La producción yerbatera atraviesa un escenario de fuerte deterioro económico en Misiones, donde el sector primario perdió más del 40% de su poder de compra en los últimos cinco años. La situación expone la fragilidad de una de las principales economías regionales, que involucra de manera directa a más de 12 mil familias misioneras y sostiene buena parte del entramado social y productivo de la provincia.
El dato más contundente refleja el cambio en la relación entre producción e insumos estratégicos. Hoy, un productor necesita más del doble de hoja verde que hace cinco años para comprar un litro de gasoil, un insumo esencial para sostener la actividad diaria en chacras, secaderos y logística de transporte. Este indicador se transformó en un termómetro del deterioro general del sector, que enfrenta una ecuación económica cada vez más desfavorable.
El último informe de Coninagro volvió a poner el foco en esta problemática al analizar el poder de compra de distintos productos agropecuarios frente a costos estratégicos como combustibles, herbicidas, fletes, maquinaria y salarios rurales. En ese contexto, la yerba mate aparece entre los sectores más golpeados por la pérdida de competitividad en la relación insumo-producto.

El costo de producir crece más rápido que el valor de la materia prima
El análisis histórico muestra con claridad la magnitud del deterioro. Hace cinco años, el productor necesitaba alrededor de 2,7 kilos de hoja verde para comprar un litro de gasoil. En la actualidad, la cifra asciende a 6,6 kilos, lo que implica que se requiere más de un 140% adicional de materia prima para acceder al mismo insumo energético.
La situación también se replica en los costos laborales. Mientras que años atrás se necesitaban entre 0,7 y 1,3 toneladas de yerba para cubrir el salario de un trabajador rural, hoy esa relación escaló hasta aproximadamente 2,3 toneladas. El aumento refleja no solo la inflación de costos, sino también la pérdida del valor real del producto primario dentro de la cadena de comercialización.
Cuando se analiza el comportamiento global del sector, el resultado es aún más preocupante. En términos reales, el poder adquisitivo del sector primario yerbatero cayó cerca de un 40% en los últimos cinco años, consolidando un proceso de deterioro sostenido que compromete la rentabilidad del productor y la sustentabilidad del sistema productivo.


El “espejismo estadístico” que oculta la crisis estructural
Si bien algunos indicadores interanuales muestran leves mejoras en la relación entre costos e ingresos, los especialistas advierten que se trata de un fenómeno engañoso. La comparación se realiza contra los años 2024 y 2025, períodos que ya presentaban niveles extremadamente deteriorados en la relación insumo-producto.
En ese contexto, cualquier mejora porcentual puede generar la sensación de recuperación, cuando en realidad el sector continúa operando sobre una base económica frágil. Este fenómeno es lo que distintos análisis denominan un “espejismo estadístico”, ya que no representa una mejora estructural en la rentabilidad ni en la capacidad de inversión del productor.
Desregulación y ausencia de precios de referencia: el núcleo del conflicto
El escenario actual también está atravesado por cambios estructurales en la regulación del mercado. La desregulación del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) y la ausencia de un precio de la hoja verde acorde a la estructura de costos modificaron el equilibrio histórico del sector.
Sin un esquema de referencia que contemple los costos productivos reales, los productores enfrentan un mercado donde los insumos aumentan de manera sostenida mientras el valor de la materia prima avanza a un ritmo menor. Esta dinámica genera un desfasaje económico que impacta directamente en la rentabilidad primaria y debilita la sostenibilidad de toda la cadena productiva.
La problemática deja de ser coyuntural para transformarse en estructural. El sistema yerbatero comienza a mostrar señales de desgaste que podrían profundizarse si no se generan políticas públicas orientadas a recuperar competitividad, previsibilidad económica y equilibrio en la cadena de valor.
Impacto social: más de 12 mil familias dependen de la actividad
La crisis yerbatera no se limita a variables económicas. La actividad sostiene empleo rural, cooperativas, secaderos, transporte, comercio local y pequeñas industrias. Cada punto de deterioro en el poder de compra del productor impacta directamente en el entramado social de las zonas productivas.
En Misiones, la yerba mate representa mucho más que un cultivo. Es un componente central de la identidad productiva, cultural y territorial. Por eso, el debilitamiento del sector primario genera preocupación no solo en términos económicos, sino también sociales y territoriales.


Un futuro en disputa para la principal economía regional de Misiones
El escenario actual plantea un desafío profundo. La pérdida del poder adquisitivo del sector primario refleja una crisis estructural, marcada por costos crecientes, precios rezagados y cambios regulatorios que modificaron el equilibrio histórico del mercado.
Sin políticas que fortalezcan la competitividad y la sustentabilidad del sistema productivo, la ecuación económica podría volverse aún más desfavorable para el productor, profundizando el impacto social sobre miles de familias que dependen de la actividad yerbatera.
La discusión sobre el futuro del sector ya no gira únicamente en torno a precios o coyunturas económicas, sino a la necesidad de redefinir el modelo productivo yerbatero para garantizar la continuidad de una economía regional estratégica para Misiones y la Argentina.
Sin acuerdo comercial, las ventas argentinas a Estados Unidos crecieron casi 30% en 2025 https://t.co/gQiWVFQhJf
— Radio Up 95.5 (@radioup955) February 8, 2026



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