La noche del 11 de enero de 2024 quedó grabada como una herida abierta en el corazón de la familia Sánchez. Dana, una joven trabajadora de 24 años y madre de una pequeña niña, regresaba a su hogar tras una jornada laboral cuando fue embestida por un conductor sobre la avenida Leandro N. Alem, de Posadas. Este domingo, al cumplirse dos años de aquel fatídico episodio caratulado como "homicidio culposo y lesiones graves", sus padres, Juan Carlos Sánchez y María Isabel Gómez, mantienen vivo el reclamo de justicia ante una causa que denuncian como plagada de "irregularidades".
En diálogo con Radio Up, Juan Carlos Sánchez relató el calvario que atraviesan desde que la vida de su hija fue truncada por lo que define como un "conductor temerario". "Ya son dos años esperando que nuestros jueces y fiscales actúen. El Procurador General mandó a revisar el expediente porque encontró muchas irregularidades de la fiscal (María) Álvarez y el juez (César) Jiménez, quien se jubiló recientemente", explicó el padre de la víctima.
La familia aguarda con expectativa el fin de la feria judicial de Misiones —a la que calificaron como "la más larga del país"— con la promesa de obtener respuestas por parte del Superior Tribunal de Justicia (STJ) para el mes de marzo. "Queremos un juicio justo. Entramos como querellantes desde el principio porque esto no pudo haber sido solo una víctima; hubo otras personas que se salvaron de milagro y un herido que estuvo internado 120 días", recordó Sánchez.
Uno de los puntos que más indignación genera en la familia es la situación actual del imputado, Salvador Barreiro. Según denunció Juan Carlos, el conductor nunca perdió el derecho a circular: "Directamente ni siquiera le sacaron el registro de conducir. Hoy sigue libre, anda manejando y paseando por la ciudad de Posadas con total impunidad. Es doloroso cruzarte con alguien así, porque no estamos libres de que pueda cometer otra imprudencia".

El estremecedor relato de la familia Sánchez
El relato de aquella noche es desgarrador. Juan Carlos recordó que, por una fatalidad del destino, ese día no fueron a buscarla a la parada como solían hacerlo. "La mamá la estaba esperando con el ticueí y la mesa quedó servida. Esa noche ella jamás volvió", lamentó.
Por su parte, Gómez, madre de Dana, expresó el vacío irreparable que dejó la joven en su hogar: "Dana era una excelente hija, madre y trabajadora. Hoy lucho por ella, por mi nieta y por todas las víctimas que no llegan a casa. Somos madres que hablamos con lágrimas en los ojos y un nudo en la garganta".
Con un tono de profunda angustia, María Isabel recordó el contraste de dolor vivido apenas una semana después del siniestro: "Mientras yo lloraba desconsoladamente, Salvador Barreiro festejaba su cumpleaños en la Costanera de Posadas, feliz y contento. Él es un asesino. Dejé a mi hija el 12 de enero en el cementerio, pero la sigo esperando porque ella salió a trabajar y tenía que regresar".

La familia Sánchez no piensa detener sus movilizaciones. A pesar del paso del tiempo, aseguran que las redes sociales y los medios de comunicación son el pilar fundamental para evitar que el caso quede en la impunidad. "Pido a los ministros del Superior Tribunal que toquen su corazón. Ustedes vienen de una mujer, de una madre. Este hombre tiene que ser condenado", sentenció María Isabel.
El caso de Dana se convirtió en un símbolo de la lucha contra la demora judicial en la provincia, mientras sus padres prometen no descansar hasta que el "rompecabezas familiar", que hoy está incompleto, reciba el consuelo de la justicia efectiva.
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