando se identifique esta intención, esta voluntad de denunciar algo falso”.
En relación al impacto de aumentar las penas, fue categórico: “Si el 0,80% de todas estas denuncias terminan en condena, ¿ustedes creen que aumentando las penas va a cambiar este 0,80%? No”.
También vinculó la iniciativa con una mirada política: “Yo lo interpreto más que nada como esta lectura que tiene la Libertad Avanza de la batalla cultural”.
Sobre el equilibrio entre derechos, advirtió: “Hoy una mujer hace una denuncia contra su pareja y el juez inmediatamente toma la medida cautelar sin escuchar”, y planteó: “no tenemos que decir que es el derecho a que uno tenga la defensa en juicio sino cómo complementamos ambos derechos”.
Finalmente, cuestionó el enfoque de la reforma: “Estamos inflando el sistema penal con una pena mucho más gravosa”, al tiempo que explicó que el proyecto eleva las sanciones de dos meses a un año a un rango de uno a tres años, y de tres a seis años en los casos agravados.
Además, sobre la incorporación de sanciones a profesionales, indicó: “Esto ya está regulado, lo que pasa es que ahora se hace como más evidente”.
En ese marco, el abogado también se refirió al rol de los profesionales en este tipo de delitos y marcó límites claros: “Un cliente que se profuga de la ley. Le digo, vení, escondete en mi casa. Yo no soy un abogado ahí. Yo paso a ser partícipe de un delito”.
En la misma línea, advirtió: “Un abogado que le enseña a un testigo a mentir es partícipe del delito. Dice, vos tenés que declarar esta falsedad”.
No obstante, diferenció esa conducta de la preparación legal de testigos: “Yo un testigo lo puedo preparar. En un examen directo de un testigo, la labor del abogado es prepararlo para que se sectoricen los temas que uno va a tocar”, explicó, y ejemplificó: “Distinto es decir, vos no viste el auto. Bueno, yo necesito que hayas visto el auto y que me digas que el auto era rojo”.
Martinic remarcó que las herramientas legales ya existen dentro del sistema penal: “Yo hace 25 años que ejerzo la profesión y lo que les puedo decir es que están todos los delitos en nuestro código penal. Lo que pasa es que no se utilizan”.
Por eso, cuestionó las reformas parciales: “Aparecen estos parches para darle una respuesta emocional a la sociedad cuando le tenemos que dar una respuesta racional”.
En ese sentido, insistió en que el problema no es la falta de leyes sino su aplicación: “Si en vez de hablarle de 0,80% de condenas de delito de falsa denuncia, estaríamos hablando del 30%, significa que la ley ha trabajado bien”.
También comparó con otros sistemas judiciales: “Ustedes escucharon en Estados Unidos cuando le dicen que usted está cometiendo perjurio y los encierran uno o dos años por perjurio”.
“Entonces, no es que hay que poner mucha pena. Hay que hacer que esa pena llegue cuando se reconoce el delito y se pruebe”, afirmó.
Al volver sobre el eje del debate, advirtió: “Denunciar en definitiva es un derecho, pero el problema es cuando esto que es un derecho termina convirtiéndose en un arma para conseguir otros objetivos”.
Sobre la dificultad de probar estos delitos, explicó: “Esto es materia de prueba. ¿Y cómo hago yo muchas veces para meterme en tu esfera interna y poder entender cuál fue tu verdadera voluntad?”.
En ese punto, desarrolló ejemplos vinculados a conflictos familiares y la interpretación de relatos de menores, donde intervienen factores emocionales y subjetivos. “La madre hace la denuncia y cree que el padre ha sido un abusador y tiene el derecho , ahora, ella está convencida de que algo raro pasó. Distinto es que esa madre le diga al hijovos decile al perito que papá te hizo esto”. “¿Cómo probamos eso? Y ahí entramos en la subjetividad de las experiencias psicológicas”, agregó.
Asimismo, destacó el rol de la tecnología en las investigaciones: “Hoy se llega gracias a la tecnología. Porque siempre hay un chat, siempre hay una mención, siempre hay un mensaje, un correo, una foto”.

Consultado sobre qué debe hacer una persona que se siente perjudicada por una falsa denuncia, respondió: “Denuncia, principalmente denuncia”.
Sin embargo, advirtió sobre posibles efectos contraproducentes de la reforma: “Va a haber muchas más denuncias de falsa denuncia con el objetivo de amedrentar a la otra parte”.
Y agregó: “Vamos a tener personas que realmente quieren denunciar algo y no lo van a denunciar porque van a decir me pueden meter de 3 a 6 años”.
Finalmente, explicó cómo debe actuar una persona denunciada: “Primero va a tener que ocuparse de él estar bien asesorado para no hacer o decir algo que lo puedas perjudicar” y agregó: “Y en segundo lugar, cuando sale, estratégicamente armar una teoría de por qué se llega a esa falsa denuncia y ver cómo la prueba”, concluyó.



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