La histórica empresa argentina de neumáticos FATE anunció el cierre inmediato y definitivo de su planta industrial ubicada en Virreyes, partido de San Fernando, y el despido de 920 trabajadores.
En un comunicado oficial, la firma informó que “FATE S.A.I.C.I. cesa la actividad en su planta industrial de Virreyes”, poniendo fin a más de ocho décadas de trayectoria industrial en el país.

La decisión fue adoptada en un contexto de fuerte crisis sectorial, que la empresa atribuyó a la apertura comercial, el incremento de importaciones especialmente desde China y la pérdida de competitividad frente a productos extranjeros.
El Gobierno dictó conciliación obligatoria
Tras el anuncio, la Secretaría de Trabajo intervino en el conflicto y dictó la conciliación obligatoria por 15 días, suspendiendo temporalmente los despidos y ordenando retrotraer la situación al estado previo al inicio del conflicto.
La medida se tomó luego de una mediación entre la compañía y el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA). Según trascendió, la resolución obliga a dejar sin efecto las cesantías mientras se desarrollan las negociaciones.
Toma de planta y protesta de los trabajadores
Al inicio del turno mañana, los operarios se encontraron con carteles en el ingreso que impedían el acceso a la fábrica y notificaban el depósito de las indemnizaciones. En respuesta, un grupo de trabajadores afiliados al SUTNA ingresó al predio tras romper el alambrado y tomó la planta.
Algunos empleados se manifestaron desde los techos del establecimiento para visibilizar el reclamo y exigir la reapertura de la fábrica.
En el lugar estuvo presente el secretario general del gremio, Alejandro Crespo, quien conduce el sindicato desde hace una década.
Los argumentos de la empresa
La planta de Virreyes la mayor del país en el sector tenía una capacidad productiva superior a los 5 millones de neumáticos anuales.
Desde la empresa explicaron que el cierre no responde a un concurso preventivo ni a un proceso de reestructuración, sino a una liquidación total de activos con pago de indemnizaciones conforme a la ley vigente.
Entre los factores que precipitaron la decisión, la compañía señaló:
Un récord de 860.000 cubiertas importadas en un solo mes durante 2025, lo que obligó a reducir precios un 15% y afectó los márgenes de ganancia. Sobrecarga impositiva, restricciones cambiarias y falta de incentivos a la exportación. Costos laborales y baja productividad que, según la firma, encarecieron la producción local frente a la importación.

La empresa pertenece a la familia Madanes Quintanilla, cuyo titular, Javier Madanes Quintanilla, había cuestionado meses atrás la política económica del Gobierno y señalado un supuesto “menosprecio al capital nacional”. Tras el cierre de FATE, el empresario concentrará su actividad en Aluar, dedicada a la producción de aluminio.
Reacciones del sector industrial y sindical
La Unión Industrial Argentina (UIA) expresó “gran preocupación” por el cierre y advirtió que la industria acumula 65.000 empleos perdidos en los últimos dos años.
Por su parte, la Confederación General del Trabajo (CGT) respaldó a los trabajadores y sostuvo que “lo que fracasa no son los derechos sino el programa económico del Gobierno”. Durante una conferencia de prensa, el triunviro Jorge Sola señaló que en los últimos dos años se perdieron 300.000 empleos formales.
El conflicto se da en la antesala del paro general convocado contra la reforma laboral, en un escenario de creciente tensión entre el sector industrial, el sindicalismo y el Ejecutivo.
Mientras rige la conciliación obligatoria, el futuro de la planta de Virreyes y de sus 920 trabajadores permanece en suspenso.



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