La restauración del bosque nativo se consolida como una de las estrategias más relevantes para enfrentar la pérdida de biodiversidad y fortalecer la resiliencia ambiental en la provincia de Misiones. En ese marco, la Fundación Vida Silvestre Argentina lleva adelante desde hace casi dos décadas un trabajo sostenido para recuperar sectores degradados de la Selva Misionera, articulando acciones con familias rurales y organismos públicos.
El resultado de ese esfuerzo es significativo: entre 2008 y 2025 se plantaron más de 270.000 árboles nativos y se inició el proceso de restauración de más de 820 hectáreas de selva, gracias al compromiso de 260 familias de pequeños y medianos productores que participaron activamente en las distintas etapas del proyecto.
Las acciones se desarrollan en el marco del programa “Restaurando la selva misionera por las personas y la naturaleza”, una iniciativa orientada a recuperar corredores biológicos, mejorar la conectividad ecológica y fortalecer los servicios ecosistémicos fundamentales para las comunidades locales, como la provisión de agua y la regulación climática.
Restauración forestal con participación de las familias rurales
El proyecto impulsado por la Fundación Vida Silvestre Argentina se caracteriza por un enfoque integral que combina restauración ambiental, desarrollo productivo y fortalecimiento comunitario.
Según explicó la coordinadora de biodiversidad de la organización, Lucía Lazzari, el trabajo realizado durante estos 18 años permitió consolidar un modelo de restauración basado en aprendizajes compartidos entre técnicos y productores.
“Durante todos estos años el trabajo en restauración estuvo marcado por un proceso continuo de aprendizajes, tanto para nosotros como organización como para las familias que se fueron sumando. Hoy logramos abordar la restauración de manera integral: desde la recolección de semillas y la producción de plantines en nuestro vivero ‘Andrés Johnson’, ubicado en la Reserva de Vida Silvestre Urugua-í, hasta la evaluación de áreas prioritarias y el acompañamiento a las familias durante la plantación en campo”, señaló.
El vivero Andrés Johnson, ubicado dentro de la Reserva de Vida Silvestre Urugua-í, cumple un rol clave en el proceso, ya que allí se producen los plantines que luego se utilizan para recuperar zonas degradadas del paisaje rural.

Sistemas agroforestales para una producción más sostenible
La restauración ambiental también se complementa con el fortalecimiento de las actividades productivas de las chacras, buscando generar modelos de producción compatibles con la conservación del bosque.
Para ello, el proyecto se articula con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria y con la municipalidad de San Pedro, impulsando la implementación de sistemas agroforestales que integran árboles nativos con cultivos agrícolas.
Uno de los ejemplos más destacados es su aplicación en plantaciones de yerba mate, donde la incorporación de especies forestales permite mejorar la biodiversidad del paisaje, generar sombra natural, proteger el suelo y, al mismo tiempo, incrementar la productividad de las chacras.
Este enfoque busca avanzar hacia paisajes rurales más diversos y sostenibles, donde la producción agrícola conviva con la recuperación del bosque nativo.
Acceso al agua y capacitación para fortalecer la resiliencia rural
El proyecto también incluye intervenciones destinadas a mejorar el acceso al agua para consumo familiar y productivo.
A través de trabajos simples en vertientes naturales, se implementan sistemas de protección de nacientes, captación, canalización y bombeo, lo que permite garantizar un abastecimiento seguro y sostenible en zonas rurales donde el acceso al agua suele ser limitado.
En paralelo, se desarrolló un amplio programa de formación y capacitación técnica, con más de 30 instancias de formación orientadas a productores rurales.
Estas capacitaciones abordaron diversas temáticas vinculadas a producción de yerba mate, ganadería, horticultura, apicultura y restauración forestal, promoviendo prácticas productivas más amigables con el ambiente y contribuyendo a que las chacras sean más resilientes frente al cambio climático.
Corredores biológicos para proteger la biodiversidad
Uno de los objetivos centrales del trabajo de la Fundación Vida Silvestre Argentina es fortalecer la conectividad ecológica entre áreas protegidas, un aspecto clave para la conservación de especies emblemáticas como el yaguareté.
Las primeras iniciativas de restauración se desarrollaron en el municipio de Comandante Andresito, con el objetivo de fortalecer el corredor biológico que conecta el Parque Provincial Urugua-í con el Parque Provincial Guardaparque Horacio Foerster.
A partir de 2020, las acciones se expandieron hacia el municipio de San Pedro, donde se trabaja para mejorar la conectividad entre el Parque Provincial Cruce Caballero, el Parque Provincial Piñalito y la Reserva de Biósfera Yabotí.
La recuperación de estos corredores resulta fundamental para que las especies puedan desplazarse, alimentarse y reproducirse, garantizando la viabilidad de las poblaciones en el largo plazo.
Aportes concretos al sistema de áreas protegidas
Además de los proyectos de restauración, la organización realizó aportes directos al sistema de conservación de la provincia mediante la compra y donación de tierras.
En los últimos años, la fundación alcanzó un total de 543 hectáreas adquiridas para conservación, de las cuales 465 hectáreas fueron donadas al Gobierno de Misiones para ampliar parques provinciales y 78 hectáreas fueron cedidas a la Administración de Parques Nacionales.
Estas acciones buscan fortalecer la conectividad entre remanentes de selva y consolidar los corredores biológicos que permiten preservar la biodiversidad de la región.

Restaurar la selva también es mejorar la vida de las personas
Desde la organización subrayan que la restauración del bosque nativo no solo es una estrategia ambiental, sino también una herramienta para el desarrollo de las comunidades rurales.
“La pérdida de los bosques no sólo afecta a la biodiversidad, también impacta directamente en la vida de las personas. Los bosques brindan servicios ecosistémicos esenciales: ayudan a mitigar el cambio climático, sostienen la seguridad alimentaria y aportan al desarrollo económico de las comunidades”, remarcó Lucía Lazzari.
En ese sentido, restaurar la selva misionera significa recuperar su funcionalidad ecológica, pero también generar mejores condiciones de vida para quienes habitan y trabajan en estos paisajes.
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— Radio Up 95.5 (@radioup955) March 16, 2026



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