La licitación de la Hidrovía Paraná-Paraguay, uno de los proyectos estratégicos para el comercio exterior argentino, sumó un nuevo capítulo de tensión luego de que la empresa belga Jan De Nul impugnara formalmente la oferta presentada por su competidora DEME, a la que acusó de incurrir en prácticas anticompetitivas y presuntas irregularidades.
El proceso, que ya había sido declarado desierto al inicio del gobierno de Javier Milei, volvió a quedar bajo la lupa mientras en la Casa Rosada siguen de cerca la evolución de las propuestas. Según trascendió, existen distintas posturas dentro del oficialismo: algunos sectores ven con buenos ojos la continuidad de Jan De Nul, respaldada por años de operación en la vía navegable, mientras que otros consideran competitiva la oferta de DEME, cuyos ejecutivos mantuvieron acercamientos con funcionarios cercanos al entorno de Karina Milei.
La decisión final deberá ser tomada por las autoridades del área, encabezadas por el subsecretario de Puertos y Vías Navegables, Iñaki Arreseygor, con el objetivo de adjudicar la licitación antes del mes de mayo.
Las objeciones y el trasfondo del conflicto

La impugnación presentada por Jan De Nul incluye cuestionamientos técnicos y económicos a la propuesta de su competidora. Entre ellos, se señala que DEME no cumpliría con los requisitos mínimos exigidos, como la presentación de balances auditables, irregularidades formales en la documentación y la supuesta falta de dragas con la potencia requerida.
Pero el conflicto va más allá del plano local. La empresa denunciante también expuso antecedentes a nivel internacional, donde acusa a DEME de integrar carteles para fijar precios, intercambiar información confidencial y manipular licitaciones mediante prácticas como ofertas ficticias para simular competencia.
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Según el planteo, estas conductas implicarían un abuso de posición dominante en el mercado global del dragado, afectando no solo a otras compañías, sino también a los Estados que contratan estos servicios. Además, advierten que este tipo de maniobras perjudican la innovación y la transparencia en la industria.
“La impugnación se fundamenta en la convicción de que la licitación debe llevarse a cabo bajo los más estrictos estándares de transparencia y competencia”, expresó un portavoz de la firma, quien pidió mantener el anonimato por la sensibilidad del tema. En esa línea, agregó que existen “serias preocupaciones sobre la conducta de DEME y su potencial impacto en el resultado del proceso”.
Adorni: “No tengo nada que esconder” y anticipó que el Gobierno enviará 60 pliegos judiciales al Senadohttps://t.co/FNxku7IvKP pic.twitter.com/UEVAZBpyeL
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