La histórica bici-peregrinación de Posadas a Itatí vuelve a convocar a miles de fieles. “Hace 45 años se sale desde la rotonda de Uruguay y Quaranta; cortamos ahí en frente a lo que ahora es EMSA y ahí partimos con rumbo a la casa de Nuestra Madre de Itatí”, recordó Mauricio Luis Cabaleiro, coordinador de los Bici Peregrinos Misioneros, en diálogo con Radio Up.
Tal como marca la tradición, los ciclistas partirán a las 4.30 de la madrugada del 6 de diciembre, aunque muchos se darán cita antes para organizar el recorrido. El grupo nuevamente reúne multitudes: “Tenemos un normal de cada año que son entre 5 y 6 mil personas que salimos desde la rotonda, de muchos puntos de la provincia, y este año hay mucha gente nueva que se sumó por primera vez”, detalló.
Cabaleiro aclaró que siempre hay lugar para quienes quieran sumarse sobre la marcha. “Siempre hay tiempo. Lo ideal es que tengan un vehículo de apoyo que los acompañe, sobre todo para la vuelta”, explicó, aunque remarcó que cada peregrino debe velar por su seguridad y su alimentación.
La preparación y los cuidados en la ruta

El coordinador contó que, además de la fe, el cuerpo también exige preparación. “Lo primero que hay que tratar es de tener una bicicleta en un estado en el que se pueda viajar. Estaría bueno pedalear por lo menos esta semana, acomodar un poquito las piernas”, recomendó.
Explicó que el cansancio se siente y que el clima juega un papel determinante. “Este año va a estar bravo y me parece que va a traer calor”, anticipó. Sobre los tiempos del trayecto, aclaró que dependen de muchos factores: “Hay años que se llega a Itaibaté a las tres y media o cuatro de la tarde, y otros a las cinco, cinco y media o seis. Depende mucho del clima”.
Desde la organización, también se ocuparon de la logística: “Nosotros lo que hacemos es pedir apoyo de Policía de Corrientes, de Vialidad, de Salud Pública y la orientación en la ruta para mantenernos más o menos juntos y que sea una fiesta”, sostuvo.
El rol del acompañamiento y la fortaleza mental
Cabaleiro, que peregrina desde 1993 sin faltar un solo año, compartió su experiencia personal. “Las experiencias fueron siempre diferentes: hay un momento en el que uno necesita por ahí alguien que te hable al menos y te lleve”, dijo.
Relató que muchas veces se topó con gente cansada o desanimada. “A veces te encontrás con la persona que viene un poco alicaída y con una charla le sacás un poco el peso, le cambiás el ánimo y se recupera”, contó. Para él, ese acompañamiento es clave: “El que te dice que no sintió calor o cansancio, es mentira. Pero llevar a alguien que te acompañe y no te complique el viaje es muy importante”.
Su tarea personal dentro del pelotón tiene un fuerte sentido comunitario. “Yo recorro de punta a punta el pelotón; me tomo ese tiempo para preocuparme por la mayoría”, explicó. Aseguró, además, que su familia también lo acompaña: “Tengo a mi señora que viaja conmigo y mi hijo que este año volvió a pedalear conmigo”.
El tramo más difícil

Según el coordinador, hay un punto crítico que todos los años puso a prueba a los ciclistas: “El tramo más difícil es el primer día, saliendo de la zona de Villa Olivari hasta Itaibaté. Ahí no hay prácticamente nada y la gente ya viene un poco agotada física y mentalmente”.
Detalló que hasta ese punto se recorren cerca de 125 kilómetros: “El cuerpo viene bien todavía, pero mentalmente uno se cae un poco”, afirmó.
La fe, el motor que empuja
Cabaleiro no dudó en reconocer el origen de su compromiso. “En mi caso, tuve un accidente en el 93. Mi madre me puso la promesa de que iba a ir, nunca dijo cómo, y terminé yendo ese mismo año en bicicleta”, recordó. Aseguró que la fe y el compañerismo son elementos centrales: “Seguí yendo por fe, por pasión, por el pedalear, la amistad, el compartir, la vivencia”.
A quienes dudan en sumarse, les dejó un mensaje claro: “La experiencia inicialmente está muy buena. No se preocupen por los lujos, esto es una fiesta cristiana. Vamos a ofrecer un sacrificio y vamos a servir, no a ser servidos”.
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Incluso animó a quienes quieran acompañar en auto: “Pueden parar en una sombra, con una fruta o un agua, y ayudar a alguien que viene necesitando eso”.
También subrayó que no se necesita un gran presupuesto: “piensen que no hace falta tanto dinero… no te va a pasar nada si vas con fe y con los cuidados correspondientes”.
De cara a la peregrinación, la Policía de Corrientes pidió extremar cuidados. Cabaleiro transmitió el mensaje: “Nos pidieron que los que vayan a viajar de noche en lo posible no lo hagan y, si lo hacen, que no sean grupos menores de 20 personas; que los autos de apoyo no vayan pegados atrás de los ciclistas, que hagan postas”, señaló.
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