Preocupa en todo el país el aumento sostenido de casos de sífilis, escenario del que no es ajena la provincia de Misiones. Desde el Ministerio de Salud Pública advirtieron del impacto social y las consecuencias irreversibles que puede generar esta enfermedad de transmisión sexual cuando no se detecta a tiempo.
“Hay que recordar que la sífilis es una enfermedad de transmisión sexual, no exclusivamente, pero la principal vía de transmisión sigue siendo la sexual”, remarcó Javier Ramírez, director de Epidemiología de la cartera sanitaria.
En Argentina, en el 2025 aumentaron un 69% los casos de sífilis, comparandolo con la media entre el período 2020-2024 que fue de 25.337 de acuerdo al Boletín Epidemiológico Nacional que condensa estadísticas de las semanas epidemiológicas 1-48. Atento a esos números, Ramírez señaló a Radio Up que el crecimiento sostenido también afecta a Misiones pero que “no puede reducirse a fracasos individuales, sino a una ruptura de la protección colectiva que atraviesa a todas las capas sociales”.

Aunque no acompañó con estadísticas concretas provinciales, indicó que “la sífilis va de la mano con otras patologías como el VIH, la gonorrea o la clamidia, que también han presentado un aumento sostenido durante muchos años”. Lo que preocupa es la ligereza con la que se entienden estas enfermedades: para Ramírez, “hay una percepción instalada de que estas enfermedades son curables o crónicas, y eso diluye la noción del riesgo fatal”.
Según el funcionario, esta percepción genera una relajación en las conductas de cuidado. “Se va perdiendo la apropiación de las medidas de prevención, como el uso del preservativo, que tiene una excelente relación costo-efectividad y no solo previene la sífilis, sino muchas otras infecciones”, afirmó.
Población mayormente infectada por la sífilis y un llamado a la conciencia
Al referirse al perfil de los pacientes, Ramírez aclaró que los registros en Misiones muestran más casos en mujeres, aunque advirtió que esto no refleja necesariamente una mayor incidencia real. “Hay más registros en el sexo femenino porque las mujeres asisten más a los centros de salud y realizan más controles médicos”, explicó. “Esto está muy vinculado a los programas de control durante la gestación, lo que genera un sesgo en la detección”, añadió, al tiempo que señaló que “no se puede decir que sea más evidente en un sexo que en el otro”.

En cuanto a la edad, precisó que “el grupo etario con mayor incidencia sigue siendo el sexualmente más activo, que va aproximadamente de los 16 o 17 años hasta los 35 o 40”. Sobre esto, aclaró que “no es que haya cambiado la conducta de riesgo entre grupos etarios, sino que es donde más se producen las situaciones que facilitan la transmisión”.
“El problema no son los números, sino la conducta que tenemos frente a las libertades”
Ramírez advirtió especialmente sobre las consecuencias de la enfermedad cuando avanza sin tratamiento. “En el caso de este tipo de patologías, una vez que se instala el daño no hay posibilidades de resarcirlo”, sostuvo. Y ejemplificó: “Si hablamos de sífilis congénita, con discapacidad intelectual, hidrocefalia o convulsiones, por más que se aplique un esquema antibiótico, no se puede revertir el daño ya instalado”.
“Ahí está el verdadero problema”, enfatizó. “Los números reflejan un ascenso, pero el problema no son los números, sino la conducta que tenemos frente a las libertades y las decisiones cotidianas. Es tan dañina que, si se instala en cualquier etapa de la vida, puede coartar la libertad y la vida independiente por la destrucción del sistema nervioso”, alertó.
En esa línea, es pertinente fortalecer los encuentros de educación sexual integral (ESI) para que jóvenes que ya inician su vida sexual estén atentos a los cuidados básicos y las consecuencias que traen aparejadas relaciones sexuales "a peluche" o sin protección.

¿Cuáles son los síntomas de la sífilis?
Desde Salud Pública recordaron que los síntomas de la sífilis “aparecen dos o tres semanas después del contacto sexual” y que la enfermedad tiene dos etapas. En la primera, aparece una pequeña llaga o úlcera llamada chancro, que puede presentarse en la boca, el ano, la vagina o el pene; generalmente es única, no duele y desaparece sola después de unos 15 días.
En una segunda etapa, según detalla un documento oficial, puede manifestarse seis meses o más: después, pueden aparecer erupciones en la piel, sobre todo en el tronco, palmas y plantas, lesiones en la boca, fiebre, aumento generalizado de los ganglios y caída del cabello. Los controles se realizan en Consultorios Externos del Hospital Madariaga, en Posadas.
En un contexto que invita a re-informarse y renovar las claves de prevención, el director de Epidemiología hizo un llamado a la concientización colectiva. “Nuestro desafío es transformar la información en una conducta solidaria, entendiendo que la salud es un proceso y no solo la ausencia de enfermedad”, expresó. “Ejercer la sexualidad con toda la libertad que cada uno elija, pero con responsabilidad. Sensibilizar y educar es clave para disfrutar la vida sexual sin poner en riesgo la salud ni la vida de otros”.
🔴 Alerta sanitaria en Argentina: se triplican los casos de sífilis en adolescentes y recién nacidos desde 2020.
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